Los títulos noticiosos y los artículos de opinión de los últimos días en Clarín y La
Nación, y en menor medida en Infobae, insistieron en reclamar directa o
indirectamente que Manuel Adorni salga del gobierno, con advertencias subidas de
tono respecto del riesgo de que el sostén que el acusado recibe de la pareja
presidencial ponga en riesgo las “reformas estructurales”.
“Ni la gestión gubernamental ni el futuro del programa económico deben ser
afectados” por la situación del funcionario, expresó con innegable transparencia el
editorial de La Nación del domingo 10 de mayo.
Muchos otros artículos se expresaron en el mismo sentido, abierta como está la
posibilidad de que Javier Milei no consiga la reelección en 2027, aunque sin hacerlo
con tanta claridad. Eligieron la vía de promover acciones u opiniones de sectores que
quieren ser la alternativa, del PRO, del radicalismo y hasta de un peronismo
“aceptable”, es decir que mantenga las “reformas”.
El segundo título de tapa del Clarín del lunes 4 fue: “Mauricio Macri, más lejos del
gobierno y más cerca de ser candidato”. Lo dice un allegado sin nombre, en una nota
que recuerda que Paolo Rocca le pidió presuntamente que se postule, y que lo mismo
están haciendo otros empresarios.
Tal vez sean lances, globos de ensayo o simplemente formas de cercar al mileismo.
De hecho, el domingo 10 Kirschbaum, jefe de redacción del mismo diario, dice que
Macri no será candidato, pero sí se ocupará de armar la “alternativa superadora” que
siga aplicando el modelo mileista. En igual sentido, escribió, se mueven sectores
radicales que piensan en reflotar la alianza Cambiemos.
En la misma edición, Van der Kooy tilda de “desactualizado” el “libreto” de Kicillof,
ubica a Massa a la espera de una oportunidad y habla de otros peronistas y radicales
que tentaron al banquero Jorge Brito.
La Nación hizo el domingo 10 varios movimientos en el mismo sentido. Laborda
encuentra un modelo económico virtuoso, sin desconocer que hay sectores en
problemas, como lo demostró la fila interminable en Moreno de personas buscando
trabajo. Pero hay una amenaza a lo que llama “recuperación de la economía”, y es el
propio Milei sosteniendo a Adorni. Las acusaciones al jefe de gabinete, advierte, le
sirven a los opositores como “pretexto” para criticar las reformas estructurales.
A un par de páginas de distancia, Nabot se dedica a la situación del peronismo y,
sobre los sectores reunidos en Parque Norte por Tolosa Paz y Olmos, dice que tienen
el “mérito” de comprometerse con el orden fiscal y de “abandonar el enamoramiento
con el déficit y la inflación”.
Olmos recibió una página completa en la misma edición, presentada así: “El PJ debe
llevar adelante una política con orden macroeconómico y fiscal”.
Como si todo esto fuera poco, el diario exaltó en tapa una estimación de una
consultora privada que habla de la friolera de 170 mil millones de dólares de
inversiones conseguidas o por conseguir –no se sabe bien- por el modelo mileista. Y
hay que sumar un editorial según el cual el kirchnerismo “compró” el apoyo del cine
argentino, y otro de elogios a la senadora Losada, por su atroz proyecto contra las
mujeres que denuncian violencia machista.
El optimismo económico se reflejó también en el título principal de Clarín el miércoles
6: “Elogios a las reformas. Mejoraron la calificación de la deuda y la Argentina está
más cerca de volver a los mercados”. Y el viernes 8, en la segunda “noticia” del día:
“Tras meses en rojo, la industria y la construcción repuntaron en marzo”.
Infobae, a su vez, dijo en una nota firmada por Mayol que los empresarios apoyan el
modelo y esperan que surja un recambio que no lo modifique.
Varias de las tapas de Clarín repitieron en estos días una fórmula en la que la deriva
de la situación de Adorni es contrapesada con títulos sobre corrupción en el gobierno
de Alberto Fernández, por el manejo de permisos de importación, y en la AFA, una
ofensiva que Clarín mantiene desde septiembre y con la cual reparte amenazas y
escraches, a veces contra Massa, a veces contra el ministro Mahiques.
En tanto, el sostén del jefe de gabinete comenzó a abrir conjeturas. Pagni volvió a
mencionar la posibilidad de que haya un sistema de pago de sobresueldos a los
funcionarios más encumbrados. Gambini, en Clarín, hizo lo mismo. Kirschbaum
escribió que la protección tal vez se debe a todo lo que Adorni sabe de asuntos
“cocinados” en el poder. Van der Kooy se preguntó si es un protegido o un “socio” de
los Milei..
Pero es cierto también que cuanto más espacio se lleva Adorni menos atención
reciben los muchos otros casos de denuncias de corrupción mileista. En igual sentido
operó el enésimo acto de oportunismo de Bullrich, que parece una vez más
encaminada a cambiar de camiseta, su especialidad. El problema que tiene es que,
con cuatro décadas en esa práctica, solo le va quedando el Frente de Izquierda.

