La decisión arbitraria fue tomada por el Tribunal Supremo Electoral boliviano y repudiado por el expresidente a través de las redes sociales. El Tribunal Superior Electoral de Bolivia inhabilitó a Evo Morales para que se presente como candidato a senador en las elecciones el próximo 3 de mayo. Ante la arbitraria decisión, el exmandatario respondió a través de sus redes sociales y denunció que hubo proscripción por parte del gobierno, ahora liderado por Jeanine Áñez. Según el comunicado publicado por el órgano electoral, dentro de los requisitos para ser candidato, está el de «residencia permanente». «Se considera el domicilio o residencia habitual registrados y declarados por el ciudadano en el padrón electoral; luego, ese lugar debe ser donde el candidato desarrolla su proyecto de vida; y por último, en aplicación del principio de ‘verdad material’, donde se requiere una residencia efectiva en ese distrito», aseguraron en el escrito. Poco antes de conocerse la postura del TSE, su presidente, Salvador Romero, había justificado la medida en una conferencia de prensa sin dar detalles sobre la violenta situación que atraviesa Morales, quien se vio obligado a recibir refugio en Argentina por un golpe de Estado en su contra. En ese sentido, el expresidente de Bolivia, salió al cruce y aseguró que se trata de «un golpe contra la democracia». «Los miembros del Tribunal Superior Electoral saben que cumplo todos los requisitos para ser candidato. El objetivo final es la proscripción del MAS», expresó. Morales, que aspiraba a ser candidato por Cochabamba, fue proscripto junto su ex canciller Diego Pary, ambos candidatos al Senado por el MAS; Jessmy Barrientos, candidata a vicepresidenta del FPV y Mario Cossío, candidato a senador de Creemos. Por este motivo, el viernes a las 11am de Argentina y a las 10am de Bolivia, Morales realizará una conferencia de prensa junto a sus abogados defensores en Buenos Aires: Eugenio Raúl Zaffaroni y Raúl Gustavo Ferreyra. Fuente: www.eldestapeweb.com
Tarifas: nuevos aumentos en junio a sectores más pudientes
El jefe de Gabinete confirmó que a mitad de año habrá un aumento en las tarifas para aquellos sectores «que puedan soportar» un nuevo incremento tras cuatro años de Macri con subas constantes. Además dijo que no hubo un congelamiento sino que suspendieron aumentos de diciembre y enero «para elaborar un nuevo cuadro tarifario». Santiago Cafiero oficializó lo que el ministro de Producción Matías Kulfas había esbozado unos días atrás: a mitad de año habrá un aumento en las tarifas de los servicios públicos pero estará destinada solamente a un sector de la sociedad «que lo pueden soportar». En tal sentido el jefe de Gabinete comentó que Alberto Fernández “no impuso un congelamiento en el precio de los servicios sino que suspendió los aumentos entre diciembre y junio para elaborar un nuevo cuadro tarifario” pero «seguirá sosteniendo fuertemente la tarifa social y esta lógica que estamos imprimiendo que son las prioridades que los argentinos y las argentinas votaron mayoritariamente en octubre”. “Probablemente sí, pero en los sectores que los pueden soportar. Nosotros hemos cambiado las prioridades de la gestión”, sostuvo Cafiero al ser consultado en radio Metro sobre si en junio habría un incremento en las tarifas de los servicios públicos. Kulfas había relatado que durante las reuniones con las comitivas del Fondo Monetario Internacional se había señalado que “no habrá un congelamiento permanente” de las tarifas de los servicios públicos y afirmó que la revisión de los cuadros tarifarios se hará para llevarlas a valores “razonables y accesibles”. El jefe de los ministros también afirmó que que el gobierno nacional “está conforme” con el documento emitido ayer por la misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) y destacó que “es muy importante para Argentina tener una visión compartida con el Fondo”, ya que “genera un espacio más holgado para negociar” con los acreedores privados. “Estamos conformes con el documento del FMI, pero no estamos contentos porque todavía falta mucho camino por transitar. Hay que seguir siendo muy serios como viene siéndolo nuestro ministro de Economía, Martín Guzmán”, afirmó esta mañana Cafiero en declaraciones a radio Metro. También, planteó que “el informe -del FMI- sobre donde está parada la Argentina respecto a su deuda, da el marco para que el país pueda discutir en mejores condiciones”, y aseguró que “el Fondo es árbitro de muchas de éstas negociaciones entre un Estado y sus bonistas, por lo que es importante la visión del FMI porque muchos de estos bonistas son fondos institucionales que piden el aval del FMI a la hora de sellar un acuerdo con el país”. Sobre la fecha límite del 31 de marzo para acordar con los bonistas, el jefe de Gabinete sostuvo que “es un plazo que nos autoimpusimos porque, después, hay vencimientos muy duros por delante y lo que nosotros necesitamos para esa fecha un marco de referencia de la negociación”. “La nueva fórmula se va a saber en junio, cuando la tengamos resuelta y a partir de ahí empezaremos a hacer los cálculos y desembolsos. Nosotros suspendimos la fórmula anterior, dimos aumento de suma fija y si revisás todas las erogaciones, termina siendo neutra. La suspendimos para aplicar una política de redistribución del 75%. Con los bonos y los aumentos, esas jubilaciones subieron alrededor del 18%”, explicó Cafiero sobre las jubilaciones.
