Nuevas miradas colocan en tensión las representaciones tradicionales en torno a los históricos sucesos de Mayo de 1810. Dentro del revisionismo histórico, destacan los trabajos tendientes a rescatar a las figuras femeninas partícipes en la gesta independentista. Entre estas figuras emblemáticas, la vida de María Remedios del Valle, la «Capitana parda«, es de las más resonantes. 24 de may. de 2021 ¿Qué pasó el 25 de mayo? El 25 de mayo de 1810 marcó un antes y un después en la historia. En un escenario de fuerte crisis de la monarquía española, que se venía desarrollando desde principio del 1800, se produjo la Revolución de Mayo, el primer intento de crear un gobierno integrado por los criollos en los territorios del Virreinato del Rio de la Plata. El derrumbe del mundo monárquico abrió un nuevo camino para las colonias del Río de la Plata, que buscaron una nueva legitimidad para la vida en común, basada en los valores de la libertad, la soberanía y la igualdad. En aquel mes de mayo de 1810, después de un tiempo de fuerte convulsión política, la autoridad española, el virrey Cisneros, fue depuesto, se vio obligado a renunciar y, de ese modo, se pudo conformar la Primera Junta de Gobierno; es decir, la primera experiencia de un gobierno sin participación de la corona española. De esta manera se constituyeron las bases para la futura independencia y la fundación de nuestra Patria. Esta Primera Junta estuvo presidida por Cornelio Saavedra; Mariano Moreno y Juan José Paso fueron sus secretarios; y Manuel Alberti, Miguel de Azcuénaga, Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Juan Larrea y Domingo Matheu, sus vocales. ¿Quién fue María Remedios del Valle? María Remedios del Valle fue una de las tantas mujeres revolucionarias que participaron activamente en los combates por la independencia. La historia de la «Capitana», como también la de otras afrodescendientes —provenientes mayoritariamente de los sectores subalternos— estuvo solapada o directamente vedada en la literatura histórica tradicional. El proceso independentista iniciado en 1810 abrió para las clases populares un contexto más favorable donde plantear sus demandas y brindó algunas oportunidades de ascenso social antes desconocidas. Para los esclavos también produjo algunos cambios: muchos de ellos se sumaron a los ejércitos como libertos, bajo la promesa de que obtendrían su libertad una vez culminada la guerra. Del Valle nació en Buenos Aires en 1766. Según el sistema de castas vigente en la época era «una parda». Partió junto a su marido e hijos en la primera expedición militar hacia el Alto Perú en junio de 1810. Bajo el mando del general Manuel Belgrano participó en las victorias de Tucumán y Salta (1812 y 1813) y en las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma (1813). En esta última batalla fue herida de bala, tomada prisionera por los realistas y luego sometida a azotes públicos. Belgrano la reconoció como Capitana. En 1826 se iniciaron gestiones para que recibiera una pensión por los servicios prestados a la Patria. La Sala de Representantes de la Provincia de Buenos Aires le otorgó el cargo de Sargento Mayor de Caballería en 1829, que mantuvo hasta su muerte el 8 de noviembre de 1847. En su memoria, en el año 2013, ese día fue declarado como el «Día Nacional de los/as afroargentinos/as y de la cultura afro». Fue mujer, negra y pobre. Su historia como «Madre de la Patria» recién empezó a conocerse en los últimos años, gracias a la irrupción de nuevas miradas sobre la construcción de la nación y al reclamo de visibilización de las mujeres y de los y las afrodescendientes. De «rabona» a capitana en los ejércitos de la independencia En esta entrevista, la historiadora Florencia Guzmán, investigadora del CONICET y del Instituto de Historia Argentina y Americana «Dr. Emilio Ravignani» de la UBA, reflexiona sobre la participación de las mujeres en los ejércitos independentistas, buscando deconstruir la representación estereotipada de sus funciones en torno al «sexo débil». Su indagación en archivos judiciales y expedientes de solicitudes civiles, da cuenta de un intenso trabajo en fuentes e informaciones fragmentarias que busca reponer una caracterización social de las mujeres en torno a sus reclamos frente al Estado por sus derechos y libertades. A la vez, propone un acercamiento y visibilización de la figura de María Remedios del Valle en el marco de un proceso más amplio de desnaturalización del mito de la Argentina blanca y europea que sistemáticamente negó entre sus orígenes los aportes de la cultura afro y de los pueblos originarios. Fuente: educ.ar
¡Presentes! Africanos y afrodescendientes en el proceso revolucionario y las luchas por la independencia.
