Sr. Presidente de la Republica Argentina Dr. Alberto Fernandez Su despacho Aguyjevéte: Los que no somos tomados en cuenta, desde el Aty Ñeychyo- Asamblea Tradicional de Comunidades Mbya-, nos dirigimos a Usted para recordarle que, según el articulo 75, inc. 17, de la Constitución que juró respetar, somos pre existentes a la llegada de todos los europeos a estas tierras, que desde el Estado nos niegan a nosotros, los justos y verdades dueños. Somos Mbya Guaraní, habitamos en la provincia de Misiones, donde, igual que Usted, la Constitución Provincial no reconoce nuestra pre existencia. No es raro en esta Argentina, donde se acepta la Pluriculturalidad y lo Multiétnico, escuchar frases como la suya. Por nuestra lucha por los territorios, por el agua, la selva, el monte, nos llaman antidesarrollo, pero si lo hace un no indígena es protección ambiental. Nos muestran papeles que legalizan que roben arboles de nuestra selva y nos preguntan por nuestro Titulo de Propiedad. Nuestro Titulo de Propiedad, Sr. Presidente, son los huesos de los bisabuelos, de los bisabuelos de nuestros bisabuelos y así hasta 5000 años atrás. A pesar de la discriminación, del ninguneo, de la invisibilización en nuestra provincia, seguimos siendo los mejores cuidadores de la naturaleza, aunque debamos enfrentar al gobierno provincial o las empresas. No existe brecha política, ni actual ni histórica, no importa el signo político de quien este gobernando el país, las provincias o municipios, la política del Estado y el pensamiento es el mismo: racista, discriminatorio e invisibilizador. Sr. Presidente usted tendrá que escucharnos, porque no nos callamos más y el eco de nuestras voces viene desde el corazón mismo de esta Tierra. Aguyjevéte.
Aula abierta: Experiencias y reflexiones en torno al racismo y la discriminación en las protestas sociales: el caso de Argentina y Colombia
15 de Junio de 2021 Desde el curso de Hominización, invitamos a la reflexión sobre el reto de la antropología en la deconstrucción del racismo y la discriminación, de cara a las manifestaciones xenofóbicas que se han dado en el marco del Paro Nacional en Colombia. Reflexiones que irán acompañadas de la experiencia y conocimiento de nuestros invitados:– Ivana Carina Jofré, doctora de la Universidad Nacional de Catamarca, activista indígena warpe de Argentina. Investigadora asistente de CONICET en la Universidad Nacional de San Juan y miembro de la Red de Información y discusión sobre Arqueología y Patrimonio – RIDAP.– Luz Dary Aranda, etnoeducadora de la Universidad del Cauca, magíster en educación de la Universidad de Manizales, autoridad indígena Misak y docente de la institución educativa Misak Mamá Manuela, en Guambia, Cauca.– Cristóbal Gnecco, antropólogo, doctor en antropología de la Universidad de Washington, docente de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad del Cauca. miembro de la Red de Información y discusión sobre Arqueología y Patrimonio – RIDAP. Conéctate este martes 15 de junio a las 5 p. m. a través del canal de youtube de la Universidad: https://youtube.com/c/UniversidadNacionaldeColombiaUNTelevisi%C3%B3n y del Facebook del Observatorio de Asuntos de Género de la Universidad Nacional de Colombia https://www.facebook.com/OAG.UNAL/ Te esperamos Departamento de AntropologíaFacultad de Ciencias Humanas
Rita Segato, sobre la frase del Presidente: «Es una subjetividad formateada por la colonialidad del poder y el saber»
Desde Tilcara, la antropóloga interpretó los dichos del presidente, brindó una perspectiva histórica, y analizó aspectos políticos y sociales de la pandemia. 