COLUMNAS

CONVERSACIONES FEMINISTAS: LAS HILARIAS

Los estallidos feministas actuales son el resultado de años de un activismo local, continuo e innovador. A lo largo de-casi- cuatro décadas, los feminismos en la Argentina han demostrado su potencialidad y su capacidad de diálogo para la (de/re)construcción de un movimiento tan heterogéneo como laxo, el cual alberga las más diversas/disidentes voces, cuerpas y existencias.

Por: Florencia Pessio Vázquez

En este recorrido, la provincia de San Juan fue hogar de protagonistas activas y fue escenario de un activismo inédito en otras provincias de Cuyo. Algunas de estas novedades no sólo fueron esporádicas, sino se mantuvieron con el paso del tiempo.

En una serie de artículos titulados “Conversaciones Feministas” se invita al diálogo con colectivas feministas de San Juan cuyas praxis políticas, sostenidas en el tiempo, las lleva a la labor de un activismo en constante revisión e innovación.

Conversaciones Feministas con Las Hilarias. Socorristas en Red

Es la tarde del sábado 27 de junio. Prendemos la computadora, la Tablet o el celular. Abrimos ventanas. Exploramos programas. Seleccionamos el más adecuado. Iniciamos una charla a la distancia. Desde San Juan, desde Jáchal y desde General Alvear. Nos convoca una conversación sobre el feminismo socorrista. Y para ello nos juntamos a dialogar con Inés Eguaburo, Romina Muñoz y Yanina Iturrieta de Las Hilarias- Socorristas en Red. Ellas nos comparten sus experiencias en un feminismo acuerpado, arriesgado, afectado, afectivo y amoroso. Y este texto es el resultado de un tejer reflexiones y diálogos entre las cuatro. 

¿Quiénes son Las Hilarias?

Yani I.: Las Hilarias es una agrupación de militantes feministas que problematizamos nuestra cotidianeidad en el feminismo y nuestro hacer diario. Por eso mismo, nos organizamos en este tipo de grupalidad que es de un hacer cotidiano. El socorrismo es un compromiso diario y cotidiano con una praxis política y ética orientada al logro de un mundo más justo para las mujeres y disidencias. Esta praxis está orientada por un sentido de “lo justo” que se ancla en las demandas del movimiento feminista y que tiene que ver con la lucha contra las distintas formas de violencia, silenciamiento y opresión hacia gran parte de la población – como lo somos las mujeres, adolescentes, niñas y disidencias sexo-genéricas –. Y también, muy especialmente, tiene que ver con la construcción de otras prácticas sociales, con una micropolítica del hacer empírico y cotidiano, más amoroso y respetuoso de las distintas formas de existencias, con miramientos y cuidados, que se deja interpelar y tras-tocar por esos vínculos a los que el que-hacer socorrista nos lleva.

¿Cómo consideran su praxis ética- política? ¿Cuál es el feminismo que construyen?

Romi M.: Nuestra praxis implica un movimiento, una realización concreta que es a la vez práctica, reflexión y emoción, que se reformula constantemente, quizás, pero que no pierde esas características. Por esto decimos que el socorrismo se nos encarna en nuestro ser. Ser socorrista es ser parte de un feminismo arriesgado, es decir, que no se conforma y reconforta en la comodidad de lo seguro y estable pero injusto, sino que va en busca de lo necesario; es afectado por la experiencia de acompañar y de abortar, y eso nos permite transformar nuestro hacer cuando es necesario; es afectivo, se deja interpelar por la potencia transformadora de las emociones. El socorrismo nos invita constantemente a pensar cómo nos vinculamos, desde dónde nos vinculamos. Pensar en eso, y en los años que han ido transcurriendo, también nos han enseñado y nos ha ido dando herramientas. Es desde la afectividad y la amorosidad desde donde decidimos acompañar.

