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Columna: Brenda, los registros de lo no contado

Brenda Requena: vivió, fue hija, esposa, madre, amante, noticia, desaparecida, encontrada, asesinada, juzgada, maltratada. Crónica de un femicidio recientemente mediatizado en San Juan. En el Villicum no sólo hay brujas, hay muertas que requieren justicia, urgente justicia para Brenda y para todas las víctimas de violencia machista.

Por Andrés Nocte

Brenda desapareció en los alrededores de Villa Mallea, una zona periférica cercana al Villicum, Albardón. Desapareció el jueves 11 de julio y el caso inmediatamente cumplió con todos los requisitos para transformarse en la noticia a seguir por sanjuaninos y sanjuaninas. Las redes estallaron, como suele suceder en hechos donde las mujeres son violentadas, hubo comentarios de toda índole, pero la gran cantidad de opiniones acerca de Brenda no la colocaban como una posible víctima de femicidio.

Brenda se había escapado, Brenda era una puta, Brenda era una mala madre, Brenda tenía la culpa, Brenda infiel, Brenda y sus muchas versiones de lo mala mujer, de lo mala esposa y de lo mala madre que era.  Nunca se dudó siquiera en un primer momento de la participación de los dos hombres en el hecho confuso de la infidelidad. La cruenta historia de este homicidio tiene como titular los dichos del comisario de la 18 en Albardón “Está viva, se está escondiendo”. Distintas fuerzas policiales participaron del operativo que tenía como fin encontrar rastros de la joven de 24 años. Toda la localidad cercana a esta mujer asesinada estuvo intervenida por las fuerzas, que buscaron, preguntaron, allanaron, patrullaron toda la barriada. Brenda ya llevaba unos cuantos días sin dar rastros de su existencia y su desaparición cobró notoriedad nacional. No sólo en San Juan se estaba hablando de Brenda Requena sino que además algunos medios nacionales, algunos de ellos con criterios de género adelantaban el peor desenlace, estábamos frente a una menos de nosotras y ante un caso más de femicidio en Argentina.

Durante una semana se mantuvo informada a toda la audiencia, a toda una comunidad de seguidores en redes sociales y a los televidentes. Las figuras masculinas en esta historia iban levantando fuertes sospechas: el esposo violento y el amante cobarde. Sospechas que se podían apreciar en los rostros de estos dos hombres. El marido ejemplar que conmovido dijo ante la policía y los medios locales que su esposa había desaparecido, que esperaba que apareciera pronto. El amante cobarde que dando su versión de los hechos demostró que no sólo vio a Brenda recibir golpes de parte de su marido, sino que además consideró que eso ya no era problema suyo, pero rescató en una entrevista que Brenda era una buena mina. Ambos hombres implicados en una trama policial que durante una semana tuvo la atención de la prensa.


Por supuesto en el trayecto los medios de comunicación local cometieron cantidad de violencias hacia Brenda Requena. Titulares lanzados hacia la gente que más que informar responsablemente   buscaban sembrar dudas para promover el juicio de valor y la opinión pública. La prensa local dio la nota, sobre todo en diarios digitales, que no tienen cara ni firma cuando se trata de la velocidad informativa. Algunos periodistas reconocidos de San Juan tuvieron el criterio para informar comprometidos con el caso Brenda Requena. Christian Flores, periodista de Telesol, se encargó de mantener clara la información acerca de los hechos ocurridos, incluso informó a medios nacionales. El programa de Verónica Lozano que siempre presenta un caso de violencia de género a modo de segmento eligió a Christian Flores para  entender lo que había ocurrido en esta zona rural de San Juan. Una de las pocas informaciones televisivas que no enfatizó en el sensacionalismo.


Sin embargo la prensa local, criteriosa o no, omite algunos datos acerca de San Juan que deberían  no faltar en cada información sobre género que se da en los medios de información. San Juan cuenta con una sola COMISARÍA DE LA MUJER que en términos de accesibilidad,  ni siquiera queda en una zona central de la capital sanjuanina. El GOBIERNO PROVINCIAL adhirió a la LEY 26.485 especialmente diseñada para combatir la violencia patriarcal y/o machista pero nunca se encargó de ejecutar partidas presupuestarias para efectivizarla. Un a esta ley (dado el año pasado), pero un no a mejorar los servicios públicos que ayudan a las mujeres a salir de sus contextos de violencia. San Juan lleva más de diez años sin efectuar EDUCACIÓN SEXUAL INTEGRAL en cada una de sus aulas. La misma información –no dicha-, sin responsabilidades estatales es la que se repite en cada FEMICIDIO. Casi nadie informa esto, muchos menos los que están a cargo de la información. No hay contenido que se pregunte sobre el rol del estado en esta urgencia de -no están muriendo, las están matando-. Queda muy lejos preguntarse por el rol de  la POLICÍA PROVINCIAL, que es experta llevando a cabo operativos de vigilancia y búsqueda pero que sin embargo no pudo hallar ella misma el cuerpo de Brenda. El cuerpo calcinado de la mujer perdida en Albardón apareció a sólo 200 metros del lugar donde se había extraviado, hallado por unos adolescentes que salieron a trampear pajaritos por la zona. Los mismos que habían informado que vieron a Diego Álvarez, el esposo de Brenda cavar un pozo, nervioso y solo en el mismo lugar donde apareció el cuerpo.

Finalmente un cuerpo apareció y ante esto también se propagaron los titulares y las suposiciones, aún en la línea recta que conecta directamente el asesinato de Brenda a manos de su esposo, nada aparece del todo dicho. El suspenso mediático y la angustia terminaron al saber hace pocos días que Brenda Requena fue golpeada y quemada.

Brenda Requena es (muchas mujeres) pobre, provinciana y hasta antes de su muerte desconocida por los medios. Las victimas perfectas de los hombres que asesinan a sus mujeres por los derechos de la propiedad y los celos. Charlando con la Prof. en Cs. de la Educación Cinthia Bonada respecto al panorama de femicidios trascendidos en las noticias, en esta provincia me detuve en algo que me pareció revelador –pareciera que a cada departamento de san juan le toca su historia trágica acerca de mujeres asesinadas- Talía en Zonda, Cristina Olivares en Rawson, en Caucete Myriam Gonzales-. A cada historia le corresponde más o menos el mismo tratamiento mediático.


Brenda vivía en el misma localidad en la cual vivo y en donde escribo este artículo, con todo un barrio conmocionado, con una semana que comienza sin en el nombre de Brenda en primera plana, que acompaña el enrome registro de víctimas de femicidio en América Latina y El Caribe. Es necesaria la justicia, es necesaria la empatía, es necesario y urgente acabar con la complicidad y ejecutar acciones que combatan directamente a este tipo de violencias. No callar, para no morir, para que nadie nos mate. Brenda Requena, presente, ahora y siempre.

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