15 de Junio de 2021 Por Nadia Barreiro* La antropóloga, escritora y activista Rita Segato se refirió a la polémica generada por la frase del presidente de la Nación, Alberto Fernández, sobre la historia del pueblo argentino. “Los argentinos llegamos de los barcos”, dijo el mandatario en un acto junto al jefe de gobierno español, Pedro Sánchez, lo que derivó en un pedido de disculpas y el envío de una carta al Instituto Nacional contra la Discriminación y el Racismo (INADI). En una entrevista con minutouno.com sobre las narrativas en disputa durante la pandemia, el rol del Estado y los movimientos sociales que resisten a las políticas extractivistas, Segato opinó sobre el discurso del presidente desde Tilcara, Jujuy, analizándolo dentro de un sesgo ideológico. La escritora, que vive en esa ciudad norteña, participó este jueves de una Asamblea de Pueblos por el Agua de la Quebrada y Puna en apoyo a las comunidades indígenas y vecinos que se niegan al ingreso de la megaminería. Su acción se enmarca en su largo recorrido por la defensa de los territorios, los feminismos y los Derechos Humanos de los pueblos indígenas. «En Argentina, alrededor del 56 por ciento de la sangre es originaria». Rita Segato, una de las oradoras de la Asamblea de Pueblos por el Agua de la Quebrada y Puna, que se realizó el jueves en la plaza de Tilcara, Jujuy.“Yo soy una persona que he mantenido todo el tiempo, desde el inicio de su mandato, una intensa simpatía por el presidente, pero su manifestación del jueves muestra que él tiene una subjetividad formateada por la colonialidad del poder y el saber. Eso realmente significó para mí y para muchas otras personas una gran tristeza y una decepción importante con respecto a él”, se lamentó. “En Argentina, alrededor del 56 por ciento de la sangre es originaria. Por otro lado, en la Argentina la proporción de pueblos indígenas, es decir, de personas que reconocen su identidad originaria, es mayor que en Brasil en proporción con la población total. Son datos que una actitud pedagógica de un gobernante y un profesor tienen la responsabilidad de hacérsela llegar a la población de una Nación”, reflexionó. Luego explicó: «En Brasil, el 51 por ciento de la población se autoidentifica como afrodescendiente. Toda esa gente quedó afuera de la apreciación del profesor de Derecho de la UBA y presidente de nuestro país. Los que vinimos de los barcos lo hicimos para huir de la hambruna y de la crueldad de Europa y a ocupar campos vaciados por el genocidio indígena perpetrado por el Estado argentino. Es decir, no hay nada que pueda enorgullecernos al respecto. Y el presidente puede pensar que somos europeos, pero de forma alguna somos vistos como europeos por los efectivos habitantes de ese Continente».«Los que vinimos de los barcos lo hicimos para huir de la hambruna y de la crueldad de Europa y a ocupar campos vaciados por el genocidio indígena perpetuado por el Estado argentino». Tilcara, Jujuy. «Si abrís el mapa del mundo, donde todavía la Tierra está entera, donde hay una relación amigable entre especie humana y Tierra, es donde todavía viven los pueblos». – ¿Más allá de lo discursivo, esa ideología se puede traducir luego en las políticas públicas? – Absolutamente, la política minera es el ejemplo número uno. Si abrís el mapa del mundo, donde todavía existe algo, donde todavía la tierra está entera y hay una relación de reciprocidad entre nuestra especie y la tierra, es decir, una relación que es amigable entre especie humana y Tierra, es donde todavía viven los pueblos, que no son justamente los pueblos que vinieron en los barcos. – ¿Qué rol cumplen los pueblos que resisten las políticas extractivistas? – En este momento acabo de venir de un gran encuentro en la plaza sobre los cateos mineros para abrir minas a cielo abierto. En todo este santuario extraordinario en el cual habían vivido pueblos durante siglos se han abierto las compuertas para el cateo minero en toda esta región, inclusive en el gran Cerro Amarillo De Juella, a ocho kilómetros de Tilcara, que se encuentra encima de 9 siglos de población continua. Esto representa un gran peligro de modificación del ecosistema y de contaminación de las aguas que riegan los campos donde se cultivan los alimentos que se venden y compramos en el mercado local. El Cerro es de uranio, y esto es peligroso porque es radioactivo y un insumo para la industria bélica. – ¿Qué otras consecuencias sociales tienen estos mega proyectos? – Además, está la contaminación social. Con las minas entran