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LAS FORMAS DEL HIELO

San Juan, 22 de Marzo de 2021

Ana Paula Forte Doctora en Ciencias Geológicas (Universidad Nacional de San Juan) Becaria Posdoctoral de CONICET (CIGEOBIO – CCT SAN JUAN) Profesora Adjunta (Universidad Nacional de Cuyo) Contacto: anapau.forte@gmail.com

¿Qué es una reserva de agua? ¿De qué manera el hielo se conserva y desarrolla en los diferentes componentes de la criósfera? ¿En qué situación ambiental se encuentran? ¿qué importancia tiene la criósfera para la preservación de la vida en la actualidad y en el futuro? ¿En qué medidas el aumento de temperatura ambiental y las actividades antrópogicas de alto impacto ambiental impactan sobre ellas? ¿Qué podemos hacer para proteger y preservar estas reservas de agua en estado sólido? En el Día Internacional del Agua desde la provincia de San Juan en Argentina, se intentan responder y abordar algunas de estas preguntas y reflexiones.

Antes de empezar a indagar y entrar en un mar de reflexiones vale aclarar algunos conceptos. Uno de ellos es el concepto de criósfera, dicho termino hace referencia a la porción de la corteza terrestre donde predominan las bajas temperaturas y procesos de los ambientes glaciales, proglaciales y periglaciales; a su vez la criósfera forma parte de los sistemas geomorfológicos, geológicos, hidrológicos y climáticos de la tierra, siendo influenciado e influenciando al mismo tiempo estos cuatro sistemas. También es importante aclarar que los componentes de la criósfera que contienen hielo son por definición reservas de agua en estado sólido, ya que una reserva de agua se define como la cantidad o volumen de agua almacenada en un determinado sitio. En contraste, recurso hídrico hace referencia al agua disponible o potencialmente disponible en calidad y cantidad suficiente para satisfacer una demanda identificable. Esta última definición es más compleja y subjetiva, ya que por definición implica aspectos utilitaristas de los materiales.

En áreas de montaña la criósfera se distribuye irregular y variablemente en el terreno. Su desarrollo se encuentra controlado por diferentes variables naturalesclimáticas (heliofanía, radiación solar, temperatura del aire y precipitación), geológicas (litología y estructuras geológicas), geomorfológicas (topografía, pendientes, orientación de laderas, entre otras).

Los procesos que dan origen y que se producen en ambiente glaciar son totalmente diferentes a los que se originan en ambiente periglacial. El ambiente glacial de montaña es una la zona de la superficie terrestre que circundan y donde se desarrollan y conservan cuerpos de hielo tales como glaciares, glaciares cubiertos, morrenas con núcleos de hielo y neveros o manchones de nieve perenne. Los glaciares y los neveros suelen ser de las componentes de la criósfera que presentan mayor sensibilidad a los cambios de temperatura y/o tasas de precipitación, siendo los cuerpos de hielo pequeños (de aproximadamente 0,01 km2 ) y muy pequeños (menores a 0,01 km2 ) los más sensibles a estos cambios. Mientras que las los glaciares cubiertos y las morrenas con núcleo de hielo, como contienen una cobertura detrítica suelen encontrarse más protegidos que los cuerpo de hielo descubiertos y su afectación ante cambios ambientales es más paulatina.

Glaciar Agua Negra (Departamento de Iglesia. Andes Desérticos de San Juan)
Glaciar Cubierto Agua Negra (Departamento de Iglesia. Andes Desérticos de San Juan)

El ambiente periglacial es todo ambiente frío o criótico no glaciar en el que ocurren periódicamente procesos de congelamiento y descongelamiento. Aunque muestra cierto retardo de reacción a los cambios ambientales en comparación a las espontáneas respuestas de los cuerpos de hielo descubiertos, también se muestran sensibles a los cambios ambientales, por lo cual el aumento de temperatura ambiental o de actividades antrópicas de alto impacto pueden ocasionar una importante pérdida de hielo. En la cordillera de los Andes, los cíclicos de congelamiento y descongelamiento, suelen generar procesos de gelifluxión, crioclastía, crioturbación, formación de cuñas de hielo y selección de material, que generan geoformas periglaciales en micro o mesoescala; y además, se caracterizan por la presencia de permafrost y de hielo subterráneo entrampado y preservado bajo condiciones naturales por largo tiempo. Algunas de las geoformas que contienen hielo que son características de estos ambientes son los denominados glaciares de roca o de escombros, los protalus rampart, los protolobes, las superficies con solifluxión y otras geoformas menores como anillos de piedra, las cuñas de hielo, los suelos ordenados, entre otros.

Paisaje Periglacial. Talud de un glaciar de escombros, protalus rampart y laderas con procesos de solifluxión.
Glaciar de escombros glacigénico. Sistema del Glaciar Paduszec, Departamento de Calingasta, San Juan .

