nista. Titular de las Cátedras de Sociología General y Metodología de la Investigación Educativa (FFHA-UNSJ)| El tipo no es un educador, no es maestro, ni pedagogo, no tiene título docente, nunca estuvo frente a un aula, no sabe cómo se trata con niñas, niños, adolescentes, jóvenes y adultos que forman parte del enorme sistema educativo argentino (pero suele balbucear algunas pocas citas de Sarmiento, aunque permanece la sospecha de que el prócer lo despreciaría sin prolegómenos, por pertenecer a esa “aristocracia con olor a bosta” que tanto lo desesperaba con sus dilaciones, o simplemente por inútil). No se sabe qué lee… pero seguramente no leyó el Diario de Ana Frank, la joven víctima del aparato asesino de los nazis. Sus reflexiones acerca de que fue víctima de una dirigencia que no sabía unir son, van mucho más allá de la ignorancia… encubren un fascismo ideológico y una actitud de despreciable negacionismo de la historia contemporánea. Desconoce el sistema educativo, la complejidad de sus niveles, las articulaciones, las cajas curriculares, las diferencias entre, por ejemplo, educación técnica y capacitación laboral. Tampoco sabe de formación docente, ni sabe qué sentido tiene la formación permanente. Nunca pisó una Universidad Pública, nunca investigó en el sistema científico nacional. No ha publicado artículos ni ha hecho presentaciones en congresos pedagógicos, científicos ni de ningún tipo. No sabe lo que es una evaluación de pares. Desprecia profundamente los gremios docentes y las reivindicaciones sindicales. A menudo disciplina con la inconstitucional práctica de pasar lista de los que hacen huelga, para descontarles días no trabajados. Hizo una licenciatura en informática en una privada y un PG en administración de empresas en una bussiness school norteamericana. Tiene, además de las herencias normales de su apellido patricio, sus ahorros depositados en Panamá. Se llama Esteban Bullrich y labura de Ministro de Educación de la Nación.
La manipulación informativa
Encontrar información confiable se ha convertido en éstos tiempos en un trabajo adicional que afrontan sólo aquellos que están dispuestos a escapar de las noticias manipuladas, orientadas en función de intereses personales o de terceros. La gran mayoría sigue consumiendo como verdad revelada e indiscutible a títulos impactantes y zócalos televisivos que muchas veces no sólo distorsionan el contenido del artículo en cuestión sino que hasta lo contradicen. Macabra maniobra de la que resultan victimas todos aquellos que optan por la lectura de kiosco, o por el fugaz pantallazo del zapping. Nunca como antes, los carpetazos, los operativos de prensa y las mentiras disfrazadas de investigación inundan los programas, las redes sociales, las páginas impresas. La gran manipulación mediática a la que la nueva política de la no política apuesta todas sus fichas. Conocen su eficacia. El obrero que defiende los intereses de su patrón, la maestra insistiendo en un cambio aún en contra de la educación pública o el indigente que pierde su beneficio social pero sigue puteando a los “vagos choriplaneros” , son claros ejemplos de la eficacia de la maniobra. Cada “meme” echado a andar en el wsp, el , el mensaje lubricado con humor , el comentario provocador del facebook , cada patética puesta en escena forma parte de la nueva política virtual diseñada por el asesor presidencial Jaime Durán Barba . Y a decir verdad, si hay algo que la gestión Macri esta haciendo bien es eso. En las redes la mentira se digiere más fácil que en los medios tradicionales. El nuevo periodismo de la nueva política, sepultando al viejo “oficio” de Walsh o García Márquez con sus caducos valores de verdad, responsabilidad, vocación , servicio y honestidad. No importa quién esté en el gobierno, la alfabetización mediática de las mayorías es la tarea pendiente si creemos que aún hay esperanzas de un mundo mejor.