los burdeles y cambia la relación con la naturaleza y con el cuerpo, en especial, con el cuerpo de las mujeres. Insisto: veo el peligro que representa la existencia de uranio, por ejemplo, en esta región. Rita Segato, en la Asamblea de Pueblos por el Agua de la Quebrada y Puna, en contra de la megaminería. «Si vacunamos los países ricos y dejamos desprotegidos a los países pobres, los ricos quedarán expuestos a las mutaciones que ocurrirán en los países no vacunados». Pandemia, mercado y fronteras – Al inicio de la pandemia usted aseguró que lo vivido es una lección sobre la no supremacía del hombre sobre la Naturaleza. ¿Qué cree ahora? – No la tiene. Porque diferentes biólogos, que han dado opiniones especializadas, ahora dicen que esto es una advertencia por dos razones: no será la última pandemia, entonces el tema de la incerteza es fundamental. Las fronteras biológicas no son las fronteras políticas. Las políticas pueden intentar bloquear la contaminación, pero no lo van a conseguir nunca porque el virus no respeta fronteras políticas. Si vacunamos los países ricos y dejamos desprotegidos a los países pobres, los ricos quedarán expuestos a las mutaciones que ocurrirán en los países no vacunados. Es una gran lección sobre la porosidad y la incontrabilidad de las fronteras políticas. – ¿Qué narrativas están en disputa sobre la significación que le damos a la pandemia? – Una disputa importante que atraviesa todo el tiempo la pandemia
El presidente Alberto, sus barcos y los nuestros
“La negación, cínica o beata, es uno de los pilares del patriotismo profesional argentino” David Viñas Este miércoles 9 de junio, el presidente español Pedro Sánchez fue recibido por su par argentino Alberto Fernández en la Casa Rosada, sede del gobierno nacional en Buenos Aires. En la conferencia de prensa pública que dieron conjuntamente, Fernández cometió un tremendo furcio que se viralizó en segundos en redes sociales y portales mediáticos, llegando a tener incluso repercusión internacional. “Escribió alguna vez Octavio Paz que los mexicanos salieron de los indios, los brasileros salieron de la selva, pero nosotros los argentinos llegamos de los barcos, y eran barcos que venían de Europa, y así construimos nuestra sociedad”, afirmó en tono jocoso tras autodefinirse sin medias tintas como un europeísta. 15 de Junio de 2021 Por Hernán Ouviña* La frase pronunciada no corresponde en sentido estricto al poeta y Nobel de literatura mexicano (quien, de todas maneras, sí llegó a ironizar acerca de nuestro origen, aludiendo a los barcos), sino que remite a una estrofa textual de una canción escrita y cantada por el músico Litto Nebbia. Pero más allá de este error nimio, que podríamos leer como lapsus, el comentario -para colmo, dicho al actual mandatario de nada menos que el Estado Español- deja traslucir la colonialidad del poder y el vasallaje que estructura la subjetividad de las élites blancas en nuestro continente. El mito urbano de que descendemos de los barcos -fogoneado por la lumpemburguesía vernácula con ínfulas europeístas- ha sido inoculado al nivel del sentido común en un sector considerable de la población, desde las múltiples instituciones de la sociedad civil que difunden la hegemonía, para “producir como no existentes” a pueblos y comunidades indígenas y afros (categorías éstas que, ya de por sí, refieren necesariamente a una relación colonial), a la vez que sirvió para apuntalar la inestable dominación burguesa, reforzar la matriz productiva capitalista supeditada al mercado mundial y a la división internacional del trabajo, el heteropatriarcado de alta intensidad, la institucionalidad estatal liberal, el racismo y la superexplotación de las clases subalternas. Es evidente la (re)negación de la existencia -y reexistencia- de diversos pueblos indígenas (los cuales, en rigor, no se denominaban así hasta el momento de la conquista), que aun hoy perduran en lo que es el territorio argentino -a pesar de la acumulación originaria que implicó un verdadero desarraigo y etnocidio, impuesto y sostenido a sangre