TITULOS

POÉTICAS TRABAJADORAS

 

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Por: Beatriz Zuru – Columnista

 

Poéticas trabajadoras, propiamente dichas

 

Cuando empecé a estudiar diseño me había convencido de que era muy cool ser lectora. Trabajé (quitando horas al estudio y las maquetas) para tener una biblioteca y (comprar, truequiar, robar, etc.) algunos libros. Entendí que leer y dibujar no son diferentes y acto seguido cambié de carrera, de universidad, de espacio y cuerpo. Seguí creyendo en hacer lo mismo (endeudarme con libros, rellenar los estantes, recibir donaciones, dejar de lado ediciones sin marcas especiales). Leer es el umbral a cualquier parición. Lo sé, lo sabés, se sabe… podemos estar mucho rato aseverando lo que nadie pone en duda. Además, nadie puede cuestionar que claramente, no estoy pudiendo crear ni cronizar otra historia (esta semana fue de pies – pedacitos de tiza). Así que, queridísimas lectoras, esta es otra “columna de listas”.

Pero lista complicada porque… che: ¡tropecé con tamaño impedimento! Un despropósito sin precedentes, una barrera obstructora, un atasco privativo…

Sacando cuentas, en mi biblioteca tengo 400 volúmenes aproximadamente. Es un surtido modesto, misceláneo y canónico por demás. Puedo decir con orgullo que el estante de libros ilustrados y literatura “para infancias” es interesante… fuera de eso, mucho Borges y griegos para mi gusto… Sin embargo (debía meter otro conector de adversidad) algo no está bien puesto.

Entre lomo y lomo hay una cerradura esperando, algo así como un fondo de baúl que grita oscuro. Una intersección donde se juntó mugre y están haciendo un piquete. No, esperen, no es algo que está torcido, es algo que no está. Entonces fue que me dije: Bety, qué lindo sería contarle al público  hacia dónde van a hundirse tus raíces.

No tengo más remedio que ponerme a pensar en eso y expresar mi total disconformidad con el universo: de los equis ejemplares, a penas más de 10 (diez, ten, una decena, X) son de autoría no-masculina. ¿Les suena? Por eso es que, no se asusten, pero, ocasional lector, venimos a tomar la palabra. Y el silencio que hago para que hablen ellas:

 

Eran los más hermosos / versos de amor sobre la tierra

que los literatos policiales / royeron luego con prolija envidia

de minué contra acantilados. (A mamá, MEWalsh)

 

Mi lápida

y otros relojes

van a marcar al espacio

precisamente

cuando comience el mundo. (Muñequita chocadora, Eliana Drajer)

 

Pero entonces el garbanzo peligroso empezó a cantar como cantan los garbanzos cuando están bajo la tierra. Y cantando se puso a brotar y a crecer. (El garbanzo peligroso, Laura Devetach)

 

¿No dicen que soy hechicera? Seguramente podré hacer algún milagro, aunque sea chiquitito. (El fruto azul del siempre regresar, Cristina Bajo)

 

Un incendio rimbombante / con un payaso traficante

en un teatro medular. / Incendiado y tubular. (El incendio, MTAndruetto)

 

Este potrero irrumpe en el mar de casas y pasillos, espacio amplio y generoso, terreno sagrado. (…) somos nosotras, el fútbol es contagio, amor. El fútbol es poder cambiarlo todo. El fútbol también es mujer.  (El gol de todas, Mónica Santino)

 

Emma piensa en Mefistófeles, el gato. El aire cimbrea dentro de su cuerpo, se enrosca y recorre su espina dorsal. Alza la cabeza con despecho. (El intenso calor de la luna, Gioconda Belli)

 

Yo me estoy volviendo loca. Ya no sé con quién hemos peleado ni con quién hemos hecho las paces. Me refugio en el trabajo. (El diario de Ana Frank)

 

Algunos, un ejército a caballo; otros, de infantes,

Y otro, de naves, dicen que, sobre la negra tierra, es lo más bello;

en cambio yo, aquello que se ama. (16, Safo)

 

…unos cuántos pájaros chillones que bajaban de las hojas como relámpagos, se metían en el charco, se bañaban en él con las plumas erizadas y mezclaban el cielo con fango y con picos y con alas. Contentos… (La plaza del diamante, Mercé Rodoreda)

 

Dicen que todo esto sucedió porque las brujas pierden sus poderes cuando el aire se llena con música de campanas… la luna blanca dibuja cada tanto sus siluetas negras (Campo de brujas, Olga Monkman)

 

¿Vos decís que también lloran porque se emocionan de mí? Mi papá tiene bigote y barba en las fotos, y mi mamá tiene sonrisa. ¿Vos creés que están matados mi papá y mi mamá? (¿Sabés, Athos?, Iris Rivera)

 

Comenzó cuando, anunciando la llegada del hombre, un macho cabrío coceó la tierra y cantó. (Presagio de carnaval, Liliana Bodoc)

 

País de la ausencia, extraño país, más ligero que un ángel, y seña sutil…  (País de la ausencia, GMistral)

 

Ella, mi madre, adentro, enroscada como una trapecista en una de mis costillas. (Impuesto a la carne, Diamela Eltit).

 

Mas blasonar no puedes, satisfecho, / de que triunfa de mi tu tiranía… (Detente, Sor Juana)

Éramos las personas que no salían en los periódicos. Vivíamos en los espacios en blanco, en los márgenes de cada número. Vivíamos entre las líneas de la noticia. (El cuento de la criada, MAtwood)

Querida compañera, ¿cuál es tu lago de las mariposas donde restañar tu sangre? Me encantaría leerte. Hasta el próximo sábado.

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