Ine E.: El socorrismo es una praxis concreta y, al mismo tiempo, muy amplia. Cuando hablamos del derecho al aborto, no hablamos de algo sin matices: hay muchas formas de abortar. Nosotras, desde el socorrismo, buscamos que el aborto sea seguro, en libertad, respetuoso. Esta práctica, sumamente concreta, se inscribe en toda una ética y una política que tiene que ver con construir colectivamente desde nuestros cuerpos. La grupalidad nos lleva a eso, a mover los horizontes de expectativas.

Yani I.: El feminismo que construimos lo definimos colectivamente como un feminismo comprometido, con una impronta ofensiva, en el sentido de ir transformando lo que es necesario. No hablamos de utopías, sino de horizontes posibles de alcanzar o de construir, con la obstinación y la dinámica creativa de los feminismos que habitamos. Visualizar un horizonte nos permite pararnos y preguntarnos: ¿con esta potencia feminista qué podemos hacer desde ya para transformar lo que nos afecta?

Hoy en día somos Las Hilarias Socorristas en Red, a diferencia de cómo nos auto referenciábamos cuando iniciamos: “Las Hilarias. Feministas aborteras”. Este cambio se debe al aprendizaje en torno al hacer socorrista; en el devenir de los acompañamientos aprendimos que no podemos ponernos en el lugar de quien hace un aborto, porque nunca hicimos abortos. En realidad, acompañamos los procesos de abortos de aquellas personas que se comunican con nosotras. Son ellas las protagonistas de esa experiencia de abortar, y nosotras de la experiencia de acompañar.

El aborto medicamentoso vino a revolucionar las formas en que es posible vivenciar un aborto. Permite abortar en una casa, con quien cada una decida, en el momento que resulte más cómodo de acuerdo a la situación de vida de cada una: los horarios de trabajo, de estudios, de cuidado de otrxs, etc. Por esto decimos que acompañamos abortos autónomos. Lo que hacemos como socorristas es poner en circulación y compartir información, saberes, que permiten ejercer poderes que están entre y en nosotras para habitar esas otras posibilidades. No podíamos seguir llamándonos de ese modo si buscamos propiciar que alguien pueda observar y cuidar de un proceso que es corporal, que es propio, que a su vez entrama un montón de sentires y de sentidos sociales aprendidos, que se encarnan.

Esta praxis lleva rupturas. Un aborto seguro y cuidado no se hace en soledad. Y aquí otro punto. Nosotras no hablamos de autocuidado, porque consideramos que una no se cuida en su individualidad y su soledad, sino que nos hacemos responsables de estos lazos sociales que vamos construyendo. Son nuevas formas de ser en comunidad, tiene mucho de eso. De lazos sociales y colectivos que vamos forjando. En nuestra forma de construir el feminismo, lo vamos proponiendo y tratamos de hacerlo posible.

Ine E.: quienes asistimos a los talleres, nosotras las socorristas y las mujeres que desean/necesitan abortar) encontramos una ocasión para contar parte de nuestras historias personales, y encontrarnos así con las historias de otres. No se trata de una situación terapéutica, porque no es lo que hacemos. En todo caso, compartimos, problematizamos y discutimos desde nuestra posición de militantes feministas. Construimos un espacio para la palabra. Poner la palabra en un espacio, como procuramos generar en el aula les docentes. El espacio adecuado para que la palabra pueda construirse, circularse y desarmarse; eso podríamos decir que es terapéutico a nivel colectivo, y eso es lo lindo de los talleres. Algo tan simple, y a la vez tan complejo: de que alguien hable. Ese pequeño territorio para las voces que se da en los talleres.

Yani I.: El encuentro de personas que están atravesando una situación en común, cuando esa situación es una situación que está estigmatizada, particularmente en nuestra sociedad, más que nada por el silencio, antes que por la incomprensión. Porque cada vez somos, como sociedad, más capaces de comprender esa situación. Sin embargo, el silencio que aún pesa sobre el aborto hace que una también se autosilencie. En este aspecto, el espacio del taller propicia la despenalización social, en el sentido que una se va encontrando con la otra, ve que no es la única que está atravesando esta situación, puede dimensionar que se trata de situaciones que nos ocurren o que nos pueden ocurrir a todas quienes somos capaces de gestar. Ese encuentro con otras en su situación, permite poner el aborto en el lugar de algo cotidiano y común. A partir de estas experiencias podemos sostener que el aborto es una situación que sucede día a día.

