Hoy, en su editorial de #SinBozal en Radio Nacional San Juan, Natalia Caballero reflexionó acerca del día del trabajador. ¿Qué llevó a endiosar la cultura del trabajo que dice que para ser exitoso debés trabajar 20 horas diarias, no quejarte y sólo así «cumplir tus sueños»? ¿Todos los caminos conducen a Roma? No. Todos los caminos apuntan al liberalismo. San Juan, 30 de Abril de 2021 Fuente: Radio Nacional San Juan
Histórica condena a 12 años de prisión a exsacerdote catamarqueño por abusar de una menor
Juan de Dios Gutiérrez fue condenado por el delito de «abuso sexual con acceso carnal agravado por la condición de ser representante de un culto religioso». 30 de Abril de 2021 La justicia de Catamarca condenó por primera vez en la historia de la provincia a un exsacerdorte católico a la pena de 12 años de prisión por el delito de abuso sexual a una adolescente en 2016, informaron fuentes judiciales. Se trata de Juan de Dios Gutiérrez, quien fue condenado por el delito de «abuso sexual con acceso carnal, agravado por la condición de ser representante de un culto religioso» en perjuicio de una adolescente de 16 años, en lo que fue el primer juicio con un exsacerdote católico en Catamarca. Luego de seis días de debate realizados de manera virtual, el histórico veredicto fue dado a conocer este viernes por el tribunal de la Cámara Penal de Tercera Nominación de Catamarca, integrado por los jueces Patricia Raquel Olmi César Marcelo Soria y Jorge Rolando Palacio. Según fuentes del tribunal, «la pena se efectivizará una vez que se encuentre firme la presente sentencia”, por lo que Gutiérrez permanecerá en libertad hasta ese momento. Gutiérrez conoció la sentencia en una Casa Parroquial, donde se encuentra confinado, debido a que el pasado lunes, durante la segunda jornada del debate, el exsacerdote debió ser aislado e hisopado por ser contacto estrecho de un caso positivo de coronavirus y en la jornada del jueves el test realizado confirmó que era positivo. Por su parte, el representante del Ministerio Público Fiscal, Miguel Mauvecín, había solicitado la condena de 15 años de prisión para Gutiérrez a quien calificó de “depredador sexual”, mientras que querella había solicitado al tribunal veinte años de prisión efectiva. El debate, que fue suspendido en dos oportunidades, debía comenzar el pasado 14 pero el entonces abogado de la defensa, Gustavo Martínez Azar, se negó a ingresar a la sala de la Cámara Penal N° 3 sosteniendo que «no estaban dadas las condiciones de salubridad, debido a que en el lugar había casos positivos de Covid-19 y que no podía seguir el debate de manera remota por problemas de conectividad». Ante esta situación, el tribunal decidió suspender el inicio «por abandono de la defensa», resolvió pasar a un cuarto intermedio hasta el martes de la semana pasada y apartar a Martínez Azar de la defensa. Ese día el tribunal decidió nuevamente la postergación del debate, debido al cambio de abogados de la defensa del sacerdote y resolvió que el juicio comience viernes de la semana pasada. “Nosotros estamos conformes, queríamos que se condene, que se realice el juicio, que se lleve a cabo el debate que nos ha costado hasta la salud, hoy lograr esto para nosotros es muchísimo es un gran logro. Es por lo que veníamos luchando hace 6 años lo acabamos de concretar, lo acabamos de ver, de escuchar”, dijo visiblemente emocionada a la prensa, la madre de la víctima, AC. En esta línea, la mujer, quien forma parte de la Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos destacó el trabajo del tribunal de la Cámara Penal 3. “Nos emociona muchísimo. Quiero destacar el trabajo del tribunal es algo histórico en lo que significa para justicia de Catamarca. Hoy recibimos sentencia todos juntos con mi familia. Ha sido emocionante; hubo muchos sentimientos encontrados”, dijo. Y puntualizó: “Hoy puedo decir que sí, que hoy la tengo a mi hija