y fuego durante siglos-, y que constituyen una parte fundamental de la identidad de quienes habitan el país. Si en palabras de Ernest Renan el olvido es un factor de crucial importancia en la construcción de la nación, el presidente argentino hizo alarde de esta máxima en su omisión eurocentrista para congraciar a Pedro Sánchez. En efecto, lo que hoy se denomina la sociedad argentina, no fue producto de una construcción “armónica”, ni tampoco ella provino de manera exclusiva de flujos inmigratorios voluntarios que arribaron a un territorio o espacio hasta ese entonces vacío (la metáfora del desierto a conquistar militarmente es, en sí mismo, un oxímoron), tal como presumió Alberto en su declaración pública. Antes de este proceso al que aludió -acontecido sobre todo durante la primera mitad del siglo XX-, ocurrieron varios exterminios masivos de poblaciones autóctonas, pero también esclavas, negras, mulatas, pardas, zambas y mestizo/plebeyas en general, que cayeron producto de guerras, epidemias, trabajos y desplazamientos forzados, saqueos, trata de personas, encarcelamientos, deportaciones y fusilamientos, ultrajes y rapiñas, desposesiones, violación y blanqueamientos, aculturaciones y silenciamientos de lo más nefastos, aunque en la mayoría de los casos sin llegar a la completa extinción. Aquella matriz cultural migratoria, blanca, europea y falsamente universal, de acuerdo al presidente Fernández es la única que nos dota de identidad y amerita ser celebrada. Por el contrario, un ejercicio clave de descolonización epistémica y política implica reconocer que ella estuvo precedida por -y se mixturó, no sin desencuentros, afinidades y violencias varias con- una matriz anterior que, al decir de Carlos Martínez Sarasola en su imprescindible libro Nuestros paisanos los indios, en general es ocultada, cuando no negada. Desde hace al menos 12 mil años, en lo que hoy es el territorio argentino ha habitado una constelación de pueblos y comunidades de lo más diversa, y si bien resulta dificultoso dar una cifra exacta, al momento de la conquista y colonización de los españoles, la población total ascendía probablemente a más de medio millón. Para sumar complejidad y densidad plurinacional, hay que recordar que, en vísperas de la revolución de mayo de 1810, existían además un porcentaje alto de negros/as y mulatos/as, tanto en Buenos Aires (que durante el siglo XVIII contó con tres mercados de esclavos) como en otras regiones distantes, llegando en ciertas localidades a ser incluso la mayoría de la población. Como es sabido, una combinación de diferentes dispositivos expropiatorios y factores vinculados con la expansión del capitalismo y la consolidación del Estado, fueron diezmando, blanqueando, asimilando o bien segregando a estos sectores. Si bien involucró un proceso cruento y prolongado donde las clasificaciones y jerarquías raciales cumplieron un papel destacado, 1880 oficia en el caso de Argentina de momento constitutivo, ya que sintetiza la instauración de un poder económico y político que -haciendo alarde de su misión “civilizatoria”- se entrelaza y confluye para apuntalar las relaciones mercantiles, edificar la nación burguesa y defender los intereses terratenientes, desde una perspectiva colonial moderna. Casi 150 años después, la consigna de “Orden y Progreso” -verdadero eslogan de la élite roquista y de la burguesía triunfalista que acomete la mal llamada Conquista del Desierto y culmina el genocidio indígena, en particular en la Patagonia– vuelve a sobrevolar para justificar en pleno siglo XXI desalojos de recuperación de tierras o despojo de territorios ancestrales, hoy devenidos estancias de empresarios transnacionales, espacios sumidos en el engranaje de los agronegocios y de la especulación inmobiliaria, o bien parques nacionales bajo potestad exclusiva de un Estado que hace oídos sordos a los reclamos de pueblos y comunidades en resistencia. Finalmente, resulta de una ignorancia supina -o bien un equívoco difícil de enmendar- postular como hizo Alberto que “los brasileños salieron de