El daño que la continuidad de Adorni causa al proyecto de país que lleva adelante
Milei es enfocado con perplejidad por los grandes medios porteños que en trazo
grueso hasta ahora lo apoyan, pero no despliegan su presunta sagacidad para
investigar las razones del empecinamiento y someten a su público a la agotadora
retahíla de detalles y anécdotas de una interna oficial en el fondo intrascendente para
el drama nacional.
La opacidad de la batería de análisis y opiniones de estos días en Clarín, La Nación e
Infobae se mantiene ante el surgimiento de más casos de corrupción gubernamental
aunque, eso sí, hay advertencias de que la promesa de una nueva moral estatal está
fatalmente desmentida, aspecto señalado como muy peligroso cuando se combina con
el malestar social por el padecimiento económico, que ascendió a título principal en La
Nación del domingo 5.
Las gambetas editoriales para eludir la pregunta de fondo se deslucieron aún más
porque fue formulada en otro ambiente mediático: Eduardo Aliverti pregunta si la
protección de Karina y Javier Milei al funcionario desacreditado y derrumbado en las
encuestas no será principalmente un acto de autoprotección. En otras palabras, si un
Adorni expulsado al llano no se convertirá en un peligro, por lo que sabe y decida
revelar.
En el Clarín del domingo 5, Van der Kooy “arriesga” que las razones de la continuidad
del jefe de gabinete “no parecen claras”. Más atrevido pero más berreta, a unas
páginas de distancia el editor Roa tipeó que los Milei no lo sueltan a Adorni porque es
como de “la familia”, para lanzar de inmediato un “razonamiento” que hasta ahora ni
los mileistas más fanáticos se atrevieron a usar: “No nos vamos a asustar con Adorni
después de las cosas que vimos con el kirchnerismo”.
La deriva en la cúspide del poder político es tan insólita que le permite a Pettovello
sacar chapa de transparente y despachar a Massaccesi, su jefe de gabinete, por
haberse beneficiado con la generosidad crediticia del Banco Nación. Lo de esta
ministra militando honestidad y decencia sería como Jack el Destripador abogando por
la integridad de las personas, pero aún así puso en aprietos a los ministros que no
hagan algo equivalente, aspecto señalado en varios artículos.
Por detrás de esta serie estruendosa transcurren unos movimientos complejos, más
oscuros y difíciles de descifrar, que Clarín y La Nación coincidieron significativamente
en presentar en términos idénticos: la iniciativa de la Corte para modificar el sistema
de selección de jueces, impulsada por los supremos Rosenkrantz y Lorenzetti.
Ambos diarios elogiaron la propuesta como destinada a “transparentar” el sistema,
quitarle “discrecionalidad” y, cuando no, reducir la influencia de “la política”, por no
decir los partidos políticos, cuya capacidad como eventual representación de los
intereses populares debe ser aniquilada a fin de brindarle garantías al poder
económico nacional e internacional al que Milei presta servicio.
Ambos quisieron hacer creer al público que Rosatti no firmó la propuesta en un alarde
de decoro, dado que preside la Corte y también el Consejo de la Magistratura, el
organismo que la recibió y la puso a estudio en comisiones. Un decoro que no tuvo
cuando se votó a sí mismo para encabezar el Consejo, y que no tuvieron los tres
cortesanos cuando, después de quince años, derogaron en 2021 la ley del Congreso
que reguló la composición del organismo. Pero ni los analistas más enjundiosos de
estos diarios recordaron esa secuencia.
El jueves 2 de abril, Clarín dedicó su título principal a exaltar pronunciamientos de las
cámaras empresarias más poderosas, incluida AmCham, la Cámara de Comercio de
Estados Unidos en el país, y el Grupo de los Seis, con apoyos entusiastas a los
cortesanos. Algunas de las declaraciones se refirieron abiertamente al interés en los
jueces que pueden intervenir en pleitos que involucren los intereses empresariales.
En fin, que es una avanzada para asegurarse más y más plata y, al ser así, la
indecencia y las zancadillas están garantizadas. Tanto que en Clarín (sí, es el mismo
Clarín), alguien mandó a publicar a Roa que Rosenkrantz “está que vuela” con Rosatti,
porque le dio una manito a Karina Milei reabriendo una causa contra Jorge Macri.
Pagni publicó en La Nación el jueves 2 que el juez Lijo, quien fue candidato a supremo
por impulso de Milei, ahora “vapulea” a Adorni porque está enojado, ya que prefería
como ministro de Justicia a Montenegro, y el que cayó en el cargo es el
supuestamente karinista Juan Bautista Mahiques.
Es que este individuo, escribió el mismo día Paladini en Clarín, fue designado para
frenar la causa contra Adorni (Lijo) y $LIBRA (Martínez de Giorgi). Pero estos dos
jueces forman rancho propio, dice, con Lorenzetti, Servini de Cubría, el fiscal Ramiro
González y el espía Stiuso. ¡Hermosa familia!
Y así… La Nación batió el parche con el proyecto de la Corte, a la que Morales Solá
describe con frecuencia como garante de la decencia nacional, pero a la vez tituló en
tapa, el martes 31: “Postulan al hijo de Rosatti y a la esposa del juez del caso
$LIBRA”. Siguiendo la inclinación por los zoológicos del columnista Bonelli, se podría
decir que son todos lobos. Pero no andan en manada, así que según se mire son
todavía más peligrosos.