de vuelta. Ella, al escuchar la sentencia, supo que se hizo justicia. Tiene muchas ganas de vivir. Hoy la tengo conmigo para siempre”. Por su parte, la abogada de la querella, Silvia Barrientos, señaló: “Por suerte tenemos la condena que se merecía. Creo que esta condena significa mucho no solo para la familia, sino también para todas las otras víctimas de abusos eclesiásticos y de abuso en general. Tenemos la condena que es lo que vale y lo que importa ahora”. La letrada destacó el trabajo realizado por el fiscal de la causa, Miguel Mauvecín, quien durante los alegatos calificó al acusado como un “depredador sexual”. “Muy bien los alegatos del señor fiscal. Un fiscal qué ha merituado no solo el agravante de ser ministro de un culto, sino también otro agravante, ha merituado también el extremo de vulnerabilidad de la víctima tildándolo de depredador sexual. Era un depredador un lobo con piel de cordero”, dijo Barrientos. Por su parte, el otro abogado de la querella, Mariano Furque explicó que la sentencia “a esperanza a las víctimas de abuso” y adelantó que los fundamentos de la sentencia se conocerán el próximo 12 de mayo. “Creo que cualquier sentencia que se hubiera dictado no repara el daño que se ha cometido, pero sin duda significa una esperanza para todas las víctimas de abuso”, dijo. Furque indicó que “el tribunal no ha ordenado una inmediata detención, por lo que cuando quede firme la sentencia esto se va hacer efectivo”. Manipulación y abusoSegún se pudo constatar durante el debate, el hecho por el que fue condenado Gutiérrez ocurrió en el 2015, cuando el exsacerdote dirigía un movimiento juvenil cristiano en la ciudad de Belén, al que la víctima había ingresó un año antes y, luego de un tiempo, el sacerdote habría manipulado a la adolescente para entablar una relación de índole sexual con él y no le permitía hablar con nadie, ni confesarse para no ser descubierto. Durante los alegatos frente a la Cámara Penal de Tercera Nominación, militantes de agrupaciones feministas acompañaron a la víctima con carteles y canticos dirigidos a la Iglesia Católica y al exsacerdorte. En Catamarca existen otras dos causas contra sacerdotes acusados de abuso: el caso del cura Renato Rasguido, cuya causa fue elevada a juicio esta semana por el juez subrogante de Control de Garantías de Andalgalá, Daniel Farroni Rasguido fue denunciado e imputado en el 2014 por cuatro hechos de abuso sexual ocurridos entre 2012 y 2013. El otro caso es el del cura Moisés Pachado, quien está acusado de dos hechos de abuso sexual ocurridos entre 1997 y 2000 en Belén y por
«Cualquier proyecto minero ofrece dinero fresco, pero primero está la vida»
Entrevista a Eduardo Córdoba, intendente de Andalgalá. Preocupado por la persecución del gobierno de Catamarca a su pueblo, describe el trasfondo de intereses políticos y mineros. Advierte: “Los estallidos sociales se producen porque el Estado se ausenta”. 30 de Abril de 2021 Por Revista Crítica y Agencia Tierra Viva El 15 de febrero de 2010, cuando Andalgalá fue noticia nacional, Eduardo Córdoba tenía 22 años y estudiaba para ser ingeniero agrónomo. Aquel día, una feroz represión con gendarmes se desató contra el pueblo movilizado para impedir el avance del proyecto minero Agua Rica. Andalgalá (20.000 habitantes, 250 kilómetros al oeste de la capital de Catamarca) dejó de ser noticia nacional durante muchos años, pero el pueblo siguió movilizado contra los proyectos mineros. Aquel año, además, comenzó una costumbre que se repite cada sábado: la “Caminata por la vida” que ya acumula 585 jornadas. En este 2021 pandémico, el nombre de ese pueblo catamarqueño volvió a aparecer en el radar nacional. En la caminata 583, la misma semana que la población en alerta detectara la subida de máquinas perforadoras rumbo al cerro Nevado del Aconquija, hubo dos episodios violentos: el incendio de la sede del Partido Justicialista y