Adentrarse en el arte invita a preguntarNOS cosas, situaciones, paradigmas. Por Emilce Moragues (Periodista especialista en políticas públicas en discapacidad e inclusión) El cine sin dudas es un gran portal a interrogantes socioculturales y la multipremiada «Coda, señales del corazón» es una película que invita a esas reflexiones: Todos los miembros de la familia Rosi son personas sordas, excepto Rubi. Ella está cursando su último año de secundaria y ama la música, pero dedicar su vida a cantar parece imposible, pues es ¿La única? que puede asistir a sus padres y hermano para mantenerse vigentes en el negocio de la pesca, que por generaciones ha sido su sustento . Ellos no tienen conocimiento ni experiencia en ningún otro rubro, dada la dificultad que encuentran para incertarse en el mundo laboral, por razones de discapacidad. Y si las personas con discapacidad no están dispuestas a salir de lugares de vulnerabilidad social? ¿Qué sucede cuando dentro de los colectivos diversos parece más viable sostener un funcionario que no alienta el respeto, la multiplicidad de alternativas y la autonomía, porque no se conoce otra forma de vida? ¿Dónde está el límite entre el acompañamiento y la dependencia en los núcleos familiares de personas con discapacidad?¿La sobreprotección, es unidireccional? Este filme es una excelente opción para pensar un paradigma biopsicosocial crítico de la discapacidad y su cotidianidad, más allá de temores y negativas auto impuestos.