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Breve reflexión sobre la conmemoración de la Semana de los Pueblos Indígenas: una perspectiva desde territorios warpes

Del 19 al 23 de abril se celebra la semana de los Pueblos Indígenas, la fecha se remonta a la conmemoración del 19 de abril de 1940, día en que se realizó en Pátzcuaro (México) el primer Congreso Indigenista Interamericano, y que dió origen en muchos países a la celebración del Día del Indio Panamericano. En esta nota se ofrece una visión crítica centrada en un cuestionamiento a las celebraciones vinculadas a las políticas indigenistas y un repaso de la importancia de la construcción de una política indígena como práctica de autonomía de los pueblos, a través del caso de creación del Consejo Asesor Indígena de la Universidad Nacional de San Juan.

San Juan, 19 de abril 2021

Por Carina Jofré

Las expresiones referidas a esta fecha originalmente se remiten a lo que en Latinoamérica se reconoce como políticas indigenistas, es decir, toda política de Estado referida a los pueblos indígenas y que, en el caso de Argentina, no siempre fueron favorables a estos. A partir de estos antecedentes, la semana de los Pueblos Indígenas nos permite abrir reflexiones históricas acerca de la construcción de estos calendarios internacionales nacidos en otras épocas y bajo conceptualizaciones que han cambiado por la propia acción política de los pueblos, y en nuevos escenarios de lucha.  Como lo señala la antropóloga Diana Lenton, la política indigenista argentina abarca no sólo las últimas normativas que reconocen derechos colectivos en las últimas décadas, sino también, por ejemplo, también comprende las históricas leyes 215/1867 y 947/1878 que autorizaron la llamada “Campaña del Desierto”, o las órdenes que autorizaron la “Masacre de Napalpí” en Chaco en 1924, o la “Masacre de Rincón Bomba” sucedida en Formosa en 1947 y que, recientemente, fue reconocida por la propia justicia federal argentina como un crimen de lesa humanidad cometido contra el Pueblo Pilagá a manos del Estado argentino.

En la actualidad, los contextos de reivindicación indígena pasaron a constituirse en contextos de lucha activa por parte de los propios Pueblos y Comunidades Indígenas que, entre otras cosas, cuestionan la autoridad tutelar de estas políticas indigenistas nacidas en México durante aquellos años de las primeras décadas del siglo XX. Estas políticas indigenistas también esparcieron sus idearios a otros países como Argentina, donde han tenido un carácter inorgánico, errático y pleno de contradicciones, tal como lo señaló Lenton y como lo denuncian los propios pueblos.

De este modo, la semana de los pueblos indígenas -promovida en Argentina desde hace algún tiempo por el Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (Endepa)- tiene “el objetivo de reivindicar la cultura y los derechos de los pueblos indígenas”, y se vincula decididamente a esta historia de las políticas indigenistas en la región. Y por ello nos debe llamar a la reflexión sobre el trabajo de estas políticas de negación, las cuales trabajan bajo el velo de la cultura y el discurso garantista de los derechos, promoviendo, a la vez, el desconocimiento de la política indígena construida por los propios pueblos indígenas.

A diferencia de las políticas indigenistas, la política indígena se concibe como una forma de auto-representación indígena y ejercicio de estrategias propias de participación a través de espacios políticos. Y en los cuales se ejerce una autonomía deliberativa, que también denuncia la acción tutelar del Estado, ya sea en los espacios de la representación política en las estructuras del propio Estado (como sucede en el INAI), o en otros espacios como en las universidades y otras instituciones (Iglesias, ONG’s) donde, muchas veces, se intenta tutelar o negar la posibilidad de la emergencia de una política indígena para el ejercicio de la construcción de demandas en los propios términos de los Pueblos y Comunidades Indígenas.

Como parte de ese ejercicio deliberativo autonómico de los pueblos indígenas, el Pueblo Nación Warpe demandó un espacio de representación propio impulsando la creación del Consejo Asesor Indígena de la Universidad Nacional de San Juan (Ordenanza 10/19 del Consejo Superior UNSJ). Este espacio se caracteriza por ser el primer espacio de representación indígena demandado y constituido por los propios actores/as de las comunidades indígenas que actualmente existen en el territorio provincial de San Juan, y que actúa como un órgano de asesoramiento directo del Rector/a de en dicha universidad.