de las oficinas de la minera Yamana Gold. A Eduardo Córdoba, que asumió como intendente de Andalgalá en 2019 con un posicionamiento público en defensa del agua y el medio ambiente, le tocó ocupar ese cargo mientras se dio una seguidilla de hechos escandalosos. Los días posteriores a los disturbios, se multiplicaron los allanamientos y las detenciones ordenadas por la Justicia local contra 12 personas referenciadas con la histórica lucha ambiental andalgalense, incluido un funcionario municipal que ese día había interrumpido la caminata por un bajón de presión. Pesan todavía sobre 11 personas graves acusaciones judiciales –que incluyen figuras como estrago doloso y violación de domicilio– sostenidas, principalmente, en testimonios de gente vinculada a las mineras. En la comisaría local sufrieron torturas y maltratos, además de extorsión con muestras evidentes de espionaje ilegal sobre sus vidas. A nivel provincial, el gobernador Raúl Jalil intentó bajarle el tono al conflicto de fondo y defendió el accionar judicial y policial como respuesta a los disturbios. «Los estallidos sociales se producen porque el Estado se ausenta.» Recién el lunes 26 de abril, después de dos semanas privados de su libertad, quedaron libres los últimos siete detenidos en la comisaría. Con esa novedad aliviadora, el intendente Córdoba (Juntos por el Cambio) accede a una entrevista con Cítrica y Agencia Tierra Viva para dar su testimonio en un nuevo momento clave de la historia andalgalense. –Usted tiene un posicionamiento público en contra de la megaminería. ¿Cómo ha vivido estas últimas semanas? –Preocupado, preocupado. Nosotros los andalgalenses, y yo como un vecino más, estamos preocupados por tantos interrogantes que hay con respecto a la explotación minera, particularmente en la cuenca del río Andalgalá. Cito este lugar porque es la ubicación geográfica donde las precipitaciones, tanto de nieve como de lluvia, conforman el área desde donde las aguas van luego hacia el río Andalgalá, que está formado por tres subcuencas: la del río Blanco, la del Candado y la del Minas. El temor de la gran mayoría de los andalgalenses es que en una de las subcuencas, la del río Minas, está emplazado el yacimiento Agua Rica. Entendemos nosotros que hay muchos interrogantes por ausencia del Estado mayor. Entendemos que vivimos en un país donde todavía las reglas de juego y los ámbitos de discusión ambiental, institucional, legales, sociales, así como en la provincia de Catamarca, dejan muchos vacíos que ocupan, por supuesto, las empresas mineras. En este sentido, la empresa Yamana Gold se ha fusionado con la empresa Alumbrera para lo que hoy es MARA, el nuevo proyecto. Nos preocupa porque el yacimiento Agua Rica no está emplazado en cualquier lugar geográfico del Departamento; está donde son las nacientes que dan agua para beber y para los cultivos de una población de casi 20 mil habitantes. Si nos remontamos a los originarios que habitaron estas tierras, inteligentemente se arraigaron en esta zona porque acá estaba el agua con la cual podían vivir, convivir y producir lo que luego comían. Hablar de un proyecto de la envergadura de lo que puede ser la explotación de Agua Rica, en un lugar tan particular de ambiente de glaciares y periglaciares, verdaderamente nos preocupa. Más cuando entendemos que el Estado, las instituciones que deberían dar explicaciones, allanar los interrogantes ambientales, sociales, institucionales, parecen no estar. Hablará después del origen del conflicto: “Hay una lucha que lleva muchos años, que ha traspasado incluso las generaciones y las ideologías religiosas, políticas, sociales. Lleva más de una década y se ha llevado puesta una generación de protestas, de manifestaciones. Me parece que el movimiento está mal llamado anti-minero, porque es un movimiento ambientalista que en Andalgalá lleva once años con caminatas consecutivas todos los sábados, no se ha interrumpido nunca. Eso es algo que cuesta encontrar en otra parte del mundo. El dolor de muchos andalgalenses es que por ahí los hechos aislados que se han hecho públicos hace algunas semanas, sobre el incendio de las instalaciones de la empresa Yamana Gold… muchos actores políticos, institucionales se han quedado con hechos aislados, pero no hemos visto prácticamente, a nivel institucional político, preguntarse qué ha generado la expresión del pueblo, qué viene provocando que el pueblo se exprese desde hace muchos años de manera consecutiva, pacífica. Yo suelo decir que los estallidos sociales se producen porque el Estado se ausenta: para responder a esos interrogantes ambientales, para generar esa confianza que debe tener el pueblo”. «Algunos de los detenidos son amigos míos de la vida.» Entre los antecedentes institucionales que ostenta Andalgalá, en 2016 fue votada por unanimidad, en el Concejo Deliberante, la Ordenanza 029/16 que protege la cuenca alta del río Andalgalá de toda acción antrópica, incluida la minería. Esa Ordenanza fue llevada más tarde a la Corte provincial, que votó en contra. Dice el intendente: “Yo digo que es una ordenanza pro-vida, que viene a resguardar el ambiente, un ambiente delicado donde nace el agua que
Alejandra Pizarnik, salvaje e indagadora
A 85 años del nacimiento de Pizarnik, la poeta Fedra Spinelli señala los puntos distintivos de la obra de Alejandra y recomienda cómo y por dónde empezar a leerla. 30 de Abril de 2021 Flora Alejandra Pizarnik o, como todos la conocemos, “Alejandra”, nació en el Hospital Fiorito de Avellaneda el 29 de abril 1936. Estudió en la Escuela Normal Mixta de Avellaneda y se recibió en 1953. Un año después comenzó a estudiar Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires (UBA), al mismo tiempo que se inició en el mundo de las artes de la mano del pintor surrealista Batlle Planas. También empezó periodismo, pero terminó por abandonar los estudios formales. Sin embargo, en las clases de Literatura Moderna de Juan Jacobo Bajarlía, descubrió a los autores surrealistas como André Bretón y Tristán Tzara. Bajarlía fue el primer lector de los poemas que conformarían su primer libro, La tierra más ajena, publicado en 1955, cuando ella tenía 19 años. Cinco años después, y con cuatro libros publicados, se trasladó a París. Allí trabajó para la revista Cuadernos y varias editoriales francesas, publicó poemas y críticas en varios diarios; tradujo a Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Cesairé y a Yves Bonnefoy, y estudió historia de la religión y literatura francesa en la Sorbona. En esos años conoció a Octavio Paz, Julio Cortázar e Ivonne Bordelois. Volvió a Buenos Aires en 1964, conoció a Silvina Ocampo, de quien se hizo amiga, y publicó otras siete obras con poemas, relatos surrealistas y novelas cortas. Falleció el 25 de septiembre de 1972, a los 36 años, después de ingerir 50 pastillas de Seconal, un medicamento utilizado para tratar el insomnio. En vida, su obra había ganado el Premio Municipal de Poesía (1965), la Beca Guggenheim (1969) y la Beca Fulbright (1971). A 85 años de su nacimiento, la recordamos hablando de ella con la poeta Fedra Spinelli, experta y estudiosa de la obra de Pizarnik. La poeta Freda Spinelli da talleres sobre Alejandra Pizarnik. Crédito: María Horton. -¿Qué es lo distintivo de la obra de Alejandra Pizarnik? -Yo creo que lo distintivo de la obra de Pizarnik es lo salvaje. Ella se corre de las estructuras formales, juega con las figuras de la retórica pero totalmente a favor de sí misma, no es que quiere cumplir las reglas. Desarma las reglas, arma un juego personal, un propio juego. Cuando se lee a Pizarnik, se lee un universo que no se le parece a nadie. Nadie se parece a Alejandra Pizarnik, pero todos identificamos su obra o un fragmento de su obra y decimos: esto es Pizarnik. O sea, armó una marca propia. También