El Programa Nacional Afro coordinado por Secretaría de Derechos Humanos, en línea con el plan de acción del Decenio Internacional para los/as Afrodescendientes (2015- 2024), brinda diversos materiales que tiene como objetivo reivindicar, visibilizar y valorar la presencia afroargentina, afrodescendiente y africana en nuestra historia e identidad. 24 de may. de 2021 Durante un largo tiempo, la enseñanza de la historia en la escuela primaria centró su relato en las acciones de héroes desde una perspectiva épica. En esa tradición, importantes procesos -como el revolucionario que se inició en mayo de 1810- aparecen ligados a la participación de hombres (mayormente) y mujeres individuales. En el imaginario colectivo de la historia nacional están presentes fundamentalmente las figuras de los “grandes hombres”. También algunas mujeres forman parte de ese imaginario, sobre todo a partir de las últimas décadas. Desde el enfoque actual de enseñanza, en línea con la producción historiográfica vigente, esos actores individuales deben ser concebidos como hombres y mujeres de carne y hueso que contribuyeron al proceso revolucionario que dio lugar a la independencia de las colonias hispanoamericanas. A su vez, esas acciones fueron posibles en el marco de acciones colectivas. Muchas mujeres anónimas y muchos hombres anónimos también contribuyeron. En este sentido, los/as esclavizados/as africanos/as y afrodescendientes fueron un actor social colectivo fundamental en el proceso de revolución y guerras que se abrió en 1810 y permitió la independencia de las provincias unidas del sur en 1816. La sociedad de aquella época era diversa y en su mayoría no blanca. En el ideal colonial la sociedad se dividía en tres grandes grupos étnicos que determinaban sus derechos: blancos, negros e indígenas, sin embargo en la realidad del territorio la gran mayoría de la población era afrodesendecendiente. La pertenencia étnica implicaba el acceso o no a ciertos derechos, se trataba de una sociedad fuertemente desigual y estamental. Esa desigualdad estaba determinada jurídicamente. En la época, cerca del 30% de la población de la ciudad de Buenos Aires era oriunda de África y en otros territorios, ese número subía. Habían sido traídos como fuerza de trabajo esclava y habían llegado al Río de la Plata a través del comercio de esclavos. Sin embargo, a partir de las invasiones inglesas y, hasta la Independencia, muchos años después, participaron de diversos modos en la defensa del territorio. Es necesario señalar que los únicos modos de participación individual y colectiva no fueron en el campo de batalla. María Remedios del Valle fue una mujer afrodescendiente que formó parte de las tropas que lucharon en las guerras por la independencia. Lo hizo con Manuel Belgrano, en el Ejército del Norte. Es importante decir que Belgrano partió con un ejército de hombres sin formación militar y con poco manejo en el uso de las armas. María de los Remedios del Valle se le unió junto a su marido y tres hijos. Los cuatro hombres murieron en diferentes batallas y, a pesar de ello, Remedios no abandonó la lucha. En varias oportunidades, fue herida de bala, pero se salvó y continuó en el campo de batalla. Fue nombrada Capitana. También fue capturada y azotada en la plaza pública; pero nunca abandonó la lucha por la independencia. Fuente: educ.ar
Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir en Casa Rosada
Las Integrantes del Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir iniciaron el 14 de marzo una caminata de 2000 kilómetros, para reclamar por la protección de sus ecosistemas y las condiciones de vida de sus comunidades. Buenos Aires, 24 de may. de 2021 Por Silvina Molina Integrantes del Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir concluyeron la caminata de 2000 kilómetros, que iniciaron el 14 de marzo, para reclamar por la protección de sus ecosistemas y las condiciones de vida de sus comunidades, con una reunión con ministras y otras autoridades nacionales en Casa Rosada, quienes se comprometieron «a seguir incluyendo en la agenda social y política sus demandas y necesidades». Las mujeres originarias salieron desde distintos territorios del país y confluyeron en la Ciudad de Buenos Aires, donde cerraron la acción este sábado con una marcha desde Plaza Miserere hasta el Congreso Nacional para conmemorar el Día Global de Lucha ¡Basta de Terricidio! El jueves, ellas se reunieron en la Casa de Gobierno con las ministras de las Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta; y de Seguridad, Sabina Frederic, y con su par de Justicia y Derechos Humanos, Martín Soria. Desde el Movimiento de Mujeres Indígenas informaron: «Nos dieron fecha para el 10 de junio para volver a reunirnos». Bartolina Casimiro, del pueblo diaguita de Tafí del Valle, Tucumán, fue una de las participantes del encuentro y en una entrevista contó detalles de una caminata que definió como «histórica» y de la reunión con autoridades nacionales. ¿Cómo fue el encuentro en Casa Rosada?