“Entró el giro del FMI y las reservas tocaron un nivel récord” (La Nación, 27.5);
“Lanzan un salvataje estatal para deudores de préstamos y tarjetas” (Clarín, 28.5);
“Anticipan que el ingreso familiar se recupera, tras un quinto mes de caída” (La
Nación, 29.5); “El riesgo país bajó otra vez y quedó cerca del piso en la era Milei”
(Clarín, 30.5); “Las mediciones ya anticpan una nueva desaceleración de la inflación
en mayo” (La Nación, 30.5).
Esta sucesión de títulos de Clarín y La Nación se inscribe en la orientación editorial
que presenta como virtuoso un modelo macroeconómico que le da muy buenas
noticias al gobierno –así las califican varios articulistas-, en notas que además
coinciden en anunciar indicios de recuperación oficialista en las encuestas.
Una frase reiterada al compás de este enfoque es “lo peor ya pasó”, incluida como
afirmación y, en algún caso, como pregunta.
Esa presunta mejora en la imagen de Milei y su gestión va de la mano de lo que
parece ser un adormecimiento judicial en las causas por corrupción más mencionadas
semanas atrás –Adorni, $LIBRA, ANDIS- y de lo que es, sin lugar a dudas, un
adormecimiento periodístico, al menos por parte de estos dos diarios.
Nada de esto quiere decir que los poderes nacionales e internacionales que orientan el
relato de ambos medios hayan tomado ya una decisión sobre las elecciones
presidenciales de 2027, salvo el objetivo invariable de impedir el triunfo de un
peronista decidido a cambiar el modelo. Pero sí atenuaron su planteo de un Milei que
perdía chances, para referir ahora un Milei que las puede recuperar.
En ese juego de oscilaciones obtiene algunos espacios de promoción Mauricio Macri.
Tuvo título a página completa en el Clarín del viernes 29 por haber dicho “voy a volver
a cantar”. Debajo de eso, una réplica a Milei por parte del millonario multipropietario
Cristian Ritondo. En resumen, como se viene verificando, el PRO como fuerza de
reserva para un relevo que, explicó Don Reposera, no tocará el modelo económico.
La realidad de gran parte de la población aparece en títulos esporádicos, menos
frecuentes que los otros. En medio del empuje optimista, se diferenció Infobae el
miércoles 27, al presentar este enunciado principal: “El consumo masivo volvió a caer
en abril pese a la baja de la inflación: cuáles fueron los rubros más golpeados”.
La descripción es potente porque discute con el eje central de la propaganda
gubernamental: está diciendo que aún si el índice oficial de inflación -manipulado por
donde se lo mire- va a la baja, esto no redunda en beneficio para la mayoría de los
argentinos, que padecen pérdidas de ingresos y endeudamiento.
Esta vez en el rol de disidente y díscolo, Bonelli en Clarín escribió el viernes que el
informe del FMI es “lapidario” con la conducción económica, prácticamente se burla de
la frase “lo peor ya pasó”, usada por sus propios compañeros de redacción, y escracha
al ministro Caputo por críticas al gobierno de Macri, que él integró como “Messi de las
finanzas”. Para este articulista, la sucesión de 2027 está en discusión entre
empresarios, algunos de los cuales –tipeó- postulan a Patricia Bullrich.
Se llevó buen espacio y opiniones indignadas la presión atribuida a Karina Milei para
impedir el avance del pliego de María Verónica Michelli para ser designada jueza
federal de La Plata, porque es la cuñada de Alconada Mon, de La Nación. Y si estos
diarios se enojan, tras cartón aparencen representantes del republicanismo, del PRO y
la UCR, con la misma posición y el mismo tono. Es casi matemático.
Lo curioso es que esta defensa de la moral institucional la actúan los mismos bloques
que se coludieron con La Libertad Avanza para frustrar la interpelación a Adorni. O
que apoyaron que Carlos Mahiques siga cinco años más como juez de cámara,
vulnerando el tope de 75 años, ya que su nene, el ministro Juan Bautista, así lo pidió.
La atención al internismo oficialista se lleva páginas completas, con opiniones según
las cuales está obstaculizando la gestión y hasta desdibujando las “buenas noticias”
económicas. Salvo alguna mención muy aislada, sigue sin ser publicada una
descripción de los negocios y los montos en disputa.
Sí apareció otra vez una interpretación grotesca. ¿Por qué sigue Adorni?, se preguntó
el domingo 31 Morales Solá, para responder que el problema es que es difícil dar con
un reemplazo que satisfaga a la secretaria general de la Presidencia.
Pero coquetear con el grotesco trae el riesgo de caer en el ridículo. ¿Por qué se
pelean Karina Milei y Santiago Caputo? Karina Milei, escribió el ilustre columnista, está
celosa porque el presidente llama “hermano” al asesor. Y hermana es ella, ella y solo
ella. Así de simple. No vaya a pensar el lector desconfiado que están disputando
millones, que los mueve la codicia sin control y el proyecto de una acumulación de
poder que los fortalezca en el presente y los cubra hasta la noche de los tiempos.
De todos modos, el modelo mileista sigue funcionando: el empresario Augusto Marini,
dueño del canal Carajo, ultraoficialista, recibió una contratación directa en los
ferrocarriles estatales por 3,8 millones de dólares, publicó La Nación con prudencia
extrema, sin arriesgar un solo adjetivo. No es tanta plata. De hecho es menos que los
5 millones de dólares del contrato de la maniobra que llevó a Javier Milei a
promocionar $LIBRA.