destaco que ella hace toda su obra con menos de 36 años. Es súper joven. Después, muchas veces me pasa en los taller que doy sobre ella, que la gente hace hincapié en el suicidio, como si el suicidio ensombreciera toda la obra. Y al revés, a mí me parece que tiene una potencia poética alucinante, que está llena de vida, que tiene un hambre por la poesía enorme, que todo el tiempo quiere ir más allá, que se desafía a sí misma. Desafía al lenguaje, desafía a las formas, desafía lo que se espera. Ella no escribe para que la miren. No escribe para los profesores, no escribe para la academia, no escribe para las editoriales. Tiene una obsesión. Lo salvaje y lo obsesivo es lo distintito de la obra de Alejandra. Una vez en uno de mis talleres, alguien dijo que le daba miedo leer a Pizarnk y que por eso iba al taller a leerla con otros. Ella toca una zona muy oscura y todo el tiempo su temática es la muerte. Juega a “voy a hablar de lo oscuro” y sin embargo es súper luminosa, en todos sus poemas hay una luz, una especie de farolito que empieza a alumbrar. Lo que ella no tiene son certezas, siempre pregunta y la pregunta abre otra pregunta y la pregunta abre otra pregunta. De hecho sus poemas tienen preguntas. Ahora es muy común que los poemas tengan preguntas, pero yo se los descubrí a ella principalmente. Le preguntar incluso a las cosas, a la nada, al lenguaje. Otra característica de su obra es que ella todo el tiempo se pregunta: ¿es posible decir? ¿Las palabras dicen lo que dicen? ¿Dicen más pero no dicen? Hay todo un juego sobre la posibilidad y la imposibilidad del lenguaje. -¿Por qué se interesó en la obra de Pizarnik? -La empecé a leer a los 18, 19 años; para mí fue el ingreso a la poesía, a la poesía grande, a la poesía profunda, a la poesía salvaje, con trabajo de la palabra. La empecé a leer de chica y empaticé absolutamente con ella. Hay algo de lo sombrío que obviamente es muy atractivo en la adolescencia. Hay algo dark incluso y que es muy seductor. Yo leía y escribía; y me robaba versos de ella y seguía escribiendo lo que ese verso significaba en mí. Así empiezo a escribir poesía: por ella. Por lo que ella me empujó, por lo que su obra me dejó titilando. También otra cosa que me gusta es que ella trabaja todo el tiempo con mitos. En Árbol de Diana, está hablando de Diana la cazadora. En El infierno musical, el poemario lleva el título del tercer cuadro del tríptico de El Bosco, El jardín de las delicias. Si leés El inferno musical mirando El jardín de las delicias, empiezan a aparecer un montón de sentidos. -¿Tiene algún poema preferido? En ese caso, ¿por qué ese? -Últimamente mi obra favorita es Árbol de Diana. Digo últimamente porque tuve épocas en que me gustaron más otras: su obra me atravesó toda la vida. El inferno musical y particularmente el poema “La piedra fundamental”, que me lo sé de memoria, me gustan muchísimo. Ese poema creo que es una obra infinita. Cuando leés y releés algo como un estudioso y obsesivamente, y te sigue hablando en formas nuevas, es que ese poema está logradísimo. No me gusta medir la obra de una artista por si se suicidó o no se suicidó, si era depresiva o no era depresiva. Hay que mirar lo que
Cartelera Feminista en Cont.ar
Esta semana se exhiben otras cinco películas del ciclo Cartelera Feminista, dirigidas por mujeres y disidencias. Se pueden ver gratis en la plataforma pública Cont.ar. 30 de Abril de 2021 En la búsqueda de visibilizar el trabajo realizado por mujeres y disidencias en el ámbito audiovisual nacional, el Ministerio de Cultura de la Nación –a través de la Dirección Nacional de Innovación Cultural– y la plataforma Cont.ar presentan, en un trabajo conjunto con Cartelera Feminista, una selección heterogénea de dieciocho largometrajes recientes. Esta es la tercera semana consecutiva del ciclo Cartelera Feminista, organizado por un grupo autogestivo de realizadoras mujeres