La interacción entre la Criósfera y los sistemas climáticos, geomorfológicos, geológicos e hidrológicos, se ha comenzado a estudiar con mayor frecuencia en las últimas décadas. En general, hay un consenso acerca de que la aceleración en las tasas de aumento de temperatura ambiental se ha visto aceleradas a ritmos sin precedentes en la historia geológica de la tierra. Esta situación que ha impactado directamente la criósfera, que si bien sus componentes no responden de manera homogénea a los cambios ambientales, en general existe una consecuente aceleración en las tasas de pérdida de hielo. El debate acerca del origen de estos procesos de aceleración siguen vigentes. A pesar de que sigue existiendo mucha resistencia a reconocer que las actividades humanas pueden impactar a escalas planetarias como lo es el sistema climático terrestre, las pruebas y las demostraciones de la profundidad de los impactos ambientales desde el desarrollo industrial y extractivista son evidentes en los sistemas atmosféricos, hidrosféricos, litosféricos, biosféricos y criosféricos. Es por ello que parte de la comunidad científica proponen que se ha comenzado un nuevo periodo de tiempo geológico llamado Antropoceno, otros proponen que se trata de una nueva época del periodo Cuaternario posterior al Holoceno. La discusión actualmente está vigente, y la comisión internacional de estratigrafía (IUGS: International Commission on Stratigraphy) reconoce su utilidad para las comunidades de investigación científica pero continua discutiendo su valor como termino temporal geológico. Lo cierto que preocupa este aumento de temperatura y sus consecuencias, principalmente porque no se están produciendo cambios significativos en las maneras de trabajar para reducir daños ambientales. Mientras los pronósticos climáticos para las próximas décadas coinciden que continuará este periodo de aumento de temperatura ambiental.

Los cambios en la criósfera impactan directamente en los sistemas hidrológicos (agua superficial y subterránea). Una de las principales preocupaciones son los posibles aumentos del nivel medio del mar. Mientras que en áreas continentales un acelerado aumento de los caudales de escorrentía podrían provocar aumentos de flujos del tipo crecida, lo cual podría afectar la estabilidad de laderas y seguridad de muchas obras de infraestructuras diseñadas para condiciones hidrológicas diferentes; también se dan casos de formación o crecimientos de lagunas proglaciales o internas a las geoformas, en las que pueden generarse repentinas descargas de agua por una ruptura súbita de su contención, aumentando anómalamente los caudales y cambiando la hidroquímica y calidad de las cuencas en las que se generan estos cambios. Este aporte hídrico ha demostrado ser una importante fuente de recarga de acuíferos en regiones montañosas.

Lagunas de termokarst en el glaciar cubierto San Lorenzo. Departamento de Iglesia, San Juan, Argentina.
Laguna Proglaciar en el Glaciar Agua Negra.
Lagunas por fusión de hielo sobre el glaciar Agua Negra. Departamento de Iglesia, San Juan, Argentina.

La perdida de hielo en la criósfera de montaña también favorece la inestabilidad de laderas, favoreciendo los procesos de remoción en masa, como los deslizamientos de roca y detritos u otros procesos de remoción en masa asociados al aumento de temperatura ambiental y la pérdida de cohesión de los materiales. Los deslizamientos a su vez pueden producir represas naturales en los arroyos cordilleranos con potencial peligro geológico. Numerosos trabajos han mostrado catastróficas inundaciones, afectando directamente los aspectos sociales y económicos de las poblaciones ubicadas aguas abajo, incluso a considerables distancias.

¿Qué podemos hacer para proteger y preservar estas reservas de agua en estado sólido en nuestro territorio? Uno de los primeros pasos que hay que dar es contar con cartografía que defina la distribución de la criósfera actual. Argentina desde hace mas de 10 años que cuenta con un instrumento legal muy importante que es la Ley 26.639 Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial, la cual tiene como finalidad la protección de los glaciares y del ambiente periglacial con el objeto de preservarlos como reservas estratégicas de recursos hídricos para el consumo humano; para la agricultura y como proveedores de agua para la recarga de cuencas hidrográficas; para la protección de la biodiversidad; como fuente de información científica y como atractivo turístico [sic]. Sin embargo, aun no se han definido las áreas alcanzadas por dicho instrumento legal. Esto es una limitación muy grande para la aplicación de la misma.

Desde la Provincia de San Juan, donde persisten importantes problemáticas asociadas con la escases de agua, donde muchas poblaciones no tienen acceso al agua potable y a su vez se fomenta el desarrollo de actividades de consumo hídrico como la mega-minería metalífera, la aplicación de la ley de glaciares disminuiría notablemente la vulnerabilidad de los ecosistemas y poblaciones andinas a las actividades de alto impacto ambiental.

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4 replies »

  1. Gracias, valiosa información para estar al día con las consecuencias del cambio climático y saber dónde estamos parados.

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