Esta fecha se creó con el fin de crear mayor conciencia sobre la importancia del braille como medio de comunicación. Cada 4 de enero, desde el 2019, se celebra el Día Mundial del Braille, con el «fin de crear mayor conciencia sobre la importancia del braille como medio de comunicación para la plena realización de los derechos humanos para las personas ciegas y con deficiencia visual», según indica la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Esta fecha fue elegida porque corresponde con el nacimiento de Louis Braille, en 1809, en Francia. Cuando tenía 15 años y era alumno del Real Instituto para Jóvenes Ciegos de París, inventó un alfabeto táctil de seis puntos en relieve, distribuidos en tres filas y dos columnas, que representa letras, números y símbolos de la mayoría de los idiomas del mundo. Mediante estos puntos se obtienen 64 combinaciones diferentes. El braile es una herramienta que permite acceder a la información y a la cultura a millones de personas en el mundo que tienen algún tipo de discapacidad visual. Hablamos de un sistema de representación táctil de símbolos alfabéticos y numéricos que utiliza seis puntos para representar cada letra y cada número, e incluso símbolos musicales, matemáticos y científicos. Este sistema de escritura lo usan las personas ciegas o con deficiencia visual para leer los mismos libros y publicaciones periódicas que los impresos para la lectura visual y garantizar la comunicación de información importante para ellas y otras personas.
Alberto Fernández y gobernadores piden oficialmente el juicio político a la Corte Suprema
12 mandatarios provinciales firmaron la denuncia para remover a todos los integrantes del máximo tribunal. Quienes firmaron fueron: Axel Kicillof (Buenos Aires), Raúl Jalil (Catamarca), Jorge Capitanich (Chaco), Mariano Arcioni (Chubut), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Gildo Insfrán (Formosa), Sergio Ziliotto (La Pampa), Ricardo Quintela (La Rioja), Alicia Kirchner (Santa Cruz), Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y Osvaldo Jaldo (Tucumán). Además, el Jefe de Estado le pidió al bloque de diputados del Frente de Todos que «apoye e impulse el proyecto correspondiente para que se inicie, lo antes posible, el proceso institucional en el Congreso de la Nación». El primer escalón será presentar el escrito de la denuncia en la mesa de entradas de Diputados. Ingresará en Secretaria Parlamentaria. Allí le corresponde a la Cámara declarar admisible la denuncia y comenzar la investigación, que quedará a cargo de la Comisión de Juicio Político (31 integrantes) que preside Carolina Gaillard (Frente de Todos) y que integran, entre otros, Leopoldo Moreau, Hugo Yasky y Rodolfo Tailhade (todos del FdT) y por la oposición Mario Negri, Sabrina Ajmechet y Graciela Ocaña. Luego, vendrá el tiempo de la investigación en comisión. En el medio, se llamará a los acusados a la Comisión de Juicio Político y deberán asistir obligatoriamente. En esa instancia se emitirá un dictamen de mayoría o de minoría para luego pasar a la votación al recinto. Para ambos se necesita mayoría simple (la mitad de los integrantes de la comisión más uno: 16) Para la acusación y elevación al Senado se dos tercios de los votos de los diputados presentes. Si se aprueba en la cámara que preside Cecilia Moreau, el caso pasará a la cámara Alta, que preside Cristina Kirchner. En el Senado se debatirá sobre los hechos probados. Y luego se votará en el pleno. Allí se aprobará una sentencia o se rechazará la acusación. El pedido de juicio político lo establece la Constitución de la Nación en su artículo 53. Allí se le da la potestad a la Cámara de Diputados de acusar ante el Senado, que define la sentencia. Se puede impulsar contra el presidente, vice, jefe de gabinete, ministros y miembros de la Corte Suprema. En revisión histórica,la última vez que el Congreso destituyó a funcionarios mediante juicio político fue en 2003 bajo la presidencia de Néstor Kirchner. Fue contra los cinco jueces de la Corte Suprema. Eduardo Moliné O’Connor y Antonio Boggiano fueron destituidos por el Senado. Y los otros tres, Julio Nazareno, Guillermo López y Adolfo Vázquez, renunciaron.