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BRASIL: el Partido de los Trabajadores oficializa la candidatura de Lula da Silva para las elecciones presidenciales de 2026

El Partido de los Trabajadores proclamó a Lula como candidato para un cuarto mandato en Brasil: “Estoy muy fuerte”

El Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil oficializó este domingo la candidatura del mandatario Luiz Inácio Lula da Silva para las elecciones presidenciales de octubre, en las que buscará un histórico cuarto mandato no consecutivo con la mayoría de las encuestas a su favor.

“Quiero decir para toda la militancia de los partidos que están aquí: homologamos, oficializamos ahora. Lula, presidente; Geraldo Alckmin, vice», dijo el presidente del PT, Edinho Silva, en una entrevista previa a la ceremonia, celebrada en el centro de convenciones Expo Center Norte, en São Paulo, el mayor colegio electoral del país.

El evento, que comenzó puntual a las 10:00 hora local (13:00 GMT), selló la reedición de la alianza con el moderado Alckmin como candidato a la vicepresidencia, ante cientos de militantes, ministros y dirigentes del bloque oficialista.

En su discurso de aceptación, Lula advirtió que, si permanece en el cargo, exhibirá una versión más extrema para terminar de perfilar el país: “No quiero a un Lula pacifista. Quiero a un Lula duro, que haga lo que nosotros (el PT) no hemos terminado de hacer, porque ya nos hemos ocupado de lo básico”.

Asimismo, prometió que gobernará con transparencia y acusó a sus contrincantes de realizar promesas vacías de campaña: “Todo el mundo sabe que somos el único candidato que no tiene que mentir ni inventar nada en esta campaña. No tenemos que inventar nada que decirle al pueblo. Quienes lo han hecho pueden prometer más. Quienes no lo han hecho no tienen nada que prometer”.

“Pelé solo jugó cuatro mundiales. Este es mi séptimo mundial, y quiero el cuarto título”, agregó, en alusión a lo que podría ser su cuarto mandato.

Durante su discurso, el presidente dijo que a sus 80 años se encuentra “muy entero”: “Quiero luchar contra la vejez, (…) no quiero andar arrastrando las piernas”.

A sus 80 años, Lula encara su séptima carrera a la Jefatura de Estado, tras haber gobernado entre 2003 y 2010 y regresar al poder en 2023.

“Tengo la misma energía de cuando tenía 30 años”, ha reiterado el veterano líder sindical para disipar dudas sobre su salud.

La “soberanía” como bandera frente a Trump
La campaña se abre bajo la sombra de Donald Trump, aliado de la familia Bolsonaro y que ha respaldado a varios candidatos en América Latina. “En Brasil no aceptamos que nadie meta la nariz donde no lo llaman”, advirtió Lula la semana pasada.

Estados Unidos impuso en julio dos rondas de aranceles a productos brasileños, tras acusar al país de prácticas comerciales desleales. Alentado por Eduardo Bolsonaro, hijo del ex presidente, Washington ya había aplicado gravámenes similares en 2025 —luego suspendidos en buena parte— en represalia por el juicio contra Jair Bolsonaro. Ante la nueva presión, Lula prometió una «guerra de la verdad contra la mentira» frente a su par estadounidense y acusó a Flávio Bolsonaro de ser un “traidor a la patria” por, según él, alentar el castigo económico a Brasil.

“La narrativa sobre la soberanía le calza como un guante a Lula: en un momento de caída de su popularidad, logra identificar a un enemigo allá afuera”, dijo a la agencia AFP el politólogo Leonardo Paz, de la Fundación Getúlio Vargas.

El clima bilateral sigue deteriorándose: la semana pasada Brasilia negó las visas a dos funcionarios estadounidenses que pretendían viajar al país para hablar de “integridad electoral”.

Economía, seguridad y corrupción, los frentes internos

Lula defiende los avances de su gestión en la caída del desempleo y la reducción de la pobreza, en un contexto de desaceleración económica, con un crecimiento del PIB en torno al 2 % para este año electoral, tras el 3,4 % de 2024 y el 2,3 % de 2025.

La presión inflacionaria —marcada por factores internos y por el alza de precios de alimentos y combustible en el contexto geopolítico— mantiene la tasa básica de interés en 14,25 %, junto a un déficit nominal cercano al 10 % del PIB y una deuda pública que superó el 80 %. Son puntos que la oposición busca explotar, junto con la lucha contra el crimen organizado, que controla barrios populares donde viven millones de personas.

La corrupción también pesa sobre ambos candidatos. Esta semana, un juez de la Corte Suprema autorizó dos investigaciones por tráfico de influencias contra el hijo mayor de Lula, Fábio Luís Lula da Silva, conocido como “Lulinha”, por presuntas gestiones ante el Ministerio de Salud. Del lado opositor, Flávio Bolsonaro enfrenta cuestionamientos por el financiamiento de una película sobre su padre, para la cual habría pedido dinero a un banquero acusado de una megaestafa.

Un mano a mano con los Bolsonaro

Los comicios de octubre se perfilan como una nueva disputa polarizada entre el progresismo de Lula y la extrema derecha que encarna Flávio Bolsonaro, de 45 años, oficializado la semana pasada como heredero político del espacio conservador. Su padre, Jair Bolsonaro, está inhabilitado, condenado a 27 años de prisión domiciliaria por intento de golpe de Estado, tras perder las elecciones de 2022 ante Lula.

Según la última encuesta de Datafolha, Lula obtendría un 48 % de la intención de voto en un eventual balotaje, frente al 43 % de Flávio Bolsonaro — una diferencia estrecha, similar a la de la ajustada campaña de 2022.

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