-Bartolina Casimiro: Fue bastante positivo porque nos recibieron ministras y funcionarios. ¿Es la primera vez que las reciben en Casa Rosada?-BC: Sí, con las comunidades sí, como movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir. Es muy simbólico que las reciban en Casa de Gobierno ¿Cómo lo vivieron?-BC: Es histórico que las mujeres de nuestros pueblos salgamos a caminar, y en este andar de lucha dejemos todo: nuestras casas, nuestros hijos, nuestros pueblos, nuestros quehaceres, nuestras artesanías para salir a caminar por el bien de todos y de todo el mundo. Propusimos una mesa de diálogo para trabajar en conjunto, no pueden trabajar solos, teniendo desatendidas nuestras comunidades. ¿De que hablaron con las autoridades?-BC: Les trajimos reclamos y también propuestas para que vayan incorporando en sus agendas. Nos dieron fecha para el 10 de junio para volver a reunirnos. Propusimos una mesa de diálogo para trabajar en conjunto, no pueden trabajar solos, teniendo desatendidas nuestras comunidades. Les dejamos nuestra consigna, que es «¡Basta de Terricidio»!, de que apuñalen nuestras montañas, nuestros cerros, nuestros lagos: Estamos hartas de las megaminerías, las mega empresas. Es impresionante ahora con el coronavirus. En el campo no lo vemos tanto, pero estamos desatendidos, no tenemos agua para lavarnos las manos, algo que tanto nos piden para prevenir la enfermedad. Se nos mueren por desnutrición los hijos. Nos violan nuestras niñas, nuestras nietas, las matan. Matan nuestra espiritualidad. ¿Qué les dijeron las autoridades?-BC: Estaban asombrados; no asimilan que nosotras estamos aquí, que hemos llegado en esta caminata, con nuestras propias lenguas, que estamos firmes. Nos han visto como mujeres sabias, poderosas y guardianas de nuestros pueblos. No somos mujeres blancas, somos indígenas. ¿Qué consideran ustedes que hay que resolver de manera urgente?-BC: Todo. Si no tengo tierra, no puedo hacer mi casa, no puedo tener a mis hijos con techo; si no tengo agua, no puedo vivir; hay desnutrición, enfermedad. No puedo hacer huertas y no puedo alimentarme. ¿Tienen confianza en que a partir de esta reunión lograrán cambios?-BC: Sí, sino volveremos a caminar. Consultada, la ministra Gómez Alcorta resumió el encuentro resaltando que estas mujeres «son protagonistas de lo que sucede en cada comunidad y reflejan el compromiso con su tierra. Por eso , para nuestro Gobierno es fundamental escucharlas, trabajar juntas y transversalizar sus particularidades en cada una de las áreas del Estado». Histórico encuentro de las mujeres indígenas. Histórico encuentro de las mujeres indígenas. Bartolina Casimiro volverá a Tafí a retomar su oficio de artesana de lana de oveja y llama. «Soy transformadora de la materia prima», explicó, ya que comienza con el vellón, luego el lavado, pisado, y después tiñe con tintes naturales, lo pasa por la cardadora y teje con telar, arte que enseña. «Una toma la posta como mujer sabia, llena de cultura rica y se sale, junto a nuestras ancestras, a caminar (…) Y volveremos para el 10 de junio, a ver cómo seguimos con nuestros proyectos, si ya pudieron avanzar en el Gobierno», compartió. Histórico encuentro de las mujeres indígenas. Histórico encuentro de las mujeres indígenas. ¿Cuales son los aprendizajes del caminar juntas?-BC: Nos fortalecimos más como pueblos. Todo fue aprendizaje, cada día es aprendizaje. Aprendimos que vamos a terminar con el terricidio. Una dice «basta de terricidio» en su casa, y se empieza a soñar, y nos dicen el cacique no te va a apoyar, el marido, el tío no te va a apoyar, una toma la posta como mujer sabia, llena de cultura rica y se sale, junto a nuestras ancestras, a caminar. Si no tengo tierra, no puedo hacer mi casa, no puedo tener a mis hijos con techo; si no tengo agua, no puedo vivir; hay desnutrición, enfermedad» Salieron a pesar de la oposición de los varones, eso es un gran cambio-BC: El patriarcado está muy instalado en nuestros pueblos. Hay que perder el miedo sobre el estado terricida, sobre el patriarcado también. Ha sido un gran logro de las mujeres que estamos caminando. De todas las edades, desde niñitas hasta mayores. Nueva convocatoria ya es internacional, se sumaron otros pueblos de distintos lugares. ¿Qué es el terricidio, Bartolina?–Es lo que mata nuestro ecosistema, nuestras tierras, contamina nuestros lagos, nuestros ríos, y también el epistemicidio que nos ha cortado nuestra lengua. Engloba lo que tiene que ver con salud, educación, territorio, agua, tierra. Todo. Fuente: Telam