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De la revuelta de las cabras a los feminismos constituyentes de Chile: el pulso del nuevo tiempo

Las elecciones para la Convención Constituyente que dará forma a la Nueva Constitución de Chile, realizadas el pasado15 y 16 de mayo, mostraron en sus resultados algunos de los signos de los nuevos tiempos políticos que se viven en los territorios americanos. Los primeros conteos de votos expusieron la elección como constituyente de una autoridad ancestral del Pueblo Mapuche, de seis personas representantes de las poblaciones LGBTIQ, de dos personas pertenecientes a históricas organizaciones en defensa del agua, y de representantes del movimiento estudiantil del país. Asimismo, y en concordancia con El Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución de fines del año pasado,  donde se contempla la paridad de género en los escaños para la redacción de la nueva Carta Magna, los votos dieron como resultado que 81 mujeres y 74 hombres escribirán la Nueva Constitución de Chile. Otro detalle revelador es que, después de los abogados, la profesión más representada en la Convención Constituyentes serán los y las docentes.

San Juan, 21 de may. de 21

Por M. Florencia Pessio Vázquez para elCimbronazo.com

El proceso político iniciado en Chile con los estallidos sociales de octubre del año 2019, es amplio y complejo. Sin embargo, un trasfondo común amalgama las múltiples y continuas protestas suscitadas a lo largo del país durante un año y medio: poner freno y fin al sistema político y económico, así como a la misma estructura estatal chilena, vigente en el país desde los tiempos pinochetistas.

Hacer una crónica y una cronología de las luchas que el pueblo chileno viene sosteniendo durante casi dos años, excede los fines de este artículo. Pues, particularmente aquí, venimos a compartir posibles observaciones y puntas que abran preguntas en torno a algunos de los movimientos políticos y sociales que marcan el tiempo y el color de este particular momento histórico actual. Momento histórico caracterizado por la irrupción en el escenario público de agenciamientos desobedientes y resistentes que por siglos fueron subyugados: los pueblos originarios, los feminismos y los activismos ambientalistas en defensa de los bienes comunes.

El 18 de octubre de 2019 pasará a la historia como un punto de inflexión donde se dio inicio a un nuevo ciclo político en los territorios que conforman América Latina, con Chile a la cabeza de la marea de revueltas sociales que recorren las geografías sudamericanas. Cómo olvidar esas imágenes donde cientos de jóvenes evadían el pago del metro de Santiago, tras un aumento de las tarifas en el transporte público. Las imágenes de las cabras y la frase: “No son treinta pesos, son treinta años”, recorrieron el mundo.

Estos estallidos sociales, latentes desde fines del siglo pasado y comienzos del nuevo, dan cuenta de una larga historia de despojo y precarización de las mayorías populares y sectores medios. Podemos leer en estos tiempos el emerger de las semillas algunas veces creídas desaparecidas. Tiempos donde nuevas praxis políticas colocan en tensión a los viejos armazones institucionales sostenidos por años desde los mecanismos republicanos.

Tras un año de resistencias en las calles del país trasandino, los sectores populares y las clases medias chilenas lograron, en octubre del año 2020, el referéndum para la relaboración y diseño de una nueva Constitución, capaz de dejar atrás a aquella firmada en 1980 en plena dictadura pinochetista.

Seis meses más tarde, entre el 15 y 16 de mayo de 2021, la población de Chile concurrió a las urnas para elegir democráticamente a quienes serían las personas encargadas de la redacción de la Nueva Constitución.

Desde el momento en que la lucha y la resistencia callejera lograron la reforma radical y profunda de las estructuras políticos estatales chilenas, los vientos del nuevo tiempo se introdujeron en la futura Asamblea Constituyente. En primer lugar, destaca el hecho que, por vez primera, la Asamblea Constituyente este conformada con paridad de género. Es decir, se buscó garantizar que estuviera conformada de manera igualitaria por hombres y por mujeres. Asimismo, se reservaron escaños para representantes de pueblos originarios.

Los feminismos constituyentes: mandatadas populares y autónomas

Los resultados electorales del pasado 16 de mayo, demostraron lo que se venía observando en las calles: nuevas praxis políticas alejadas de los tradicionales partidos políticos que lideraron la vida institucional chilena por años.

Entre los resultados de las elecciones constituyentes, el ingreso a la escena política de los feminismos populares y autónomos, como así de los liderazgos indígenas, es el broche que da cuenta del nuevo pulso histórico iniciado en estos tiempos turbulentos de pandemia.

