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45 años del asesinato de Paco Urondo

Paco Urondo, poeta, periodista y militante fue asesinado el 17 de junio de 1976 en Mendoza por fuerzas de la dictadura militar.

San Juan, 17 de Junio de 2021

El poeta, periodista, dramaturgo y militante Francisco Reynaldo Urondo Invernizzi, tal era el nombre completo de Paco, nació el 10 de enero de 1930 en Santa Fe y fue asesinado hace 45 años en un enfrentamiento con fuerzas de la dictadura militar, el 17 de junio de 1976 en Mendoza. Intelectual de los años 70, integró las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) que luego se fusionó con Montoneros. 

Su infancia transcurrió entre libros, música clásica, cine y aventuras en el río. En su adolescencia conoció a Fernando Birri quien tenía las virtudes de un hombre renacentista: poeta, dibujante, pintor, escultor y titiritero. Años después sería un cineasta con gran formación, iniciador de la escuela documentalista de crítica social y fundador del Nuevo Cine Latinoamericano. Juntos conformaron un colectivo de artistas llamado “El Retablo de Maese Pedro”, propuesta multidisciplinaria de cine, música, títeres, teatro y artes plásticas que recorrió Santa Fe.

La obra de Urondo permaneció durante mucho tiempo oculta, desaparecida, era muy difícil de encontrar en las librerías pero circulaba en forma clandestina, de mano en mano, entre amigos y militantes. Sus ensayos, obra poética, periodística, cuentos, dramaturgia y su única novela fueron recuperados y publicados por la editorial Adriana Hidalgo a partir del 2006 en la colección “Biblioteca Urondo”. La reedición de la extensa obra del poeta es un acto de celebración, memoria y justicia.*

Sobre su asesinato en la Ciudad de Mendoza en 1976

Según el relato de los hijos de Francisco «Paco» Urondo, él y Raboy habían sido trasladados a Mendoza unos meses después del golpe. La organización Montoneros a la que pertenecía Urondo había tomado medidas disciplinarias por haber iniciado una relación sentimental con Alicia Cora Raboy, mientras ella era reportera y él periodista en el diario Noticias.

Alicia Cora Raboy, compañera de Paco Urondo, junto a su hija Ángela

El 17 de julio de 1976, Urondo, Raboy y René «la Turca» Ahualli transitaban a bordo de un Renault 6 color verde claro, para realizar una «cita de control» en la calle Molina de Guaymallén. En los brazos de Raboy iba su hija Ángela, que hacía menos de un año había nacido de su relación con el poeta. Antes de llegar, comenzaron a ser perseguidos por tres vehículos sin ningún tipo de identificación, ocupados por fuerzas conjuntas del Ejército y policías; se produjo un intercambio de disparos entre ellos a lo largo de varias cuadras.

Finalmente, en la intersección de las calles Remedio de Escalada y Tucumán, de Dorrego, luego de recibir una ráfaga de ametralladora en la luneta trasera, Urondo detuvo el automóvil y le dijo a sus acompañantes que se escaparan porque él ya se había tomado la «pastilla». Raboy y Ahualli descendieron del vehículo y corrieron en distintas direcciones, mientras que el personal policial hizo descender a Urondo. Le aplicaron un fuerte golpe en la cabeza con la culata de un arma, lo que produjo una fractura y hundimiento de cráneo que terminó con la vida de Urondo.

En su carrera desesperada, Raboy logró entregar a su hija en los brazos de Miguel Ángel Canela, dueño de un corralón ubicado en la esquina noroeste de la intersección de esas calles, pero no pudo continuar su fuga ya que fue aprehendida en el lugar y, luego de golpearla, se la llevaron junto con la nena.

Mientras tanto, la Turca, pese a recibir un disparo en una de sus piernas, logró huir por un baldío y abordar un trole que la alejó del lugar. Pero al rato volvió a pasar por el escenario de los hechos, el personal actuante abordó y controló el trole sin identificarla.