Transcurrido 6 años de un feminismo socorrista: ¿Cómo ha sido su recorrido en San Juan? ¿Se han visto fortalecidas? ¿Cuáles son los desafíos que les presenta esta provincia?

Yani I.: A mediados del año 2014 comenzamos a reunirnos. Y las preguntas que atraviesan nuestra cotidianeidad han ido cambiando con el transcurso del tiempo. Los temores de un principio se fueron transformando en otras inquietudes. Con el transcurso de los años, hubo un crecimiento en un montón de sentidos: estamos más preparadas para hablar en público, porque las experiencias se nos hacen carne a la hora de contar lo que hacemos. Sabemos que el movimiento feminista es nuestro resguardo: en nuestras redes nos cuidamos.

Ahora la preocupación, que es una ocupación, está en cómo ser más públicas, qué estrategias políticas darnos. Cómo ser más públicas, para poder llegar a más personas en todos los rincones de la provincia. Con el transcurrir de los años hemos ido expandiéndonos más, pero aun así no es suficiente.

¿Cuáles son desafíos en la provincia?

Ine E.: Conseguir el misoprostol. El Estado Provincial genera que quienes habitan en territorio sanjuanino tienen menos derechos que en el resto del país: en el ámbito privado y en el público.

En lo privado, hay en nuestra provincia una situación particular con respecto al resto del país: está prohibida por ley la venta de misoprostol en las farmacias, incluso con recetas. Es la Ley 1133-Q del 2009.

En la Salud Pública hay una gran red de obstructores que va desde autoridades del ministerio de Salud hasta efectores en centros de atención territoriales que no posibilitan la Interrupción Legal del Embarazo. Esto según las causales que prevé el Código Penal argentino, en el artículo 86, inciso 2: violación y salud. Legislación nacional desde 1921.

Necesitamos que se derogue esa ley y se adhiera al Protocolo cuánto antes. 

Por supuesto, también hay quienes empiezan a generar otras prácticas más respetuosas.

¿Qué las mueve? ¿Cómo se sostienen? En su praxis tan articular.

Romi M.: Pensar en cómo nos vinculamos, ahí hay una fuerza, hay una potencia, tanto para nosotras con las compañeras socorristas, como para quienes acompañamos. Ahí hay otras cuestiones en juego. Cuando se aborta no es en sí el drama del aborto que, si bien significa algo que está pasando en el cuerpo físicamente, hay otras cosas ahí que están en juego. Entonces es desandar un montón de cuestiones que venimos construyendo. Y también es desandar estos imaginarios que venimos a deconstruir sobre qué es el aborto, sobre lo que es la práctica del aborto, y sobre lo que nosotras entendemos como acompañamiento a decisiones de mujeres que van a interrumpir una gestación. Hay otras cosas para pensar desde una manera política, afectada, afectiva y amorosa, que tiene que ver con el acompañamiento de una decisión. Muchas veces se cree que esas decisiones son solas, y no lo son.

Yani I.: Pienso que el socorrismo no es solo acompañar. Es un grupo de amigas, de compañeras. Un espacio que va de la risa al llanto. Se ha ido transformando en muchas cosas. Es ahí donde nos sostenemos, en nuestra red, que no es solamente las Hilarias. Sino también son compañeras de otros lados del país, siempre dispuestas a escucharnos cuando nosotras necesitamos algo y viceversa. Esta fuerza recorre otros países de América Latina y de otros continentes inclusive. Sentir que sos parte de todo eso, ¿cómo no te va a dar fuerzas?

