El ataque militar estadounidense a Venezuela, asentado en una postura geopolítica que amenaza al continente y en verdad a todo el mundo, parece dejar como historia antigua y casi insignificante a los acontecimientos políticos argentinos durante diciembre y la forma en que fueron tratados por los medios más poderosos de Buenos Aires.
Es que no hay hecho local que pueda alcanzar el peso del punto de inflexión que representan las acciones de Trump en Venezuela y su soltura para preanunciar ataques similares donde le dé la gana, lo que reconfigura cualquier proyección política argentina, de la orientación que sea.
Sin perder de vista estas proporciones, diciembre dejó por parte de Clarín y La Nación el redireccionamiento de las acusaciones de infinidad de delitos en la AFA hacia el plano político, con un blanco que se fue consolidando progresivamente, Sergio Massa, y en segundo orden Alberto Fernández y Axel Kicillof, por motivos muy diferentes, en una dinámica que se expande más y más.
Del 1 al 31 de diciembre no hubo un solo día sin que Clarín, La Nación e Infobae incluyeran entre sus títulos principales algo sobre la AFA, Tapia y sus allegados, en una ofensiva absolutamente indisimulable para consumar el asalto a ese botín que es la industria del fútbol, con proyecciones tales como una intervención antes o después del Mundial.
Tomando tapas impresas y la equivalencia de los seis primeros títulos en las ediciones digitales –registradas a primera hora de la mañana-, Clarín lo hizo 18 veces, La Nación 23 e Infobae 5. Ningún otro tema de alcance nacional obtuvo esta insistencia en los últimos años.
Uno de los abanderados del despliegue es Carlos Pagni, de La Nación, quien como se sabe cuenta con inteligencia abundante para acceder a datos o presuntos datos sobre encuentros, contactos, conversaciones, viajes, transferencias de fondos y documentos. Es difícil creer que un periodista puede reunir por sí mismo este caudal de material, mucho más si cada semana escribe al respecto una página completa.
La defensa del modelo de país que quiere imponer el dispositivo de poder que sentó a Javier Milei en la Casa Rosada continuó en las líneas centrales de períodos precedentes, sobre todo por las sesiones en el Congreso y aplausos por la aprobación del presupuesto, aunque no faltaron algunas advertencias y reproches.
La crítica principal se debió al nuevo intento de arrasar los fondos para la discapacidad y las universidades en el capítulo once del proyecto, no porque estos medios y sus columnistas tengan alguna preocupación o sensibilidad sobre estos temas, sino porque la maniobra mileista determinó la pérdida de votos de aliados y colaboracionistas.
Varios columnistas, entre ellos Jacquelin de La Nación y Abascal de Clarín, advirtieron que este tipo de acciones del oficialismo ponen en peligro la consolidación del modelo, arriesgan lo que perciben como una oportunidad histórica para abatir una estructura de distribución que impulsó el peronismo a mediados del siglo XX.
Los anhelos en este sentido fueron muy bien sintetizados por Morales Solá, en La Nación del 28 de diciembre, donde sin la menor inocencia enumeró los intentos de cambio de la estructura económica, tras los realizados por Menem (en verdad nombra a Cavallo) y Macri. Se le olvidó la avanzada de Martínez de Hoz, tal vez porque en aquellos años estaba ocupado como gacetillero de las operaciones de exterminio de la dictadura. “¿Esta vez se podrá cambiar la historia?”, se tituló la nota.
En el lejano diciembre se vio también la repetición de unos “análisis” sobre el fin del peronismo, a cargo de Schmidt, de Clarín, y Jacquelin, de La Nación. Es un pronóstico que se sirve de datos objetivos, como la derrota de octubre y la interna que el PJ sigue obsequiando a la derecha, con gestos en público muy festejados, como el caso de una remerita exhibida por Máximo Kirchner. Pero es sobre todo un impulso visceral. Se disfrace como se disfrace, el deseo es una expresión cabal del odio con el que las oligarquías azotan al país desde hace ocho décadas.
Este tipo de impulsos producen extravíos de toda clase. El afán de sostener al gobierno se expresó en la desmesura oficialista de Clarín el 4 de diciembre, con su primer título en portada: “Juraron los nuevos diputados y Milei festejó el bloque mayoritario de La Libertad Avanza”.
PARA QUIENES GUSTAN DE LOS NÚMEROS. DICIEMBRE
TÍTULOS A FAVOR DEL OFICIALISMO: 67,8 % (NOV 56,3 %)
TÍTULOS DESVAVORABLES AL OFICIALISMO: 12,4 % (NOV 13,8 %)
TÍTULOS EQUIDISTANTES/NEUTRALES: 19,6 % (NOV 29,8 %)
TÍTULOS FAVORABLES A LA OPOSICIÓN; 8,8 % (NOV 4,5 %)
TÍTULOS DESFAVORABLES A LA OPOSICIÓN: 82,3 % (NOV 90.8 %)
TÍTULOS EQUIDISTANTES/NEUTRALES: 8,8 % (NOV 4,5 %)
TOTAL DE TÍTULOS DE ACTUALIDAD POLÍTICA Y ECONÓMICA: 631
-FAVORABLES AL OFICIALISMO MÁS
DESFAVORABLES A LA OPOSICIÓN: 70,2 % (NOV 65,5 %)
-DESFAVORABLES AL OFICIALISMO
MÁS FAVORABLES A LA OPOSICIÓN: 11,8 % (NOV 11,3 %)
-EQUIDISTANTES PARA UNOS Y OTROS: 17,9 % (NOV 23,0 %)
(Títulos diarios de portada de Clarín y La Nación, más los seis primeros de las ediciones digitales, más INFOBAE, registrados a primera hora cada mañana).
(Reseña de Hugo Muleiro)
(Esta reseña de medios tiene una versión SEMANAL que difunde el espacio La Comunicación hace Clic. La recepción se puede gestionar en www.lacomunicacionhaceclic.com.ar)