disidentes que buscan compartir sus miradas y hacer oír sus voces. Desde el lunes 26 de abril y hasta el lunes 3 de mayo son cinco los títulos nuevos que están disponibles de manera libre y gratuita para los usuarios de Cont.ar: tres documentales y dos ficciones, premiados en Argentina y el mundo, con temáticas y estéticas diversas, pero con un criterio en común: una mirada feminista sobre la realidad. Las películas de esta semana son: Malamadre Dir. Amparo Aguilar (2019) Las protagonistas de Malamadre se rebelan contra lo que escuchan desde su niñez. Movilizadas por las contradicciones del ser “buena madre”, transitan la realidad de lo posible para las mujeres. Para ellas la maternidad no es un cuento de hadas y está lejos de ser una experiencia romántica. A través de distintos relatos, Malamadre traspasa el imaginario social para espiar el lado oculto de la maternidad. La directora y guionista, Amparo Aguilar, se adentra en este universo desde su propia trinchera como madre. Así, entreteje el documental con su imaginario. El de sus propios hijxs y las entrevistas profundas a mujeres de diferentes clases sociales de Latinoamérica, sumergiéndose en aquello que no nos contaron sobre la maternidad. Piedra, papel y tijera Dir. Macarena García Lenzi y Martín Blousson (2019) Jesús y María José son hermanos. Ambos viven juntos en la casa que perteneció a su padre, recién fallecido. Su rutina es interrumpida por la llegada desde España de Magdalena, su medio hermana por parte del padre. Luego de varios años sin verse ella viene en busca de la parte que le corresponde legalmente por la propiedad del reciente difunto. Pero ellos no quieren vender la casa y, para lograr su objetivo, se servirán de una cantidad de juegos perversos en donde será difícil distinguir quién tiene la piedra, quién el papel y quién la tijera. Una banda de chicas Dir. Marilina Giménez (2018) “Cambié el bajo por la cámara”, cuenta Marilina Giménez sobre su banda Yilet que formó en 2009. Desde ese registro autobiográfico, Una banda de chicas reconstruye su historia y se pregunta por el rol de la mujer en la música local. ¿Qué sucede cuando las mujeres hacen la música que ellas eligen? ¿Qué pasa cuando sus cuerpos sobre el escenario son agresivos y sensuales? La escena musical argentina desde una perspectiva de género que rompe tabúes e invita a desnaturalizar el patriarcado. Camping Dir. Luciana Bilotti (2020) En un fin de semana con sus padres, Estefanía empieza a darse cuenta de la crisis en la que está sumida su familia. Al mismo tiempo que se descubre a sí misma en una nueva etapa de su vida: la adolescencia. Con nombre de flor Dir. Carina Sama (2019) Malva tiene 95 años y es una travesti que supera tres veces la vida promedio trans. Quizás un minotauro dentro de la caja de Pandora. Durante un año y medio contó su vida ante la cámara. Junto con la referente trans Marlene Wayar, la película trata de develar el misterio, analizando su actividad militante de vanguardia. Fuente: Ministerio de Cultura Argentina
Pakapaka y el primer Consejo de niñas y niños para pensar contenidos
Es una experiencia inédita en América Latina, Pakapaka, el canal público para las infancias, creó el primer Consejo de niñas y niños para pensar programas y opinar sobre los que están en pantalla. 30 de Abril de 2021 “Siempre nos preocupa que la participación de las infancias sea real y tenga incidencia en un canal público pensado para ellas y ellos”, resalta Cielo Salviolo, directora de Pakapaka. Pensando en esa forma de participación arribaron a la idea del Consejo, que sea consultivo pero que también tenga poder de acción. “Para salir de la mirada adulta y empezar a pensar con los chicos y las chicas. Con la idea de que Pakapaka no sea sólo un canal para chicos y chicas sino un canal con chicos y chicas”, dice Salviolo. Luego de definir la creación del Consejo, la siguiente pregunta fue ¿cómo hacer para que la elección de los chicos y chicas sea representativa? “Definimos que era fundamental que hubiera representación de todas las regiones del país para lograr un carácter federal. En segunda instancia acordamos con que tenía que haber una paridad y representatividad de géneros.Y que había que buscar una diversidad de intereses para poder tener una mirada lo más múltiple y plural posible”, recuerda Malena Fainsod, coordinadora de Convergencia de Pakapaka. El Consejo de Pakapaka, que se renueva todos los años, está compuesto por dieciséis chicos y chicas de 7 a 10 años que durante 2020 participaron de Seguimos educando de 2º y 3º grado, y de 4º y 5º. Hace una semana se realizó, en forma virtual, el primer encuentro del Consejo. “El primer encuentro fue muy interesante. Aparecieron propuestas sumamente enriquecedoras como el pedido de que las historias que construyéramos hablaran de problemáticas reales y cotidinadas como la pobreza, la violencia entre las infancias, la discriminación. Y también apareció la preocupación por hablar de la pandemia y de cómo atravesar este momento que nos está tocando vivir”, recuerda Salviolo. “También les propusimos trabajar sobre la próxima serie de Zamba, que está en desarrollo. Hubo una gran aceptación y muchas ganas”, rescata Fainsod. Otro tema que está muy presente es la preocupación ambiental. “Hay mucho interés de hablar sobre estos temas y de relacionarlos con los lugares donde viven. Apareció el tema de la minería, la quema de bosques, la extinción de algunos animales, los terremotos”, enumeran resaltando el caracter federal de la propuesta. El Consejo de Pakapaka comenzó a participar activamente de lo que sucede en las pantallas del canal. “Participar en proyectos en desarrollo donde nos ayudan a pensar directamente lo que estamos haciendo. Por ejemplo, en la nueva serie de Zamba se están desarrollando tramas y personajes teniendo en cuenta lo que los chicos y las chicas proponen. Dan devoluciones sobre contenidos que ya están. Y, de esta manera, tomar nota para temas que vendrán. Y nos permite acercarnos a sus miradas sobre diversos temas”, subrayan y ejemplifican con Kevin, unos de los consejeros, que vive en la provincia de San Juan. “Tiene una preocupación muy genuina respecto al reciclaje y está armando ahora un video para compartirlo el 17 de mayo, que es el Día del Reciclaje, en las redes de Pakapaka”, adelanta Malena Fainsod. El Consejo de niñas y niños cuenta con el apoyo de UNICEF Argentina, la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF), la defensora de los derechos de niñas, niños y adolescentes y la Defensoría del Público. Junto a la SENAF articularán para que el Consejo de Pakapaka y el de Adolescentes de ese organismo puedan interactuar y compartir sus miradas. Los chicos y chicas de todo el país pueden acercar sus propuestas escribiendo a consejopakapaka@cpse.gob.ar o ingresando a la página web del Consejo para conocer más y dejar su mensaje. Fuente: Ministerio de Cultura Argentina
44 años de lucha: 44 años de Madres de Plaza de Mayo
El 30 de abril de 1977, en plena dictadura cívico-militar, las Madres marcharon por primera vez alrededor del monolito que está en el centro de Plaza de Mayo. Lo hicieron después de que un oficial les dijera «circulen, circulen». Hoy es su marcha 2244. San Juan, 30 de Abril de 2021 Hace 44 años las Madres de Plaza de Mayo creaban, sin saberlo, un acto político de resistencia que se repetiría todas las tardes de jueves de cada semana, de cada mes, de cada año, de cada década. Ese sábado 30 de abril de 1977, catorce mujeres se encontraron en el centro de Buenos Aires y comenzaron a girar alrededor de la pirámide de Mayo hasta dar la vuelta al mundo. Nacían las rondas de las Madres de Plaza de Mayo que hoy cumplen 2244 marchas de manera ininterrumpida. Es el Día del amor maternal, como a ellas les gusta decir. Aquel 30 de