Por otro lado, sentir el espacio que construimos con quienes deciden abortar, aunque no es un espacio donde se vaya a resolver tu vida. Sí es un espacio en el que nos ofrecemos oídos, ofrecemos nuestro ser, la posibilidad de ser afectadas por lo que nos cuentan, porque no vamos ahí con una capa protectora para ser superheroínas de nadie, y a no dejarnos afectar por nada. Al contrario, cuando hay algo que nos da risa nos reímos entre todas, cuando hay algo que nos afecta y nos provoca bronca, lloramos y nos indignamos entre todas.

En este cambio de década, a 15 años de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, a 2 años de la media sanción en la cámara de diputados y el surgimiento de la “marea verde”: ¿Cómo ven la lucha por la despenalización del aborto a nivel país?

Yani I.: No hubiese sido posible todo el movimiento que hubo durante el debate de la ley, allá por el año 2018, si no se hubiese producido el Niunamenos antes. Y el Niunamenos no hubiese existido si los Encuentro de Mujeres no hubiesen crecido como viene sucediendo.

Ine E.: Cuando se produce la media sanción en Diputados, hablábamos de que en Senadores no se aprobaría. Recordamos los debates que nos dábamos en ese entonces. Por ahí temíamos a la reacción que pudiese llegar a pasar por parte de los grupos antiderechos/ conservadores. Por suerte, llegó todo lo contrario: la despenalización social. Justamente al hecho de reconocer la integralidad de la salud, Esto no es la necesidad de una persona, sino la necesidad de muchas, muchos, muches.  

Yani I.: Otro punto. Después del debate comienza a producirse el misoprotol para uso ginecológico y obstétrico en Argentina. Fue durante 2019. Asimismo, a mediados de 2018 colaboramos en la conformación de la Red de Profesionales por el Derecho a Decidir de San Juan, espacio que hoy integramos como socorristas. Otro aspecto en el que se avanzó fue en el acceso a la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) en múltiples lugares del país. Todo eso se fue afianzando después del debate en el año 2018. Hoy hay una muy fuerte campaña desde el Ministerio de Salud de la Nación para facilitar el acceso a los abortos que son legales desde hace un siglo. Pero a pesar de estos avances, entendemos que hasta que no haya una política pública nacional que garantice el acceso al aborto para quien decide abortar de forma voluntaria, vamos a tener dificultades de acceso. Y una vez que sea legal el aborto voluntario, habrá otras dificultades, seguramente, y así.

Con todo esto, podemos decir que hoy es posible, en gran medida, acceder a abortos seguros. Y el feminismo impulsó en gran medida estos logros.

También es importante señalar algo que sostenemos desde el socorrismo: hoy no se puede asociar totalmente la clandestinidad con los abortos inseguros, como si fuera lo único que sucede, porque cada vez hay más organizaciones, instituciones, etc. que nos ocupamos del cuidado de quienes abortan, que nos ocupamos que se sigan las recomendaciones para abortar de modo seguro y sin riesgos para la salud y la vida de quien realiza la práctica.

Hoy en día, en un contexto mundial de pandemia que atraviesa nuestra cotidianeidad. ¿Cómo está siendo su práctica?

Yani I.: El contexto de pandemia nos ha cambiado todo. En este contexto, nuestra preocupación máxima es que todas las personas que se contacten con nosotras puedan resolver su situación.

Ine E.: Asimismo, nos enfrentó a muchos problemas. Desde el simple hecho de la presencialidad, y tener que inventarnos más formas para la comunicación. Surgieron nuevos riesgos. A su vez, nos afianzó como colectiva, y a nivel red, nos llevó a continuar esto. Durante la cuarentena se siguió abortando y se continúa abortando porque la gente se sigue quedando embarazada. Entonces, eso nos representó un gran desafío organizacional. Lo estamos pudiendo llevar bien por medio de muchas discusiones, este feminismo nos requiere de muchas discusiones y de debates, y viendo todas las múltiples esferas de la vida que se ven involucradas en estas prácticas y estos deseos.

