Con el 55,87 de los votos, el político chileno se convierte en el más joven y más votado de la historia chilena. En su primer y multitudinario discurso habló de cuidar la nueva constitución, construir acuerdos y nunca más declararle la guerra a los chilenos, como lo hizo Piñera. San Juan, 20 de diciembre de 2021 La izquierda más progresista hace historia en Chile tras el triunfo de Gabriel Boric que obtuvo un 55,87% (4.618.480 votos) frente al 44,13% (3.648.394) del ultraderechista José Antonio Kast con el 99,94% de las mesas escrutadas. Casi 12 puntos de ventaja que ponen fin a uno de los procesos más polarizados e inciertos desde el retorno a la democracia en 1989. en una jornada extremadamente calurosa y con una notoria baja de la locomoción pública que no impidió que la ciudadanía fuera en masa a votar por su futuro. Los records de Boric Una suma de hitos rodea al nuevo presidente de Chile: a sus 35 años es el más joven (el 11 de marzo cuando asuma tendrá 36) y el más votado de la historia chilena, con un inédito 55% de participación electoral, otro récord más. También es la primera vez que un diputado en ejercicio como él se vuelve presidente. Además, acompañará el proceso del plebiscito ratificatorio de la Nueva Constitución que debería hacerse durante el primer semestre del próximo año. Todo, a una década de las grandes protestas estudiantiles de 2011 donde Boric, entonces dirigente de la Universidad de Chile, fue uno de los liderazgos más destacados. Calor y falta de transporte Fue una jornada compleja, ya que el país atravesaba una ola de calor que llegó a los 34 grados a la sombra en Santiago en recintos como colegios y gimnasios que no cuentan con aire acondicionado. Un problema que fue menor al lado de la falta de locomoción pública. Imágenes de micros (colectivos) estacionados, a pesar de que el gobierno de Sebastián Piñera aseguró que iba a implementar un plan especial de transporte público sólo potenciaron las sospechas de intervencionismo electoral, ya que justamente las comunas populares, donde el voto es tradicionalmente de izquierda, fueron las principales afectadas. Por eso, a pesar de que lo rápido del trámite, lo difícil era llegar a los locales de votación lo que generó, nuevamente grandes filas.https://iframely.pagina12.com.ar/api/iframe?url=https%3A%2F%2Fcontent.jwplatform.com%2Fpreviews%2FDdOpOTIx-WywucZbs&v=1&app=1&key=68ad19d170f26a7756ad0a90caf18fc1&playerjs=1 El reconocimiento de Kast y de Piñera Pero incluso antes de ese cómputo —y la reacción de Boric— el derrotado reconoció en su Twitter haberlo llamado. “Lo he felicitado por su gran triunfo. Desde hoy el presidente de Chile merece todo nuestro respeto y colaboración constructiva Chile siempre está primero”. Luego vino el propio presidente Sebastián Piñera quien entre “consejos” y “alabanzas” le dijo: “Es una de las más grandes participaciones ciudadanas en mucho tiempo. La democracia cumplió y los chilenos han dado un nuevo ejemplo de democracia, usted fue parte de eso así que lo felicito”. Boric le dijo: “Quiero que sepa usted que voy a dar lo mejor de mí para estar a la altura de este tremendo desafío, nuestro país saca lo mejor de sí, cuando nos unimos”. Hacia el final Piñera le dijo: “Sáquese una foto cuando entre a La Moneda y otra cuando salga, porque gobernar es muy difícil”. “Espero hacerlo mejor que usted”, le dijo, en una sorprendente salida que no logró perturbar al presidente. Mientras, en prácticamente en todas las ciudades de Chile, la gente empezaba a celebrar, como en el sector de la Plaza de la Dignidad —rebautizada tras el estallido social de octubre de 2019— con banderas chilenas y mapuche y gritos como “¡Ganó el pueblo!” y “Ni un paso al fascismo”. No es menor: con la ola de calor y la notoria falta de locomoción pública había demasiadas razones para descorchar botellas de champaña, enarbolar banderas o simplemente abrazarse con los seres queridos. La izquierda más progresista Políticamente, esto significa la vuelta de la izquierda más progresista al poder en Chile tras cuatro años de Piñera, representante de una derecha levemente inclinada al centro, pero que no dudó en beneficiar a la clase empresarial durante la pandemia y a reprimir enérgicamente durante el estallido social de 2019. El programa de Boric aboga por un nuevo modelo de desarrollo, centrado en las energías renovables, los impuestos a las grandes fortunas y el fomento a la ciencia y tecnología; además de fortalecer los derechos de la mujer y las minorías sexuales, la salud (incluyendo la mental), el medio ambiente y la cultura. Una propuesta que era lo opuesto a Kast, un nostálgico de la dictadura y fanático del neoliberalismo, quien proponía achicar al Estado, beneficiar a los grandes empresarios, cerrar el Ministerio de la Mujer (medida de la que luego se arrepintió), establecer zanjas para impedir la migración y dejar en libertad a los militares condenados por violaciones de DD.HH. en dictadura, por razones humanitarias. El festejo multitudinario Ante una multitud enorme, que recordaba el millón de personas que se reunió durante octubre de 2019 en Santiago, se dirigió en su primer discurso público en un escenario cercano a la Biblioteca Nacional (a unas cuadras de la Plaza de la Dignidad). De hecho el mismo Boric no pudo subir al escenario debido a que su caravana de auto no podía desplazarse durante largos minutos, hasta que él mismo decidió subirse caminando junto a su pareja, la cientista política Irina Karamanos, quien ya ha señalado sobre la necesidad de redefinir el cargo de “primera mano”. Finalmente tuvo que subir la reja que separaba la multitud, literalmente como una estrella de rock, mientras de fondo sonaba “El derecho de vivir en paz” de Víctor Jara, el himno del estallido social. Entre fuegos artificiales y aplausos, comenzó saludando en mapudungun, la lengua mapuche, agradeciendo a los chilenos que “honraron su compromiso con la democracia”. “No importa en este momento si (votaron) por mí o mi contrincante. Lo importante es que mostraron su compromiso con este país que es de todas y de todos. También a quienes quisieron asistir a votar y no pudieron por la falta de transporte público. No puede volver a ocurrir que en un
Marcha atrás en Chubut: Arcioni derogará la ley de minería y llamará a un plebiscito
El gobernador convocó al diálogo a todos los sectores involucrados. San Juan, 20 de diciembre de 2021 Luego de jornadas de serios incidentes, con movilizaciones en las ciudades de Comodoro Rivadavia, Rawson, Trelew y Puerto Madryn, el gobernador de Chubut, Mariano Arcioni, anunció este mediodía la derogación de la ley de zonificación minera y el llamado a un plebiscito, con el objetivo de frenar la reacción popular contra la medida. Arcioni había promulgado la semana pasada la ley que favorece la megaminería, aprobada por la Legislatura local. Ante el clima de fuerte rechazo social que generó la sanción, el mandatario decidió dar marcha atrás con su aplicación. Además de la suspensión de la ley, el mandatario provincial incluyó un llamado –en un plazo que sería de 180 días– para convocar a un consulta popular con el fin de que la ciudadanía se exprese a favor o en contra de la normativa. La semana pasada, la Legislatura autorizó la zonificación minera en dos departamentos de la meseta (Telsen y Gastre) con una ajustada mayoría de 14 votos contra 11, lo que generó una fuerte reacción de los vecinos en toda la provincia con multitudinarias marchas y serios incidentes. Esa aprobación, criticada por la Universidad Nacional de la Patagonia y por representantes del Conicet, motivó en los últimos días fuertes protestas que provocaron graves daños en la Casa de Gobierno provincial y en otros edificios del centro cívico de Rawson.Así ardía la Casa de Gobierno la semana pasada tras la aprobación del proyecto La iniciativa oficial que provocó la resistencia popular permitirá la minería metalífera química en algunas zonas de la provincia. Se trata de la reglamentación de la Ley 5.001 que prohíbe la megaminería con uso de cianuro en la jurisdicción, pero que en uno de sus artículos permite que se determinen áreas en las que podría permitirse. Quienes se oponen al proyecto oficial sostienen que fue hecho casi a la medida de la empresa canadiense Pan American Silver que espera hace 11 años explotar el proyecto Navidad en la meseta, en búsqueda de plata y plomo del yacimiento con un método distinto al cianuro pero no menos nocivo: el xantato. El xantato y la policriamida son dos de los reactivos rechazados por los vecinos por su potencial contaminante. Al reaccionar con la poliacrilamida, el xantato genera bisulfuro de carbono que es un compuesto del cual se puede obtener ácido sulfúrico. Aunque no existe una normativa que en la Argentina prohíba el uso de esta sustancia, hubo un proyecto en el Senado en 2015 que nunca prosperó.“No puedo creer que se plantee el veto de la ley como haciéndole un favor a los chubutenses», dijo el senador chubutense por Juntos por el Cambio, Ignacio Torres. Tras la derogación de la ley de zonificación minera, el senador chubutense por Juntos por el Cambio, Ignacio Torres, cuestionó el accionar de Arcioni. “No puedo creer que se plantee el veto como haciéndole un favor a los chubutenses. Nos toman el pelo, se creen que comemos vidrio. El que incendió la provincia es Arcioni y ahora se queja del olor a humo”, aseveró “Nacho” Torres. Y agregó: “Yo nunca vi a alguien tan cínico y una dirigencia política tan mediocre como estamos viendo en mi provincia. Nadie puede imponerle a un pueblo lo que el pueblo no quiere. Y más cuando no tenemos gasas en los hospitales, cuando hace más de cuatro años que no tenemos clases regulares y cuando no nos pueden garantizar ni siquiera la seguridad”. Fuente: Infobae
2001/21: MEMORIAS Y OLVIDOS
Los ecos del 2001 y la trampa de no visualizar la originalidad de estas horas. San Juan, 20 de diciembre de 2021 Por Emilio Crenzel En el tórrido verano de 2002 comencé a dictar la materia La construcción social de la memoria colectiva en la carrera de Sociología de la Universidad de Buenos Aires. El primer ejercicio que propuse consistió en dos preguntas. Cuál era el hecho de la historia argentina que consideraban más significativo y cuál era el hecho que consideraban más significativo que habían vivido. Los interrogantes procuraban distinguir la memoria histórica, transmitida a partir de diversos medios, de la memoria biográfica. Mientras ante la primera pregunta las respuestas se concentraron en el surgimiento del peronismo, ante la segunda lo hicieron señalando el 19 y 20 de diciembre de 2001. Desde entonces, hasta 2017, esos días constituyeron el hecho seleccionado por sucesivas camadas de estudiantes. El ejercicio demostraba que Maurice Halbwachs, quien con su libro Los marcos sociales de la memoria (1925) [1] fundó el concepto de memoria colectiva, estaba en lo cierto. La concentración de respuestas evidenciaba un proceso social que explicaba cierta representación común del pasado de un grupo, localizado temporal y espacialmente, con valores políticos y culturales comunes. A pesar de esa memoria compartida, los recuerdos individuales de aquellos días, por supuesto, diferían. Una chica rememoró con orgullo que, embarazada, participó de un piquete en una ruta patagónica, con neumáticos ardiendo en la barricada ante el avance de tropas de Gendarmería. Un estudiante recordó el enfrentamiento con la policía en Plaza de Mayo. Una joven su participación en una asamblea en la que rápidamente decidieron enfrentar el Estado de Sitio, cacerolas en mano, dirigiéndose hacia el centro de la ciudad. Otros, lejos de imágenes épicas, mencionaron la zozobra económica que vivían sus familias, la pérdida del empleo, el recorte de salarios, el cobro en bonos, la precarización de la vida, los saqueos, la idea de emigrar en busca de un futuro mejor. Otra porción recordó haber contemplado los hechos por televisión. Como decía al comienzo, desde 2002 hasta 2017 los sucesos del 19 y 20 de diciembre de 2001 fueron seleccionados por una mayoría de estudiantes como el hecho más