La semana de los Pueblos Indígenas, puede desde este punto de vista crítico, convertirse en un espacio de reflexión sobre las diferencias coloniales que siguen dando forma y alimentando a las políticas de negación representadas en las políticas indigenistas argentinas. En este sentido, existen calendarios propuestos por los propios Pueblos Indígenas en los cuales se advierte la diferencia de las perspectivas sobre lo que se prefiere, desde estas perspectivas, sea recordado en la construcción social cotidiana de y para los pueblos históricamente subordinados a las tecnologías del gobierno sobre los otros.

El Consejo Asesor Indígena un ejemplo del ejercicio de autonomías indígenas en San Juan

El Consejo Asesor Indígena no tiene antecedentes en universidades argentinas y representa una posibilidad concreta para empezar a construir una política universitaria intercultural pensada con y para los pueblos y comunidades indígenas. Y debido a que su creación obedece a una solicitud expresa de las comunidades indígenas ante la necesidad de transformar prácticas y políticas de conocimiento producidas en esta universidad, los fundamentos y características del CAI tambien constituye un trabajo intercultural sin precedentes en esta institución universitaria,, en lo que respecta a la creación de instrumentos de consulta y participación directa de sectores sociales y étnicos desatendidos históricamente en los diseños y arreglos institucionales de educación superior universitaria.

En texto de la Ordenanza 10/19 CS se plasma una concepción intercultural critica fundada en la práctica participativa concreta de las voces indígenas, sin mediación intercultural, para la transformación social de las prácticas y políticas de conocimiento universitarias.

Dice textualmente la ordenanza:

“Que la creación del Consejo Asesor Indígena de la Universidad Nacional de San Juan surge de la praxis intercultural, es decir, del diálogo y atención a las demandas de las comunidades indígenas en San Juan. En este caso nace de la propia demanda planteada por la Comunidad Warpe del Territorio del Kuyum, quien iniciara oportunamente el Oficio Nº 01-7750/2011 solicitando, entre otras cosas, que la UNSJ ofreciera mecanismos que aseguraran la participación de comunidades indígenas en las decisiones en temas que, según el propio criterio de estas, les incumben. Todo lo cual demuestra un trabajo intercultural que enmarca el espíritu de creación de este instrumento de participación y decisión indígena en el ámbito de la UNSJ.

Que la interculturalidad supone procesos de negociación, intercambios de saberes y co-construcción social en la valoración del otro. Este paradigma debiese permear las políticas educativas, ya que las particularidades lingüísticas, sociales, económicas y políticas inciden en la realidad y cotidianeidad de los jóvenes que se integran a sistemas educativos con diversidad cultural.

Que el abordaje de la interculturalidad crítica es transformar las relaciones jerárquicas entre grupos, culturas y lenguas reconociendo sus mutuas diferencias en el plano de inclusión y equidad. La intercultural crítica es un largo camino a recorrer desde una sociedad y estado que acompañen proyectos con mayor inclusión y respecto a las mutuas diferencias, y sobre todo reconociendo que estas diferencias han sido producidas por los procesos históricos de desigualdad en el acceso a recursos materiales y simbólicos de existencia.

Que la internalización y el desarrollo del concepto de interculturalidad crítica permitirán a la universidad modificar sus paradigmas y programas estratégicos y de desarrollo institucional, propendiendo la educación intercultural al asegurar formas de participación y decisión que integren a los pueblos y comunidades indígenas en la universidad. Siempre que esta última también forme parte de la convivencia en territorios de vida en común donde también se forman, educan, enseñan e investigan estudiantes, docentes e investigadores/as que asumen identidades étnicas en el marco de una sociedad nacional pluriétnica”.

Un elemento a destacar de esta normativa es que no discrimina a las comunidades indígenas sin personerías jurídicas, considerando que se trata de un mecanismo de reconocimiento estatal que no debe ser impuesto. En tanto los procesos de organizaciones de las comunidades indígenas son parte de una autodeterminación, ellos pueden, o no atravesar procesos jurídicos, pero no son condición necesaria de reconocimiento étnico según el espíritu constitucional argentino.

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