Yani I.: Justo cuando se establece el aislamiento, y las medidas ante el Covid-19, estábamos a semanas de tener la Plenaria Nacional de las Socorristas, y bueno, no pudimos encontrarnos. La plenaria es una instancia fundamental porque es donde debatimos nuestro proyecto político como red nacional: ¿Qué venimos haciendo? ¿Qué podemos y queremos proyectar? ¿Qué sentido queremos imprimir en nuestra practica? Reflexionamos y celebramos el tenernos en este movimiento.

No pudimos hacer la plenaria, pero sí continuamos con esta praxis feminista socorrista, para habitar esa gran palabra.  Por ejemplo, en ningún momento apagamos las líneas, por el contrario, muchas agrupaciones socorristas extendimos los horarios de atención. Nosotras, las Hilarias, pasamos de atender 4 hr. diarias a atender 8 hr. diarias. Lo que implica un esfuerzo de las compañeras y un esfuerzo propio por reconocer las tareas de las compañeras, tratando de sostenerlas/nos.

A la vez es aislamiento dificultó la presencialidad de los talleres informativos, y tuvimos que acompañar a personas que no podíamos ver/tocar personalmente. Tuvimos que generar otras formas de vincularnos y construir confianza con quienes acompañamos.

En este tiempo también recreamos nuestras articulaciones con profesionales de la salud. Para tratar un poco de ir allanando los caminos para la despenalización que sabemos que se viene.

El trabajo no cesó, se transformó. Como todos los trabajos y las actividades en la cuarentena, un poco se han intensificado.

¿Cómo ven al escenario pos-pandémico desde el feminismo que construyen?

Romi M.: Esta situación nos hizo hacer más tangible lo que venimos construyendo, que hemos podido ir solidificando y mejorando, en situaciones complejas, estas ingenieras que nos sabemos armar. Esto de hacerlo carne, correr los límites de lo posibles. Entendemos que nos vamos generando esas posibilidades, pudiendo poner lo más creativo al momento de pensar. Eso permitió que otros mecanismos y articulaciones sean posibles. Por ejemplo, con los profesionales de la salud. Antes era una deuda que teníamos y ahora, en este contexto, se han hecho concretas, pensándolo más a futuro. En otro contexto, no sé si hubieran sido tan concretas o posibles. Y ahora, algunas deudas del Estado, que antes no se hacía cargo, vemos que están siendo respondidas. Nosotras ponemos nuestra parte más creativa, pensado cómo vamos a hacer otra cosa más. Esto de acuerdo al feminismo que decidimos vivir, repensando y resignificando cada cosa que aparece. 

Yani I.: A nosotras nos ha fortalecido en lo organizacional. Como la situación es tan dinámica y cambiante semana a semana, y la situación de las personas que nos contactan son a su vez, en algún sentido, particulares, nos ha demandado un nivel de creatividad que ha resultado asombroso. Pudimos ir transformando, semana a semana, las estrategias para abordar aquellas situaciones que se nos presentaron de la mejor manera. Ha sido agotador. Sin embargo, de acá saldremos fortalecidas. Mucho aprendimos sobre cómo acompañar situaciones complejas como las que se nos han presentado. Lo importante, más en estos momento, es sabernos sostenidas. La agrupación y su sostén con las compañeras, eso es lo importante.

Yani I.: A nosotras nos ha fortalecido en lo organizacional. Como la situación es tan dinámica y cambiante semana a semana, y la situación de las personas que nos contactan son a su vez, en algún sentido, particulares, nos ha demandado un nivel de creatividad que ha resultado asombroso. Pudimos ir transformando, semana a semana, las estrategias para abordar aquellas situaciones que se nos presentaron de la mejor manera. Ha sido agotador. Sin embargo, de acá saldremos fortalecidas. Mucho aprendimos sobre cómo acompañar situaciones complejas como las que se nos han presentado. Lo importante, más en estos momento, es sabernos sostenidas. La agrupación y su sostén con las compañeras, eso es lo importante.

Para colaborar con Las Hilarias-Socorristas en Red:

$100= http://mpago.li/32XCZdY

$200=  http://mpago.li/1mNzFb1

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