COLUMNAS

¡El encuentro somos todas, viva la lucha feminista!

florencia pessio.jpg

¡El encuentro somos todas!
¡Naponaxtac enauac qomi! (en Qom)
¡Lhaw´enyaj hope t´at nufwu tolhamil! (en Wichí)
¡La poxooc na´augue na allipii! (en Mocoví)
Chaco, tierra de montes y ríos.
 Chaco, bisagra de la Argentina  norteña y la Argentina mesopotámica.

Territorio histórico de resistencias indígenas ante el saqueo de tierras, ante la expoliación. Cuando transitamos las rutas hacia la provincia, vemos el desmonte para el cultivo de soja. Una vez dentro, escuchamos los reclamos en voces fuertes y miradas sin miedos de mujeres color tierra que hablan sobre la violencia y el desalojo de sus territorios, allá adentro del Monte.

Territorio militarizado ante la “avanzada sobre el narcotráfico”. Gendarmería mina las rutas y puentes de los accesos a la Provincia.

Chaco, silenciosa en los medios de comunicación, nos alojó en el 32° Encuentro Nacional de Mujeres que transcurrió entre los días 14,15 y 16 de Octubre, y al que concurrimos más de 60 mil mujeres, lesbianas, trans, travas, indias, negras, godxs, putas y aborteras a debatir sobre 70 temáticas que nos atañen desde nuestras corporalidades en un mundo heterosexual, patriarcal,  capitalista, burgués y blanco.

Cobrando cada vez más tonalidades latinoamericanistas, en una hermandad feminista tejida con diversos países de la región, se realizaron radios abiertas que daban espacios para la expansión de voces de las hermanas paraguayas, bolivianas, guatemaltecas, chilenas y de toda Nuestra América.

Se habló de las luchas ambientalistas, se habló de Berta Cáceres, siempre presente.

Se habló de las avanzadas del capital sobre territorios indígenas, se habló de Santiago Maldonado, siempre presente.

Se habló sobre trabajo sexual, se ocuparon aulas y calles en talleres coordinados por las mismas trabajadoras. Se habló de Sandra Cabrera, siempre presente.

Se habló de violencia, se habló de femicidios. Se hablaron de las mujeres asesinadas cada 18 horas en el país, cada una de ellas siempre presente en la memoria de las que luchamos.

Se habló de les trans y les travas. Se habló del aumento de travesticidios, de la necesidad de visibilizarlo, de la problemáticas de las cuerpas travas en un mundo heteropatriarcal. Se habló de Diana Sacayan, siempre presente.

Se habló sobre la patologización de nuestras cuerpas, se habló de activismo gordx y de Salud Mental.

Se habló de sexualidades, se realizó por segunda vez el Festival Orgullosamente Torta. Se habló de Pepa Gaitán, siempre presente. Se exigió la absolución de Higui.

Se hablaron y se hicieron cuerpa políticas feministas, en una praxis de resistencia como es reunirnos desde hace treinta y dos años en diferentes puntos del país. Debatimos sobre nuestras problemáticas y marcamos agenda pública. Movilizamos a la sociedad ante nuestros reclamos. Enfrentamos a sectores reaccionarios representados por los medios hegemónicos de desinformación, el sector eclesiástico y el mismo Gobierno Nacional, el cual nos reprimió durante dos Encuentros Nacionales (Mar del Plata 2015 y Rosario 2016), y que este año nos sorprendió con un pacifismo inhóspito en un contexto nacional claramente reaccionario y militarizado.

Los feminismos vamos marchando por América Latina, vamos construyendo solidaridades desde nuestras cuerpas rebeldes y desobedientes, que traspasan las fronteras geopolíticas de los países. Vamos creciendo en un movimiento heterogéneo y dinámico, espacio de disputas de poderes, de intereses muchas veces contrapuestos, pero que es capaz de abrazar a la mayor diversidad.

Porque volvimos y no somos les mismes.
Porque nos sostuvimos, nos abrazamos, continuamos tejiendo memorias de luchas de tiempos históricos.
Porque seguimos creyendo, seguimos construyendo utopías por más de que nos golpeen los corazones las vidas arrebatas a nuestres compañeres.

Compañera Azul Montoro, asesinada en el día de ayer en la ciudad de Córdoba, presente ahora y siempre.

Porque nos faltan muches,
porque seguimos levantando puños y danzando en gritos tántricos.
Porque somos las brujas que quieren quemar,

Las amazonas que volvemos a defender nuestros territorios-tierras, territorios-cuerpos.
Porque los tiempos venideros nos tienen que encontrar organizadas, unidas en gritos  profundos, en cuerpas cargadas de cicatrices que con pasos firmes marcan la resistencia sin temor.

El año próximo nos espera la Patagonia, punto neurálgico de los conflictos actuales que discurren por el país. Del monte chaqueño a las pampas patagónicas, seguimos los caminos de las historias de nuestros pueblos.

Seguimos en pie de lucha. Seguimos exigiendo por nuestras vidas, por la vida de nuestres hermanes.
Porque a pesar de todo, les hicimos el Encuentro.
¡Viva la lucha feminista!

 

Categorías:COLUMNAS, notas portada

Deja un comentario