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Pacto con Irán: ex-Interpol pide ser testigo y complica al juez Bonadio

El exsecretario General de Interpol, Ronald Noble pateó el tablero de la dinámica judicial local y abandonó su queja vía Twitter para pasar a la ofensiva y solicitar formalmente que la justicia tome su declaración contra los procesamientos dictados por la firma del Memorándum con Irán. La presentación cursada por el propio exfuncionario complicó la resolución de Claudio Bonadio y agregó un obstáculo para que la Cámara Federal confirme las acusaciones por encubrimiento agravado y traición a la Patria. Fue maratónica la audiencia de quienes apelaron también las prisiones preventivas dictadas por el magistrado, que sigue cosechando críticas hasta de Human Rights Watch, entidad de defensa de derechos humanos de prestigio internacional.

«Le adelanto que mi testimonio no coincidirá con la denuncia. Argentina y sus representantes siempre le expresaron a Interpol que las notificaciones rojas debían mantenerse», sostuvo Noble, apuntando al corazón de la denuncia del fiscal Alberto Nisman que tuvo su epílogo en la ristra de procesamientos algunos con prisión- dictados por el juez. Noble sostuvo que su testimonio debe ser tenido en cuenta por la Sala II de la Cámara Federal que debe resolver sobre el procesamiento de los acusados por encubrimiento, entre ellos la expresidente Cristina de Kirchner (con pedido de desafuero y detención) y del excanciller Héctor Timerman (con domiciliaria). Firmada desde Dubái, donde Noble pasó a la actividad privada tras 14 años al frente de la policía internacional, se anunció que «se pone a disposición para declarar como testigo», ya que Nisman afirmó en su denuncia original que él mismo había impedido el levantamiento de las alertas rojas contra los iraníes acusados por el atentado. Reiteró gran parte del alegato que había adelantado vía su cuenta oficial de Twitter apenas conocido los procesamientos, y recordó que en 2013, Timerman envió a Interpol una nota protocolar conjunta con Irán «donde específicamente se requería que se mantengan» las circulares rojas. Y reveló que fue él mismo quien agregó una leyenda a las alertas para evitar que los iraníes insistieran en que debían ser levantadas tras la rúbrica del Pacto. «Creo que es importante que los jueces de la Cámara de Apelaciones que revisen su decisión puedan tener en cuenta la posibilidad de contar con mi testimonio para proseguir con la investigación», afirmó. A su vez, consideró una serie de enredos por los cuales no hubo chance de contactarlo cuando los fiscales argentinos Gerardo Pollicita y Eduardo Taiano requirieron sus datos a través de las oficinas centrales de Interpol. «También lamento que nunca recibí una comunicación del juzgado en los teléfonos y las direcciones de mi oficina en Dubai, información de contacto que está en la web de mi compañía y es de dominio público», ironizó. Envió copias del correo a los camaristas con un anexo reservado donde dejó datos personales de contacto directo.

Así, ofreció declarar en la embajada, ratificar el escrito o responder preguntas por video conferencia y advirtió que no se ampararía en ninguna inmunidad por su rol de jefe de Interpol. «Sería un error que el señor Juez ponga en duda mi profesionalidad e imparcialidad por el tono informal de mi correspondencia con algunas de las partes», aclaró Noble al referir que tuvo «estrecha relación» con Nisman y que deseaba que se esclarezcan las circunstancias de su muerte.

«La negativa a cancelar las notificaciones rojas no fue el resultado de mi actividad personal, sino la decisión oficial de Interpol», sostuvo para culminar que «Argentina, ni oficialmente ni extraoficialmente pidió que se modificaran». También por anexo, incluyó documentación, detalle de reuniones y datos complementarios que consideró que deben ser tenidos en cuenta en el expediente, dejando en aprietos la hipótesis central de la causa.

La irrupción de Noble (ahora de manera formal) fue celebrada por todos los imputados que difundieron la declaración en momentos en que están tramitando las apelaciones. La Cámara se debatía la forma de quitar de plano el exótico enfoque de Bonadio para incluir el delito de traición a la Patria sin desandar los procesamientos. La duda será por las prisiones, que generaron ruidos internos por la sobreactuación de Comodoro Py con las prisiones preventivas. Timerman publicó ayer una columna en el diario norteamericano The New York Times. La tituló «Soy un prisionero político». Human Rights Watch directamente consideró «descabellado» el pronunciamiento del juez. «Socava aún más la credibilidad del Poder Judicial argentino en relación con las investigaciones del atentado a la AMIA», afirmó su director para las Américas, José Miguel Vivanco.

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