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«De espaldas y en chancletas»: la Misión Técnica del Fondo pidió una quita «apreciable» a los acreedores privados y sostuvo que «La deuda de Argentina no es sostenible»

La misión del FMI emitió una declaración al finalizar su visita. La delegación encabezada por Julie Kozack consideró que la deuda de la Argentina «no es sostenible» y pidió una «contribución apreciable» de los acreedores privados. En Gobierno hubo buena recepción de la declaración del Fondo.

El equipo que visitó la Argentina subrayó que, tal como sostiene el Gobierno, «no es económicamente ni políticamente factible» pagar la deuda a los bonistas privados, lo que abre la puerta a la negociación con ellos. También respaldó las primeras medidas económicas tomadas por el Gobierno.

El equipo que visitó la Argentina subrayó que, tal como sostiene el Gobierno, «no es económicamente ni políticamente factible» pagar la deuda a los bonistas privados, lo que abre la puerta a la negociación con ellos. También respaldó las primeras medidas económicas tomadas por el Gobierno.

Este miércoles concluyó la misión técnica del Fondo en el país, liderada por Julie Kozack, Subdirectora del Departamento del Hemisferio Occidental, y Luis Cubeddu, Jefe de Misión para Argentina. El resultado más palpable es el comunicado emitido por el Fondo, que en líneas generales es favorable al gobierno argentino porque le permite apuntalar la negociación con los acreedores privados. La declaración del Fondo acerca de la falta de sostenibilidad de la deuda pública y de la necesidad de que haya una quita en el valor presente de los bonos en manos de tenedores privados es un paso más en el camino de gestos del organismo hacia la nueva administración. En esa línea también estuvo la reunión en Roma entre el ministro de Economía, Martín Guzmán, y la titular del FMI, Kristalina Georgieva, quien señaló en ese momento que “las medidas adoptadas hasta el momento van en la dirección de restaurar la estabilidad macroeconómica y proteger a los pobres”.

El gobierno enfrenta en las próximas semanas la negociación con los acreedores privados, cuyo resultado será determinante para el resto de la gestión. “El personal del FMI ahora evalúa que la deuda de Argentina no es sostenible. Nuestra visión es que el superávit primario que se necesitaría para reducir la deuda pública y las necesidades de financiamiento bruto a niveles consistentes con un riesgo de refinanciamiento manejable y un crecimiento del producto potencial satisfactorio no es económicamente ni políticamente factible. En consecuencia, se requiere de una operación de deuda definitiva, que genere una contribución apreciable de los acreedores privados, para ayudar a restaurar la sostenibilidad de la deuda con una alta probabilidad”, señaló el Fondo.

El organismo considera que la reestructuración tiene que hacerse de una vez y bien, algo que también tiene en claro el propio Guzmán, quien ha estudiado numerosos casos de negociaciones a medias que no sirven porque al poco tiempo el país vuelve a entrar en una situación de insostenibilidad. Para el FMI, tiene que haber quita porque el reperfilamiento no va a alcanzar. Se entiende a la quita como una rebaja del valor presente neto, ya sea por recorte de capital o de intereses. Kristalina Georgieva puede brindar nuevos gestos a la posición argentina en la reunión que mantendrá con Martín Guzmán en Riad, Arabia Saudita, donde se va a desarrollar en los próximos días la reunión de ministros del G-20. También mantendrá un encuentro con el secretario del Tesoro norteamericano, Steven Mnuchin. Así, Guzmán busca llegar con más aire a la negociación con los acreedores privados, cuya agenda de vencimientos este año es imposible de afrontar para la economía nacional.

En las reuniones entre los técnicos del Fondo y los funcionarios argentinos no hubo mención a la imposibilidad de afrontar los pagos que exige en 2022 y 2023 el crédito récord de 44 mil millones de dólares que tomó la administración de Mauricio Macri en 2018 y 2019. Sin embargo, el mensaje del organismo es claro en el sentido de que no va a admitir ni quitas en capital o intereses ni reperfilamiento de los pagos. Es decir que para pagar la deuda con el Fondo sería necesario que el gobierno ingrese en un nuevo acuerdo de financiamiento. Un punto importante es que las reestructuraciones de deuda con acreedores privados suelen tener como paso previo haber solucionado la situación con el Fondo. Pero la aprobación de un nuevo crédito del FMI puede contener las clásicas exigencias del organismo en materia de austeridad fiscal y reformas estructurales, como por ejemplo, en las jubilaciones. Más allá del apoyo inicial del Fondo a las medidas del gobierno, esto no implica que a la hora de acordar nuevos desembolsos de dinero no reaparezcan las exigencias que ya demostraron, con creces, altísimas probabilidades de fracaso.

El otro gesto del Fondo al gobierno argentino tiene que ver con el apoyo a las primeras medidas tomadas. “Las reservas internacionales y el peso se han estabilizado con el apoyo de los controles de capital y el superávit comercial. La inflación y las expectativas de inflación han bajado en los últimos meses, pero esfuerzos adicionales serán necesarios para reducirlas aún más desde sus altos niveles actuales”, indica el comunicado del Fondo. Los funcionarios del FMI se reunieron con Guzmán y su equipo; la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca; el presidente del Banco Central, Miguel Pesce y los ministros de Trabajo, Salud y Desarrollo Social. Los técnicos del Fondo mostraron entendimiento acerca de las proyecciones oficiales en materia fiscal y comercial, las cuales todavía se desconocen porque Guzmán no las explicitó durante su exposición en el Congreso. En materia de inflación, los funcionarios del Fondo coincidieron con el gobierno en la aplicación del congelamiento temporario de las tarifas y también en mantener los controles de capitales y sólo levantarlos muy gradualmente y con muchísimo cuidado.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar

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