«De espaldas y en chancletas»: la Misión Técnica del Fondo pidió una quita «apreciable» a los acreedores privados y sostuvo que «La deuda de Argentina no es sostenible»
La misión del FMI emitió una declaración al finalizar su visita. La delegación encabezada por Julie Kozack consideró que la deuda de la Argentina «no es sostenible» y pidió una «contribución apreciable» de los acreedores privados. En Gobierno hubo buena recepción de la declaración del Fondo. El equipo que visitó la Argentina subrayó que, tal como sostiene el Gobierno, «no es económicamente ni políticamente factible» pagar la deuda a los bonistas privados, lo que abre la puerta a la negociación con ellos. También respaldó las primeras medidas económicas tomadas por el Gobierno. El equipo que visitó la Argentina subrayó que, tal como sostiene el Gobierno, «no es económicamente ni políticamente factible» pagar la deuda a los bonistas privados, lo que abre la puerta a la negociación con ellos. También respaldó las primeras medidas económicas tomadas por el Gobierno. Este miércoles concluyó la misión técnica del Fondo en el país, liderada por Julie Kozack, Subdirectora del Departamento del Hemisferio Occidental, y Luis Cubeddu, Jefe de Misión para Argentina. El resultado más palpable es el comunicado emitido por el Fondo, que en líneas generales es favorable al gobierno argentino porque le permite apuntalar la negociación con los acreedores privados. La declaración del Fondo acerca de la falta de sostenibilidad de la deuda pública y de la necesidad de que haya una quita en el valor presente de los bonos en manos de tenedores privados es un paso más en el camino de gestos del organismo hacia la nueva administración. En esa línea también estuvo la reunión en Roma entre el ministro de Economía, Martín Guzmán, y la titular del FMI, Kristalina Georgieva, quien señaló en ese momento que “las medidas adoptadas hasta el momento van en la dirección de restaurar la estabilidad macroeconómica y proteger a los pobres”. El gobierno enfrenta en las próximas semanas la negociación con los acreedores privados, cuyo resultado será determinante para el resto de la gestión. “El personal del FMI ahora evalúa que la deuda de Argentina no es sostenible. Nuestra visión es que el superávit primario que se necesitaría para reducir la deuda pública y las necesidades de financiamiento bruto a niveles consistentes con un riesgo de refinanciamiento manejable y un crecimiento del producto potencial satisfactorio no es económicamente ni políticamente factible. En consecuencia, se requiere de una operación de deuda definitiva, que genere una contribución apreciable de los acreedores privados, para ayudar a restaurar la sostenibilidad de la deuda con una alta probabilidad”, señaló el Fondo. El organismo considera que la reestructuración tiene que hacerse de una vez y bien, algo que también tiene en claro el propio Guzmán, quien ha estudiado numerosos casos de negociaciones a medias que no sirven porque al poco tiempo el país vuelve a entrar en una situación de insostenibilidad. Para el FMI, tiene que haber quita porque el reperfilamiento no va a alcanzar. Se entiende a la quita como una rebaja del valor presente neto, ya sea por recorte de capital o de intereses. Kristalina Georgieva puede brindar nuevos gestos a la posición argentina en la reunión que mantendrá con Martín Guzmán en Riad, Arabia Saudita, donde se va a desarrollar en los próximos días la reunión de ministros del G-20. También mantendrá un encuentro con el secretario del Tesoro norteamericano, Steven Mnuchin. Así, Guzmán busca llegar con más aire a la negociación con los acreedores privados, cuya agenda de vencimientos este año es imposible de afrontar para la economía nacional. En las reuniones entre los técnicos del Fondo y los funcionarios argentinos no hubo mención a la imposibilidad de afrontar los pagos que exige en 2022 y 2023 el crédito récord de 44 mil millones de dólares que tomó la administración de Mauricio Macri en 2018 y 2019. Sin embargo, el mensaje del organismo es claro en el sentido de que no va a admitir ni quitas en capital o intereses ni reperfilamiento de los pagos. Es decir que para pagar la deuda con el Fondo sería necesario que el gobierno ingrese en un nuevo acuerdo de financiamiento. Un punto importante es que las reestructuraciones de deuda con acreedores privados suelen tener como paso previo haber solucionado la situación con el Fondo. Pero la aprobación de un nuevo crédito del FMI puede contener las clásicas exigencias del organismo en materia de austeridad fiscal y reformas estructurales, como por ejemplo, en las jubilaciones. Más allá del apoyo inicial del Fondo a las medidas del gobierno, esto no implica que a la hora de acordar nuevos desembolsos de dinero no reaparezcan las exigencias que ya demostraron, con creces, altísimas probabilidades de fracaso. El otro gesto del Fondo al gobierno argentino tiene que ver con el apoyo a las primeras medidas tomadas. “Las reservas internacionales y el peso se han estabilizado con el apoyo de los controles de capital y el superávit comercial. La inflación y las expectativas de inflación han bajado en los últimos meses, pero esfuerzos adicionales serán necesarios para reducirlas aún más desde sus altos niveles actuales”, indica el comunicado del Fondo. Los funcionarios del FMI se reunieron con Guzmán y su equipo; la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca; el presidente del Banco Central, Miguel Pesce y los ministros de Trabajo, Salud y Desarrollo Social. Los técnicos del Fondo mostraron entendimiento acerca de las proyecciones oficiales en materia fiscal y comercial, las cuales todavía se desconocen porque Guzmán no las explicitó durante su exposición en el Congreso. En materia de inflación, los funcionarios del Fondo coincidieron con el gobierno en la aplicación del congelamiento temporario de las tarifas y también en mantener los controles de capitales y sólo levantarlos muy gradualmente y con muchísimo cuidado. Fuente: www.pagina12.com.ar