TITULOS

POÉTICAS TRABAJADORAS

 

 

Por: Beatriz Zuru

MV5BOWY2NTgxMzktNTYzZC00YTBkLTgwMDgtZTZmMmFhMWU0ZmQ0XkEyXkFqcGdeQXVyMDUyOTUyNQ@@._V1_UY317_CR121,0,214,317_AL_

 

 

      Contar historias

                                    Ojalá que si un día nos quedamos sin palabras, sea porque estamos maravillados y no vacíos. (Mentir para decir la verdad, Liliana Bodoc)

 

Mi jefa me pide cosas. Mi jefa editora quiere que escriba ciertas cosas. Mi jefa editora, que es mi compañera, me dice que le cuente de una buena vez un silencio. Es ese silencio que le gotea como el puntito del signo de pregunta. Una curiosidad haciendo cosquillas hasta enojar.Como suelo ser boca suelta, aunque no siempre me traiga beneficios, les comparto a ustedes también.

Vamos a hacer rodeos. Voy a ponerme en presencia de “eso”, “lo que”, “aquello”, que se precia de su inmaterialidad. Presume haber sido pronunciado y escuchado por siluetas ya desvanecidas. Orgulloso, tiene razón: ha ocupado mi tiempo, se ha vuelto un martilleo. Espero en la fragua parir un buen filo. Iré intentándolo. Es una orden. Y me gusta cumplir órdenes (es como hacer equilibrio sobre un cordón de la calle: a la izquierda los autos van con su peso de lata y velocidad, a la derecha el agua podrida con gusarapos y pañales viejos).

Vamos a hacer rodeos: una hipótesis de lo que capaz/tal vez/ojalá/o mejor que no pero capaz que sí. Si le preguntamos a un niño qué es el silencio tal vez nos responda “esperar con miedo”. Si se lo preguntamos a un elefante: “espantar las moscas que me agusanan las patas”. Pero a lo mejor, eso que no escuchamos es una promesa de buen chiste, un rico chusmerío que nos espera más allá. Mientras tanto, una no puede quedarse resignada.

 

Ella se llamó Pía. Ella se llamó Sofi.  

Lo no dicho esa mañana (ni tarde, ni anochecer) se maquilló con luz débil. Hubo motivos para que la luz, que afuera revienta los bananos, estuviera adentro enclenque, adelgazada sobre la sábana y un cuerpo de mujer por marcharse. Porque a lo largo de los años las palomas y sus crías habían ido perdiendo plumas y ratos de suerte. Aunque cualquier lluvia arrastraba ruinas de nido, la tela mosquitera pronto se cubría de arrullos instalando la agonía entre sol y cama[1].

Así, un duelo diario, eran los paliativos en este amor que les cuento. La piel de Sofi no se correspondía con sus años, pero a veces entraban a la habitación las caricias de crema y abanico de Pía. Los huesos no recuperarían su cumbia con arpa, y además la voz se iba como un músico que parte hacia otra ciudad llevándose en su estuche la fiesta. Pero estas amigas lo sabían: una termina tirando los gallardetes que traen malos recuerdos, ¿para qué amontonarlos en el cajón…? Hacía tiempo que Sofi no podía ver las caras que amaba pero llegaba el consuelo de los relatos cotidianos que eran la principal responsabilidad de Pía.

Desde un par de meses, hasta esa mañana, dar gestos o palabras era una tarea titánica y quienes observaban a Sofi se perdían en el trayecto hacia el final de la frase. Pero en la habitación de la luz flaca los segundos tenían otros procedimientos. Por eso aunque a la familia de Sofi le pareció una idea espantosa y diabólica pero sobre todo apresurada, ellas pactaron hacer lo que asusta hasta a los más valientes: quitarse el miedo y saber qué hay más allá. Ya estaba decidido. Vendría alguien serio a hacerlo. Por eso fue de mañana, mientras la familia estaba en sus trabajos.

En la vereda alguien hizo unas palmas mientras Pía peinaba por última vez a su amiga. Esa mañana lo no dicho encontró a las mujeres revolviendo la habitación hasta dar con el mejor vestido. Y el lápiz labial que le combinara.

Todo me quedará torcido, será incómodo viajar tantos años con el mismo trapo, prefiero el camisón que me regalaste.

Pero no hay colorete para eso.

Pero mi boca tiene un color invencible.

Pase, estamos en la piecita.

No queda mucho más, doña Pía, despídase de su amiga.

Sofi, tengo que contarle de esa fiesta que…

 

[1] Hoy sí les diré la etimología de agonía. No, búsquenlo ustedes. Tiene que ver con luchar, con hacernos las gallitas finas hasta el final. Pero búsquenlo, no puedo estar en todo.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: