El represor de 72 años tenía dos condenas por crímenes de lesa humanidad, una a 25 años de prisión y una cadena perpetua recibida en 2018, y se encontraba cumpliendo prisión domiciliaria. San Juan, 27 de may. de 2021 Redacción de elCimbronazo.com La muerte del Suboficial Principal ex Músico del Ejército Argentino, Osvaldo Benito Martel fue confirmada el 21 de mayo pasado por los abogados de su defensa, en el marco de la Audiencia del Juicio Oral y Público que se lleva a cabo por las causas de delitos de lesa humanidad cometidos en San Juan durante la última dictadura cívico militar y eclesiástica, y que también lo tenían como acusado hasta el momento. En una anterior audiencia también se confirmó la muerte del policía ex integrante del D2, Alberto Bazán, quien murió a los 67 años de edad en el Penal de Chimbas. Las muertes de estos represores condenados, y que actualmente siguen siendo juzgados por la justicia federal argentina, reforzaron las demandas de los abogados y las abogadas defensores, quienes requieren mayores beneficios y protección en la salud para sus defendidos. Entre estas demandas se requirieron vacunación contra COVID-19, en vista de los brotes de contagios en las cárceles. Por ejemplo, en el complejo del Servicio Penitenciario Provincial se desató una ola de contagios a partir del 25 de septiembre pasado, el cual empezó en el sector 1 y que generó más de 200 casos de coronavirus a la fecha. Si bien es cierto que las condiciones en las cárceles del país están en crisis por la pandemia mundial por COVID-19, muchos de estos represores condenados y procesados en los juicios en curso, ya han sido beneficiados con prisiones domiciliarias. Es el caso de la mayoría de los condenados e imputados por crímenes de lesa humanidad entre 2013-2018 que cumplieron 70 años. El último beneficio fue otorgado al represor Jorge Olivera condenado a 25 años y a cadena perpetua. La decisión repudiada por la opinión pública estuvo a cargo de la Sala III de la Cámara Federal de Casación Penal y espera todavía ser apelada. En un provocador comunicado firmado por el Coronel Guillermo Cesar Viola y recientemente publicado también por Tiempo Militar, diario de la actualidad político castrense y fuerzas de seguridad se informó también la muerte del oficial condenando Osvaldo Benito Martel, en una nómina que alcanza los 655 (seiscientos cincuenta y cinco) fallecidos pertenecientes a las Fuerzas Armadas, Fuerzas de Seguridad, Fuerzas Policiales, Fuerzas Penitenciarias y Civiles. El comunicado sostiene que estos fallecidos son el saldo “de un proceso de persecución, venganza y exterminio, donde se continúan repitiendo en forma sistemática infinidad de irregularidades jurídicas, instrumentadas en el ámbito de una justicia prevaricadora”.A pesar de estos comunicados negacionistas del terrorismo de Estado vivido en la historia reciente argentina, los crímenes cometidos por estos represores fallecidos no pueden ser omitidos. En las audiencias virtuales del juicio en curso en la causa FMZ 54004612/1976 del Tribunal Oral Federal en lo Criminal presidido por los y las jueces: Alberto Daniel Carelli, Gretel Diamante y Paula Marisi, y con la intervención del fiscal General Dante Vega del Ministerio Publico Fiscal, la mayoría de los imputados se conectan vía Zoom desde sus domicilios, hecho que demuestra las garantías que el sistema procesal federal otorga a estos presos condenados con la máxima pena que existe en el país. El silencio lapidario que solo deja la muerte de un represor como Osvaldo Benito Martel ofrece a su paso el legado de represión y muerte sobre sus víctimas. En 2013, Martel oficial músico del Regimiento de Infantería de Montaña Nº22, fue condenado a 25 años de prisión y en 2018 recibió una nueva condena perpetua e inhabilitación absoluta por los siguientes crímenes: 61 hechos en tres causas distintas de privación ilegítima de la libertad abusiva agravada por mediar amenazas y violencia y por haber durado más de un mes; 36 hechos de privación ilegítima de la libertad agravada por mediar violencias y amenazas; 59 hechos de tormentos agravados por la condición de perseguido político de la víctima; dos hechos de tormentos; 19 homicidios doblemente agravados por alevosía y por mediar concurso premeditado de dos o más personas y cinco hechos de violación de domicilio. Luego de recibir su primera condena en 2013, Martel permanecía detenido en el Penal de Chimbas pero posteriormente tuvo que ser internado en el Hospital Marcial Quiroga por problemas cardiológicos. Más tarde, al recibir su segunda condena en 2018 y próximo a cumplir los 70 años, recibió el beneficio de la prisión domiciliaria en su casa de la calle Las Violetas del barrio San Martín, en Comodoro Rivadavia.
Nueva Ley de Zona Fría
El Frente de Todos presenta el Proyecto de Ley Zona Fría. A través de él, se busca disminuir los costos de las tarifas de gas en las regiones argentinas más frías. Los departamentos del interior de San Juan quedan incluidos dentro de esta ley. Para conocer más sobre el proyecto de ley y votar para su aplicación, ingresa a la nota. San Juan, 27 de may. de 2021 Queremos que San Juan sea considerada #ZonaFría, y que todos los hogares paguen 50% menos el servicio de Gas ? ¿Vos también?? ¡Sumate! ?? 1?? • Sumá tu firma en este link?http://chng.it/98tVvLMpqs 2?? • Subí a tus redes la placa con el link para sumar más firmas. ???? Importante: Usá los hashtags #SanJuanZonaFría #SumáSanJuan? 3?? • Compartí por whatsapp este mensaje a tus contactos para que firmen ? ? Info del proyecto ?https://www.facebook.com/839810649424417/posts/5544447748960660/ ¡Gracias por la difusión!
Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos
Como lo viene haciendo desde 1997, el festival apunta a generar un espacio de debate sobre las problemáticas de derechos humanos a través del cine documental, de ficción y de animación, con contenido crítico y compromiso social. 27 de may. de 2021 Por Josefina Frega* En un nuevo año, el Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos (FICDH) renueva su compromiso: el de sostener un espacio de reflexión crítica a través de las artes. Bajo la organización del Instituto Multimedia DerHumALC (Derechos Humanos en América Latina y Caribe), presentará su décimo novena edición, que se desarrollará del 27 de mayo al 2 de junio 2021 de manera virtual. Una de las particularidades de este año es que, por primera vez en su historia, el FICDH cuenta con su propia plataforma de streaming para difundir los contenidos audiovisuales a través del sitio http://www.imd-stream.org»>http://www.imd-stream.org “Es la segunda edición que hacemos en formato virtual y decidimos apostar a que este año tuviéramos una plataforma independiente gratuita a la cual se puede acceder únicamente desde Argentina. Sólo hay que hacer una inscripción de usuario y luego se pueden ver todas las películas”, explica Florencia Santucho, directora del festival. Mientras que, para consultar toda la información acerca de la Programación, Actividades Especiales y Escuelas hay que visitar el sitio web: http://www.ficdh.imd.org.ar»>http://www.ficdh.imd.org.ar Como lo viene haciendo desde 1997, el FICDH apunta a generar un espacio de debate sobre las problemáticas de derechos humanos a través de un cine en formato documental, ficción y de animación, con contenido crítico y compromiso social. En esta edición, bajo el lema “Raíces en movimiento” buscará dar visibilidad a las narrativas de las personas que migran por razones económicas, culturales, de discriminación o persecución, así como de las desplazadas por conflictos armados o cuestiones ambientales. También de quienes heredan una pertenencia socio territorial a pesar de nunca haber viajado. “Ya no hay un ser de aquí o de allá, somos de aquí y de allá a la vez”, dice Santucho, al sintetizar el espíritu que acompaña el evento. “Esta 19° edición pone en el centro del debate la identidad migrante, justo ahora, cuando la movilidad se ha limitado por un virus que denota la fragilidad del ecosistema saqueado por un paradigma societal excluyente y no sostenible”, afirma. El foco, según cuenta, “estará puesto en las historias de resiliencia y resistencia cultural de los pueblos originarios, las comunidades afro, las personas LGBTIQ+, las mujeres y les niñes”. Entre más de 430 títulos inscriptos, se seleccionaron 52 películas en diferentes formatos y géneros con procedencia de 27 países del mundo. “Intentamos contar historias de todos los continentes, de la mayor diversidad cultural posible”, expresa la directora. De más de 430 películas inscriptas se seleccionaron 53 de 27 países distintos: Alemania (3), Argentina (9), Bélgica (1), Brasil (5), Canadá (3), Chile (1), Cuba (1), Ecuador (1), España (4), Francia (4), Grecia (1), Guatemala (1), Hungría (1), Kenia (1), Italia (2), México (2), Nicaragua (1), Palestina (1), Panamá (1), Perú (3), Sahara Occidental (2), Sudáfrica (1), Suecia (1), Suiza (1) Túnez (1), Ucrania (1) y Venezuela (1). La sección competitiva se divide en tres categorías: Competencia Oficial de Largometrajes Internacionales, Competencia Oficial de Corto y Mediometrajes Internacionales, Competencia Oficial de Documentales Latinoamericanos. Como en años anteriores, la programación está agrupada en las secciones Miradas de género, Infancia y Juventud, Migrantes, Memoria, Ambiente, Pueblos Originarios y Panorama, así como también en las » ventanas» Films for Transparency, FiSahara y Doxs, y los focos Afro y Mediterráneo. “El foco Mediterráneo es uno de los que sostenemos en todas las ediciones del festival porque, tal como está sucediendo en este momento en Gaza, es una de las zonas donde más se violan los derechos humanos. En este sentido, hay mucha producción cinematográfica que nos hace reflexionar y también crear puentes entre mundos y culturas”, relata Santucho. Del mismo modo, el foco Afro sostiene la premisa de representar y difundir historias transformadoras. Con este objetivo, se propone reflexionar sobre la diáspora africana y qué elementos de empoderamiento se encuentran hoy gracias al cine. Al interior de estos focos, se destaca la ventana FiSahara, que invita a conocer el conflicto olvidado del Sáhara Occidental, antigua colonia española en el norte de África que hoy, tras 45 años bajo ocupación militar de Marruecos, está pendiente de descolonizar. “En los campos de refugiados, los jóvenes logran producir películas y con eso difundir su historia, identidad y su resistencia. Es una de las formas para que el cine logre generar una autorepresentación de los pueblos desde su propia visión”, detalla Santucho. Esa diversidad, que incluye películas documentales, de ficción y animación, es la que, para la directora, “permite darnos cuenta que es posible imaginarnos como una sociedad global compuesta de diferentes identidades, y que esa diversidad es una riqueza”. En cuanto a la motivación detrás de esta nueva edición, Santucho explica que “en un momento de gran crisis como la que trajo la pandemia, resulta importante poder lograr construir una sociedad justa e incluyente, y reflexionar y reconocer nuestras raíces como sociedad”. Además, menciona que “está claro que, de aquí en más, el hambre y la emergencia ambiental aumentarán los flujos migratorios. Ya no se trata de un futuro apocalíptico sino de un presente y necesitamos descolonizar nuestras miradas para generar un cambio de paradigma”. Y agrega: “si queremos reconstruirnos como sociedad debemos valorizar la diversidad de las identidades fortaleciendo su vínculo con el territorio y la memoria activa”. “Raíces en movimiento” recuerda que todos y todas poseen raíces migratorias de estas o pasadas generaciones. Desde el FICDH creen que reconocerlas, “nos permite imaginarnos como una sociedad donde las diversidades son un elemento de empoderamiento”. Un rasgo fundamental para la re/deconstrucción identitaria presente. Y es ahí, donde el cine “permite reencontrar las huellas que han dejado les ancestros en nuestra memoria, y acercar historias de vida a pesar de las diferencias y distancias culturales”. Algunas recomendaciones Santucho remarca que desde la organización del festival están “muy impresionados por la calidad de las producciones que recibieron este año”. Entre las películas que recalca menciona a 200 metros, un largometraje palestino que cuenta la historia de una
Andalgalá: conjurar el agua y la memoria
En Catamarca, el pueblo resiste en las calles contra la instalación del proyecto MARA (Minera Alumbrera-Agua Rica), a pesar de la pandemia, la represión y la criminalización de les asambleistas socioambientales. La lucha en defensa del agua tiene una historia de más de dos décadas en la provincia. Débora Cerutti y Natalia Roca fueron a Andalgalá para retratar la historia de las mujeres que ponen el cuerpo contra el extractivismo. Catamarca, 27 de may. de 2021 Por Débora Cerutti y Natalia Roca* En las noches de Chaquiago, Andalgalá, la vía láctea nos abraza. Las estrellas parecen caerse de sus galaxias sobre El Algarrobo, sobre el camino, sobre nosotras. Entre la fugacidad del infinito y el camino hacia el cerro Aconquija. Allí, en el centro del universo, se da la lucha. Un grito de resistencia que sale de cada cuerpo, de cada caminata que se realizan los días sábado desde hace más de 10 años de manera ininterrumpida. Las voces de cinco personas se tejen en este relato. No hay pandemia, represiones, allanamientos ni detenciones que impidan el andar de un pueblo en lucha. I. “No es que no tenemos miedo, pero tenemos coraje”, dice Isadora. Isadora tiene 24 años, dos trenzas y una sonrisa que le dibuja un pequeño mortero en una de sus mejillas. Un huequito parecido a esos que están ahí, en las piedras, desde hace tiempos incalculables y que se convierten por las noches en observatorios de las estrellas. Isadora nos dice que ella no se sumó a la lucha, sino que la mamó. Fue parte del jugo que tomó para crecer. El cerro estaba en peligro y había que salir a defenderlo, para que lo dejen en paz, para que lo dejen tranquilo y para poder tomar el agua que viene de ahí. Desde muy pequeña empezó a caminar alrededor de la plaza de Andalgalá junto a su mamá Ana y su papá Aldo. La primera vez la llevaron, la segunda vez dijo “vamos”. Oponerse a los proyectos de minería a cielo abierto era —y es— cosa de grandes y de niñes. La primera vez era verano y hacía calor. La memoria del 15 de febrero de 2010 quedó grabada en Isadora y en cada habitante de ese pueblo catamarqueño que se paró frente a la policía, los camiones y las maquinarias mineras. Y el grito de la tierra salió desde los cuerpos de quienes resistieron y se mantuvieron erguidos sin poder mirar para otro lado. Porque el cerro está ahí. De ahí baja el agua. Por sus contornos y sus pliegues suben las máquinas perforadoras: “Para donde mires hay montañas y para donde mires también hay proyectos mineros. Entonces, para donde mires vas a encontrar a la tierra pidiéndote que sigas de pie, luchando, alzando la voz, el grito”, dice Isadora. II. Es 1º de mayo en Chaquiago. Allí y en otros rincones del planeta se conmemora el día internacional de les trabajadores. Azu entra apurada, llegó retrasada a la radio. Dice algo de un enorme tablón que trajo en el auto. Que puede servir para puerta o para mesa. Para la construcción en ese territorio que se llama “El Algarrobo”. Se sienta del lado de la cabina de operación, se pone los auriculares y le hace una seña a Eli. Comienza así el programa de cada sábado, La voz del Algarrobo. Eli lee con convicción y firmeza un manifiesto para luego dar lugar a preguntarse sobre el vínculo entre trabajo y minería. El día anterior, una caravana convocada por la Asociación Obrera Minera Argentina en defensa del trabajo minero tuvo lugar en la capital provincial y detuvieron a un joven por manifestarse en contra. Un nuevo preso por oponerse a la actividad extractiva, que se sumó a los doce detenidos entre el lunes 12 y el miércoles 14 de abril en Andalgalá, cuando luego de la caminata 584 se incendiaron las oficinas de Agua Rica y un local del Partido Justicialista. “No se puede desvincular la memoria de lo ancestral, de nuestras raíces, de nuestra sangre, la identidad de algo tan vital como el agua”, dice Eli. Ella es afroandina, hija de andalgalenses. Reconoce en su cuerpo esa mixtura y está en “esto” desde hace rato. Siente un latido, el del territorio, que habla de la necesidad de ser defendido. “Saquean un cerro, nos están saqueando nuestros cuerpos. Somos espacios de sometimiento y extractivismo. El patriarcado tiene esa misma forma. El extractivismo opera de la misma manera, el sistema está armado de la misma manera. Acá es necesario que todas y todos seamos fuertes”, afirma Eli. Eli ve batallas. Siente la sangre y la memoria de la tierra. Relata historias. Combate el ego de la humanidad por creerse superior a otros seres. Decidió reconectar con lo ancestral. “Nos amalgamamos acá como el barro, todos con distintos aportes. Estamos paradas justo en un espacio que se está reconstruyendo con el barro, con la minka, con quincha, con leña, con mucha tierra y mucho sudor”, dice Eli. La lucha no es por sobrevivir. Es por vivir bien. Y eso es lo que quiere Eli para sus tres hijos varones: un mundo donde podamos vivir bien. De respeto a todos los seres que habitamos el planeta. De respeto a la madre tierra. De deconstrucción de los mandatos y del patriarcado. No hay tiempo para seguir esperando. Ni paciencia. Y la dignidad de un pueblo no se negocia. Eli está convencida de que la lucha es ahora o nunca. III. Aylén marcha en la caminata el sábado con un cartel que dice “Quisieron implantar el miedo y nos levantamos más fuertes. Resistimos. Bajen las máquinas del cerro”. Es su primera caminata en libertad, después de casi dos semanas presa, acusada de haber sido parte del incendio en las oficinas de la minera y en el local del Partido Justicialista. Ella, junto a las otras 11 personas detenidas y liberadas, siguen judicializadas. Su nombre, de origen mapuche, significa brasa. Y es que Aylén arde. De sus 11 años recuerda las