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POÉTICAS TRABAJADORAS

 

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Por: Beatriz Zuru  

    Bety, otra cuyana cosechadora

 

Los otros días fui a una manifestación y los compas de la agrupación que no nombraré pero ellos saben quiénes son, empezaron a hacer sonar muy fuerte folcklore cuyano (gracias a las chicas de la colectiva “Lescraches” que gestionaron el cambio del disco del Chaqueño Palavecino viejo choto y cacofónico). Cuando los Mingues Barboza y Villavicencio ya me pusieron blanda y húmeda (sí, me re caben las tonadas y valses cuyanos, me ponen cis al palazo) empecé el diabólico proceso de pensamiento crítico y deconstructivo.

Y dije “che, loco, pongansé una de Papo, otra de Iorio y las minas vamos a estar más que piola”.

Uno de ellos, sí vos, el de la gorra blanca y la remara pintada a mano, me dijo que hay que cuidar “lo que es nuestro”. Y como yo (la Beaty Zuru, de las Zurus originarias antes de los Jufré, pero cuyana cosechadora, podadora, atadora y que te abre la compuerta si se le da la gana) suelo sentir ira asesina y lástima ante la ignorancia, no le dije nada y me fui a bailar con los tambores que ese día estaban en llamas. Nos chivamos todas con las pibas esas que bailamos y los locos tuvieron que sacar “lo bien nuestro”.

Hoy me levanté con muchas ganas de que no haya más poemas populares como éste que a continuación miro desde MI lado del parlante, desde MI lado del micrófono, desde MI teclado.

Vas luciendo tu elegancia
de la melga al callejón
(quiero saber qué tipo de elegancia puede tener una mujer a las seis y media de la mañana toda cubierta de trapos desde la frente a los pies, porque el parral el un Averno de arañones y pajeros, y es verano, verano en San Juan),
cuyana cosechadora
pocitana de mi amor
(¿En Ullum, en San Martín y en Chimbas habrán más amores?)
fresca flor de la mañana
(A lo largo de la historia, la poesía ha abundado en la analogía mujer-flor. Claro, las flores se marchitan, son débiles o plásticas, perecen en macetas o las cagan las moscas. Esperan. Esperan agua, ya que no pueden ir a buscarla. Amo los camalotes.)
que entibia mi corazón.
(Guglear “amor romántico”)

Parece que bailan cuecas
tus piecitos al cortar
(No, no baila cueca, estimado poeta. Va recagada, angustiada porque la ficha vale una mierda y la gamela pesa un montón, va cansada re cansada de ayer y anteayer, va con los tobillos torcidos por los bordes y los alambres que casi no se ven, va tratando de que nadie le robe los mejores racimos. Va como alguien que debe juntar y ahorrar para varios meses. Piecitos tienen los niños, las mujeres tenemos pies. Los pasitos cortitos, ¿son elegancia o la coreografía de la que trabaja engrilletada?)
dándole vuelta a la cepa
los racimos al bajar,
esta vuelta a tu gamela

tres fichas le voy a echar
(Aquí se puso bueno el asunto. O sea que, poeta, Ud es el patrón o fichero… o el que decide quién come y qué come. Mire dónde lo vengo a ver, mirando a la chica mientras saca cuentas. ¿El transporte también es suyo?).

Te acuerdas la mañanita
de julio para la atada
(Puedo jurar que refiere olvidarla, a la mañanita y a la atada. Y al frio de julio. Usted pinta bonito todo. Pero el vino se hace de uva y sangre. De sinfín y músculo.)
entre mis manos temblaban
tus manitas tan heladas,
(La tipa labura como titán, pero tiene “manitas”)
y yo te robaba un beso
de tu ñata colorada.
(Todas coincidimos en que aquí hay abuso total de poder, ¿no?)

No te vayas de mi vida
con los años al pasar,
que la luna de Media Agua
juntos nos encontrará
tejiendo sueños de amores
en los hilos del parral.
(Esta métrica y rima son hermosas. Lo reconozco. La lírica es música y ambas son ideas. Así que calculo que si pasan los años, la señora ya no va a querer ni estar cerca de los parrales ni de ud. -que la abusó-, pero dele, guglee amor romántico, se le van a caer todas las “fichas”)

Cuando el sol de Rinconada
lento comience a dorar
la cumbre del Cerro Grande,
siempre te quiero encontrar
sentadita allá en La Toma
a la sombra del sauzal.

No me vengas con “siempre” y “nunca”, eso es cárcel para la mente. No me usés discursivamente como objeto directo. No hagas que me siente a esperarte. Ahora sentate vos, poeta de tu propio ego y leé atentamente: no estaré en la sombra de nada, salvo que yo quiera descansar de mis fatigas. Y vos no serás una de ellas.

 

2 Comentarios en POÉTICAS TRABAJADORAS

  1. dolocordoba656 // 4 agosto, 2018 en 12:46 pm // Responder

    excelente!!!

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  2. Es fantástico tw felicito, cada vez escuche esa canción me acordaré dw esto.

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