abril estuvieron Azucena Villaflor de De Vincenti, Berta Braverman, Haydée García Buelas, María Adela Gard de Antokoletz, Julia Gard, María Mercedes Gard, Cándida Gard, Delicia González, Pepa Noia, Mirta Baravalle, Kety Neuhaus, Raquel Arcushin y dos mujeres más de las que no se conocen sus nombres. Como ese sábado había poca gente en la plaza, decidieron juntarse el viernes siguente. Una de ellas alertó que los viernes eran días de caza de brujas por lo que para evadir suspersticiones acordaron finalmente que los jueves sería su día de reunión. La historia oral recuerda que Azucena Villaflor le planteó a las otras madres que buscaban sin descanso sus hijos:»Individualmente no vamos a conseguir nada. ¿Por qué no vamos todas a Plaza de Mayo? Cuando vea que somos muchas, Videla tendrá que recibirnos». Buscar a sus hijos y a sus hijas se convirtió en un acto subversivo: Azucena Villaflor de De Vincenti, Esther Ballestrino de Careaga y María Ponce de Bianco corrieron el mismo trágico destino que sus hijos. Fueron secuestradas y detenidas entre el 8 y 10 de diciembre de 1977. Luego de pasar por la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) fueron arrojadas al mar. Sus cuerpos aparecieron a finales de diciembre de 1977 en las costas bonaerenses y fueron enterrados sin identificar en un cementerio de la localidad de General Lavalle. En 2005 el Equipo Argentino de Antropología Forense logró identificar sus restos. Frente a ese nuevo horror, el resto de las Madres siguieron reclamando por la vida de sus hijos y también, de sus compañeras. La Plaza de Mayo se fue conviertiendo en su territorio donde marchaban o simulaban sentarse a tejer mientras se pasaban información. Inventaban estrategias y se inventaban en cada nuevo acto. “Camina y agarrate fuerte, que no nos va a pasar nada”, se decían entre ellas cada vez que una nueva madre se sumaba a la plaza. Y esa nueva madre se lo repetía a otra la semana siguiente, porque cada jueves una nueva mujer se acercaba para preguntar: «dónde esta mi hijo?». En octubre de 1977 para festejar el Día de la Madre, la iglesia católica realizó una marcha a la Basílica de Luján, provincia de Buenos Aires. Como la peregrinación convoca a más de un millón de fieles, para identificarse, las Madres resolvieron poner en sus cabezas un pañal de tela de sus hijos que la mayoria todavia conservaba guardado con nostalgia en algún cajón. Todos los peregrinos las identificaron y las oyeron rezar por los desaparecidos. De esta manera el pañuelo pasó a ser el símbolo de las Madres de Plaza de Mayo, de esas madres que se sienten paridas en la lucha por sus hijos, que dejaron la tranquilidad de sus hogares para soñar y militar por ese mundo nuevo que anhelaban los 30.000. La historia de las Madres de Plaza de Mayo, muchas convertidas también en Abuelas de Plaza de Mayo, es inabarcable y, si bien se pueden rastrear sus orígenes, su historia se encarna en el presente, en el amor puesto en las calles, en la lucha por ideales que defendían sus hijos, en la comunión que se produce cada vez que la multitud entona «Madres de la Plaza, el pueblo las abraza». «Historias de la Ronda», primer capítulo del Ciclo de podcast «Derechos Humanos en la Cultura” La primera ronda de las Madres de Plaza de Mayo inició el 30 de abril de 1977 frente a la Casa de Gobierno, cuando la policía les ordenó que “circularan” porque el estado de sitio no permitía reuniones de tres o más personas en la vía pública. Para conmemorar el 44° aniversario de ese acontecimiento histórico, acercamos la voz de sus protagonistas en Historias de la Ronda, el primer capítulo del Ciclo de podcast «Derechos Humanos en la Cultura». Participan: Enriqueta Maroni, Paula Maroni, Cristina Muro, Maite Vazquez. Periodista invitada: Nora Anchart (militante de Derechos Humanos y asesora de producción). Edición: Sebastián Gómez. Fuente: Ministerio de Cultura Argentina