Redacción: Flora Pessio Vázquez En esta oportunidad conversamos con Mónica Lencina, referenta del Sindicato de les trabajadoxs sexuales de San Juan. Trabajo sexual y penalización judicial y social; pandemia y crisis habitacional y laboral; aumento de la violencia policial y retroceso en los derechos obtenidos; el feminismo que construyen. Estos son algunos de los muchos temas que conforman esta charla. Conversaciones con Mónica Lencina, referenta del Sindicato de AMMAR San Juan “Me gustaría que la sociedad abra un poco más la mente, que dejen de criminalizar a les trabajadorxs sexuales. No solo se nos criminaliza desde el Estado, sino también está la criminalización social y la moral. Tienen que sacar su moral de nuestro trabajo y, sobre todo, de nuestras cuerpas. Que entiendan que nosotras tenemos la autonomía de elegir. Queremos elegir, y sabemos lo que elegimos, y porqué lo elegimos. Y que esta elección sea respetada. Porque, repito, no quiero que estén de acuerdo conmigo, pero sí quiero respeto. Como yo también estoy en desacuerdo con un montón de cosas, pero no voy a ir en contra de la compañera por levantar esa bandera. Me parece que tenemos que empezar a hermanarnos un poquito más, y vernos todas como mujeres sujetas de derecho, que podemos elegir y decidir sobre nuestras cuerpas, y que eso sea respetado tanto por la sociedad como por el Estado”- Monica Lencina ¿Qué es AMMAR? ¿Quiénes lo conforman? ¿Cuándo surge? ¿Cómo se organizan? Mónica: AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina) es el sindicato de les trabajadorxs sexuales de la Argentina. Nació hace 25 años y comenzó como organización de las trabajadoras sexuales de la calle, como organización de mujeres meretrices. Hoy por hoy, nos reconocemos como el sindicato de les trabajadorxs sexuales. Hace alrededor de 6 o 7 años, venimos organizándonos en diferentes provincias. Después del año 2012, cuando se vieron cerrados todos los lugares de trabajo (cabaret y whiskerías) en la República Argentina (por medio de la eliminación del “rubro 59”, a través de leyes y decretos efectuados en el año 2012 por diferentes provincias del país), la organización se vio volcada a nuevas modalidades de trabajo sexual. Un motón de compañeras que se dedicaban al trabajo sexual quedaron sin sus lugares de trabajo y empezaron a recurrir a la organización. No solo las compañeras de calle, sino también las compañeras de internet, webcam y stripers. A partir de eso, comenzó a abrirse otro abanico de cuerpas que se dedican a lo que es el trabajo sexual en la Argentina, ante lo cual, nosotrxs como organización, comenzamos un debate interno para ver cómo incorporar estas nuevas modalidades y si las reconocíamos como trabajadoras sexuales, tal como nos percibimos nosotras. Decidimos que sí, que todas las personas que se dediquen, trabajen o que tengan su proyecto laboral de lo que es la sexualidad, puedan ser parte de la organización. Por eso se abrió el abanico a estas nuevas modalidades y, a la vez, a nuevas cuerpas. Antes no estaban, por ejemplo, las compañeras trans, y fueron las primeras en ingresar a la organización. Después no estaban los compañeros gays, y de ahí incluimos a los compas gays. Y así, sucesivamente, lesbianas, travestis, transgéneros, transexuales, no binaries. Los varones cis son los últimos en pedir ingresar a AMMAR. Si ejercen el trabajo sexual y se auto-perciben como trabajadores sexuales, y este es el sindicato de les trabajadores sexuales, no pueden quedar por afuera. Sin embargo, reconocemos que ellos no van detenidos ni sufren las denuncias que sufren las compañeras cuando son visitadas por clientes, y denunciadas por los mismos vecinos. Esto a los hombres cis no les sucede. Porque se ve bien que sea visitado por mujeres, en la sociedad está bien visto. Bueno, en contexto de pandemia están más inseguros, y nosotras estamos viendo de qué forma incluirlos dentro del sindicato. Todas estas corporalidades y existencias componen hoy lo que es el Sindicato de les Trabajadorxs Sexuales de la Argentina, que sigue siendo AMMAR en las siglas, ya que tiene personería jurídica desde el año 1994. Esto es muy importante, porque la personería jurídica para la organización es como el DNI de cada persona, entonces no lo podemos cambiar tan fácilmente, ya que es nuestro único respaldo legal con el que hoy contamos como organización. Si bien en la actualidad tenemos un numero grande de afiliades dentro de la organización, aún nos queda pelear por la personería gremial de la organización para funcionar, no sólo de hecho, sino con papeles, como sindicato. Eso va a llevar un tiempo, porque nuestra actividad no está reconocida en la República Argentina. ¿Para qué se organiza? Mónica: Las acciones del sindicato, como las acciones de la organización, fueron en un principio sacar a la policía de nuestras vidas. Primero que nada, parar y dar freno a la persecución policial que se sufría antes, y que se sigue sufriendo en la actualidad en varias partes del país. Las compañeras comienzan a organizarse para esto, y seguimos organizándonos, no sólo para sacar a la policía de nuestras vidas, también para exigir derechos laborales para el colectivo de lxs trabajadorxs sexuales: acceso a una jubilación, aportes jubilatorios, poder comprobar nuestros ingresos para poder acceder a una casa, y a tantas otras cosas que, hoy por hoy, se nos ven impedidos, justamente por no tener como demostrar los ingresos. Ese es el primer ítem que a nosotras nos lleva a organizarnos. Sobre todo, con respecto a la violencia institucional que vivimos desde siempre, y que continua en la actualidad. La organización ha podido derogar Códigos Contravencionales que perseguían a las trabajadoras sexuales en CABA, en Entre Ríos, en Santiago del Estero, en Neuquén. Vimos la necesidad de ir derogando los Códigos Contravencionales provincia por provincia. Esto requiere de un trabajo inmenso, a veces, desgastante. Desde hace un par de años, esta lucha se frenó por la falta de voluntad política por parte de los gobiernos provinciales, quienes se reúsan a derogarlos. Eso nos limita a nosotras en nuestra acción. Estos