significativo de sus vidas. Esta constancia evidenciaba la centralidad del acontecimiento en la memoria de este grupo. Sin embargo, no sería aventurado afirmar que trascendía a esos universos de estudiantes. De hecho, en el discurso político era reiterada la apelación al estallido social, a la crisis del 2001 o al “Argentinazo” según las diferentes claves ideológicas con las que eran leídos esos días. Puede decirse, también, que estas apelaciones permearon las confrontaciones políticas desde este acontecimiento hasta casi fines de la primera década de los 2000. Revisando las evocaciones de los alumnos y las que circularon en la escena pública, la lectura del 2001 estuvo atravesada por tres claves. En la primera, el evento se enmarcaba en un escenario signado por una crisis devastadora, de pauperización acelerada, pérdida de empleo, un contexto asfixiante que parecía no tener fin. Una metáfora sobresalía al calificarlo: el infierno. Precisamente, pocos años después del suceso Néstor Kirchner retomará esa metáfora para describir la ruinosa experiencia neoliberal. “Estamos en el purgatorio” decía, ante el comienzo de la recuperación económica y social de inicios de su mandato. El 2001, con su desempleo, pobreza y endeudamiento exorbitantes, se convirtió en el anverso de las políticas de inclusión social, consumo e impulso del mercado interno de su gobierno. De este modo era resignificada la metáfora infernal utilizada por el menemismo que basó su política de la memoria en la agitación del temor a regresar a 1989, el año de la hiperinflación, los saqueos y la mega devaluación y, mediante ese recuerdo, legitimó sus políticas de ajuste y privatizaciones. Pero a medida que la recuperación económica progresaba, el 2001 entraba en un cono de sombra. Se iba tornando difuso en un escenario que ya no era el de la catástrofe. Algo similar había sucedido durante buena parte de los años ’90. La presencia en el debate público del “descenso a los infiernos”, como retrató el Nunca Más al sistema de desaparición forzada, se vio eclipsada por el impacto de la hiperinflación, los saqueos y las transformaciones estructurales del gobierno de Menem. Aunque, luego, fruto de la lucha, la memoria del horror volvería a emerger con toda su potencia. La segunda clave de lectura del 2001 fue muy diferente. Estaba atravesada por el prisma del encantamiento. Se sostenía en una memoria atravesada por grandes expectativas que se sostenían en la unión de piquetes y cacerolas, síntesis de la alianza de las clases medias con los movimientos de desocupados; el estado asambleario en parques y esquinas de Buenos Aires; las fábricas “recuperadas” y autogestionadas por sus trabajadores; la crisis política que parecía dar la bienvenida a nuevos liderazgos, el desafío popular al estado de sitio y a la represión y la embestida de los ahorristas contra los bancos. Entre algunos se conformó la ilusión de que asistíamos a un Cordobazo de alcance nacional. Que se transitaba un estado pre revolucionario. De allí que la reiteración del 2001 fuese agitada como profecía no sólo por la izquierda. Aún años después, la imagen del helicóptero con un Presidente huyendo de la Casa de Gobierno empujado por un estallido social integraba las expectativas de quienes imaginaban la imposibilidad de pervivencia del gobierno neoliberal de Macri. Sin embargo, la ilusión de un nuevo 2001 también se fue descomponiendo. Fue deshaciéndose al calor de los acuerdos de los movimientos sociales con el Estado, de su dependencia de los subsidios y planes, del distanciamiento y el rechazo político y moral de buena parte de las clases medias hacia los movimientos de protesta, del regreso de los depósitos a los bancos, de la disolución del movimiento asambleario, de la recomposición de la confianza en representaciones políticas tradicionales, en la expansión del agronegocio, la megaminería, la concentración y extranjerización de la propiedad y del retorno del modelo de endeudamiento y fuga de capitales. Una tercera clave de lectura, ausente en los