El cadáver de Paco fue trasladado primero al D2, donde estuvo tirado unas horas en los pasillos de esa dependencia, y de allí a la morgue judicial por orden de Rodríguez u Oyarzábal, donde se le practicó la autopsia y finalmente fue entregado a su hermana Beatriz como NN. En esa condición, autorizaron a su hermana a trasladarlo en avión a Buenos Aires donde fue inhumado en la bóveda familiar. La rectificación de partida recién se logró algunos años después de recuperada la democracia.

En las actuaciones policiales redactadas por Rodríguez, que incluyen el certificado del médico policial Raúl Corradi, se quiso presentar los hechos como que Urondo murió luego de recibir un disparo de arma de fuego con orificio de entrada en la parte inferior izquierda del mentón, fruto de un enfrentamiento con las fuerzas policiales. Además se dice que la nena fue encontrada en el piso del automóvil y que las dos mujeres se dieron a la fuga ya que sus rastros se perdían en una parada de taxis. Pero a lo largo de la

instrucción y mediante la actuación del Cuerpo Médico Forense, en especial la del doctor Roberto Edmundo Bringer, quedaron claramente demostradas las circunstancias en que perdió la vida Urondo. También se vio desvirtuada otra versión policial que pretendió sostener que Urondo cayó muerto al suelo cuando abrieron la puerta del automóvil en que se conducía, como que esa muerte habría sido fruto de un accidente de tránsito con un

Rastrojero que se encontraba en el lugar. Finalmente, también se descartó que Paco haya ingerido una pastilla de cianuro según lo que había informado Ahualli a la organización Montoneros y que motivara que al año siguiente Rodolfo Walsh presentara esa versión como el modo en que falleció Urondo.

Hoy podemos deducir que tal anuncio puede haber sido una estrategia del poeta para convencer a las mujeres de que se alejaran del lugar y salvaran sus vidas, mientras él esperaba a sus captores.

Respecto a la suerte corrida por Raboy, también se pudo demostrar que luego de que fuera detenida en el interior del corralón, fue golpeada y conducida al D2 y de allí a la casa clandestina que compartía con Urondo para que preparara la valija con ropa de la nena con la que fue ingresada a la Casa Cuna. El domicilio de la pareja quedó durante varios días bajo la custodia del policía Edgar Gómez, quien a su vez estuvo a cargo del traslado del cadáver de Urondo desde el D2 a la morgue judicial.

Cinco meses más tarde de este episodio, el 3 de diciembre de ese mismo año, fue secuestrada la hija mayor de Paco, Claudia Urondo, junto a su marido Mario Lorenzo Koncurat, quienes hasta la fecha permanecen desaparecidos.

Al poco tiempo, Ángela fue recuperada por gestiones de Beatriz Urondo y la madre de Raboy, quienes la retiraron de la Casa Cuna, adonde según los libros de registro había sido derivada del D2. Después fue adoptada por una prima hermana de su madre e inscripta como Ángela Korsunsky. Debido a ello, durante 17 años vivió separada de su familia paterna. Menéndez, Dopazo, Oyarzábal, Smaha y Fernández fueron imputados

originalmente por la privación abusiva de libertad agravada de Raboy y, junto con Lucero, por el homicidio simple de Urondo. Durante el juicio, el fiscal corrigió la calificación legal, atribuyendo a Oyarzábal y Smaha la autoría de homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas, en relación a la muerte de Urondo, y homicidio calificado por esa misma agravante, alevosía y para garantizar la impunidad, respecto de Alicia Raboy. También se atribuyó el homicidio calificado de Urondo a Rodríguez y Lucero como autor mediato y material, respectivamente, pero no así respecto a Alicia Raboy ya que no fueron acusados por ello. Además calificó ambos hechos como delitos de lesa humanidad. En el curso del debate se separó al imputado Armando Osvaldo Fernández en atención a su estado de salud, por tanto la sentencia no juzgó su responsabilidad.*

Fuentes:

*Agencia Paco Urondo. Periodismo Militante

*EL LIBRO DE LOS JUICIOS. Experiencias, debates y testimonios sobre el terrorismo de Estado en Mendoza (p. 93-95)

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