Las opiniones críticas por lo que se reconoce como una crisis gubernamental, por la
combinación del malestar económico con las denuncias de corrupción, tienen tonos y
enfoques diferenciados en los medios de Buenos Aires con mayor circulación e
incluyen pronósticos sombríos para el proyecto reeleccionista de Milei, pero hubo al
menos tres espacios que encontraron una versión mejorada del titular del Ejecutivo.
Simultáneamente, hay en Clarín y La Nación descripciones de un nuevo frente
tempestuoso, esta vez en la Corte Suprema, por lo que parece un distanciamiento
entre la dupla Rosenkrantz/Lorenzetti y el presidente del cuerpo, Rosatti, definido
como “referencia” del gobierno en el tribunal, en medio de movimientos más que
oscuros para designar a decenas de jueces.
El contexto es de continuidad del estupor editorial por el sostén de Adorni, el jefe de
gabinete, de quien Clarín llega a decir que tiene como “rehenes” a los Milei, pero
también se mantiene la postura de no indagar en las causas del apoyo, que según
encuestas reflejadas por estos medios tiene un costo político elevado para el mileismo.
El sábado 11, la nota del editor de Clarín, firmada por Miri, habla de “señales” dadas
por Milei tendientes a introducir medidas que buscan atenuar el malestar económico
de la población y hasta la preocupación de emresarios, especialmente de la industria.
Enumera la contención al precio de las naftas, la baja de tasas para estimular el
crédito y la posibilidad de que el gobierno pida a inversores en energía y minería que
den preferencia a proveedores locales.
En La Nación, Morales Solá escribió el domingo 12 que Milei pasó de un “inútil
extismo” a un “reconocimiento implícito” del sufrimiento de la población, a la que pidió
“paciencia”. Tras insistir en el logro de haber desacelerado la inflación (oculta que
desde hace diez meses no hay tal desaceleración, aún en los índices oficiales
amañados) y el control del dólar. Sin embargo, le advierte que tendrá que hacer más
porque la “paciencia” no es infinita.
En una nota separada de la misma edición, en página 18, La Nación opina que al pedir
paciencia, Milei expresó “empatía” con sectores que “no ven mejoras”, una forma
acaramelada de referirse a las familias endeudadas, los nuevos desempleados, los
que sufren caídas de ingresos ante el costo de vida, tanto el oficial como el real.
Agrega que mostró un “estilo prolijo”, todo lo cual es expresión, conjetura, de un “giro”.
La postura de fondo de Clarín, La Nación e Infobae, de adhesión al modelo ultraliberal,
se ve con menos frecuencia, ya que el oficialismo está sobrepasado por denuncias de
corrupción, que con singular ternura son mencionadas por Van der Kooy, en Clarín,
como actos de “falta de transparencia”.
Hubo enunciados descaradamente propagandísticos por el triunfo oficialista en el
Congreso respecto de la Ley de Glaciares. “Diputados votaba anoche la ley que abre
una puerta a inversiones millonarias”, tituló Clarín el jueves 9. Agregó: “Era un reclamo
de las provincias para aumentar la actividad minera”. En la descripción, el diario ignoró
olímpicamente las críticas profundas y los peligros para la población.
La Nación también acompañó en la tapa: “Sale la ley que impulsa fuertes inversiones
en minería”. Pero a diferencia de Clarín, en páginas interiores al menos mencionó los
argumentos de sectores ambientalistas y de la oposición.
Hablando de falta de transparencia, los movimientos en la Corte y el Consejo de la
Magistratura, junto a la acción del ministro de Justicia, parecen empequeñecer las
historias y leyendas sobre Al Capone. Clarín, como se percibe en la nota de Roa el
domingo 12, está cada vez más descontento con Mahiques, uno de los viajeros a Lago
Escondido junto a accionistas del gran diario argentino, que está a un paso de
acusarlo de complicidad con los dirigentes de la AFA objeto de centenares de títulos
condenatorios desde hace ya seis meses.
Además, y con singular desenfado, Roa y otros columnistas describen que Lijo, a
quien Milei había propuesto para la Corte, se pasó al bando de “enfrente”: está
enojado porque amigotes suyos no fueron incluidos por Mahiques en los pliegos
enviados al Senado, entre los que sí está el padre del ministro y un hijo de Rosatti.
Roa escribió también que el segundo de Mahiques, Santiago Viola, prometió a Karina
Milei el cierre o envío a vía muerta de las causas que afectan al oficialismo: Adorni,
ANDIS, $LIBRA y, ahora, los créditos generosos del Banco Nación a oficialistas.
La Nación anunció el viernes 10 que el Consejo de la Magistratura, bajo control de
Rosatti, “enfrió” el tratamiento de la propuesta de la nueva parejita suprema,
Rosenkrantz/Lorenzetti, para un sistema supuestamente “más transparente” de
elección de jueces.
En ese diario, Jacquelin escribió sobre “grietas en la cima judicial”. Los cruces y
alianzas que describe generan escozor: por ejemplo, Silvio Robles, asesor de
cabecera de Rosatti, tiene a un hijo al servicio de Martín Menem. Y Robles padre,
además, tiene “llegada” a Angelici, Stiuso, legisladores y políticos.
En medio de tanta pestilencia, el columnista menciona no obstante un acuerdo de
fondo: la Corte hizo llegar “señales” al gobierno de que no tiene que preocuparse por
la judicialización de la “reforma laboral”, uno de los proyectos de fondo para el modelo
apoyado a rabiar por empresarios, incluidos los dueños de los medios. Es el
preanuncio de que el máximo tribunal hará los deberes con obediencia.