Entre las candidatas feministas que ingresaron a la Asamblea Constituyente, destacan aquellas cuyas experiencias políticas están delineadas por recorridos en movimientos sociales y feminismos populares desarrollados, sobre todo, en los márgenes urbanos o en aquellas denominadas “zonas de sacrificio”, donde actualmente se encuentran en actividad proyectos megamineros. Sus voces dan cuenta de trayectos políticos de organización y territorialidad de base, con una fuerte impronta en el activismo ambiental. Ellas mismas se reconocen como independientes, provenientes de las bases populares, cuyos recorridos y experiencias de lucha nacen del impulso social.

Muchas de ellas docentes, promueven una educación intercultural y ambiental, en resonancia con los territorios habitados donde los tejidos de las luchas actuales en defensa de los bienes comunes se conectan con la historia ancestral de los pueblos preexistentes a la consolidación del Estado Nacional chileno.

Camila Zárate, candidata del distrito 7 parte también del Movimiento por el Agua y los Territorios y la Red Parque Cabritería, de Valparaíso.

Sus objetivos políticos apuntan a dignificar la vida y dejar en el pasado la precarización de la misma. Asimismo, reconociendo la multiplicidad de pueblos que habitan el territorio chileno, promueven la plurinacionalidad. Por otra parte, colocan en el tapete del debate político una de las problemáticas más acuciantes del país: la alta tasa de déficit en vivienda, lo que lleva a la proliferación de tomas, las cuales luego son violentamente desalojadas y las personas que las habitan penalizadas:

“La vivienda es un derecho básico que no está contemplado en la constitución”.

Como venimos observando, entre los signos más destacados de las feministas constituyentes, sobresalen los debates en torno a la problemática medioambiental. Algunas de las mandatadas feministas que fueron electas provienen desde el Norte Grande.

Dayyana González del Norte Grande de Chile, votada masivamente en Tocopilla, una “zona de sacrificio” de la megaminería.

“El tema climático, sumado a las vulneraciones históricas y estructurales del sistema de Chile, golpea de forma directa. Mirar hacia el norte y ver chimeneas humeantes que dicen ser progreso y el sustento de Chile, para nosotras no es así”.

Asimismo, las constituyentes llevan el mensaje de las desigualdades producidas por la actividad extractiva:

“La minería coloca un sesgo diferencial entre hombres y mujeres. Desde lo laboral y lo salarial”.

Desde su activismo local en territorios de despojo, las constituyentes invitan a pensar en los feminismos situados en estas zonas, en estos territorios tan golpeados, cuyo correlato es una precarización de la vida ante los golpes a la salud. Invitan a pensar los feminismos desde lo ecológico, y poner en discusión la problemática ambiental que acarrea un modelo económico-productivo de extracción desmesurada de los bienes comunes. Asimismo, traen al debate las problemáticas sociales que se generan en esto territorios rapiñados. Entre ellas, el tema de la trata de personas y las migraciones de poblaciones de países limítrofes. Asimismo, colocan en tensión la transformación de los paisajes a raíz de tales actividades, donde prima una masculinización de los territorios. Uno de los correlatos de esto, es la hipersexualización de las infancias y la proliferación de las violencias sexualizadas en los espacios públicos.

“Nosotras consideramos los derechos de las mujeres como derechos humanos: buscamos equidad económica ante la brecha salarial, y políticas públicas entre los géneros. Hay un marcado sentido de clase entre las mujeres que habitamos estos territorios. Nosotras, mujeres comunes, somos el grueso de la economía social, la cual está invisibilizada y precarizada. Somos objeto de discriminación de la estructura patriarcal”.

Lejos de quedarse en los márgenes del movimiento político que está gestando un nuevo país, desde los territorios aledaños a las grandes ciudades chilenas, las mandatadas feministas electas popularmente en los cabildos de los pueblos, buscan irrumpir con los movimientos sociales en la Convención Constituyente. Entre sus objetivos está promover una constitución elaborada en base a una perspectiva ecológica de protección medioambiental y de defensa de los bienes comunes, e instalar los derechos de las mujeres en el centro del debate político, para que el Estado se haga cargo de las violencias históricas a las cuales estuvieron sometidas.

Las machis a la Constituyente

Otro resultado que vislumbra una reparación histórica para los pueblos originarios de Chile, es elección de la machi mapuche Francisca Linconao como una de las constituyentes en el diseño de la Nueva Constitución de Chile. La machi optó por uno de los 17 escaños reservados para pueblos originarios, siete de los cuales se reservan al pueblo mapuche, el de mayor representación en Chile dentro de las comunidades.

Su trayectoria como líder espiritual y política del pueblo mapuche que habita la Araucanía chilena, está marcada por una potente defensa de los territorios que buscan ser arrasados por modelos productivos. En correlato con su lucha, la experiencia política de la machi está signada por la criminalización y la persecución, en tanto a mujer y a mapuche. A razón de esto, la machi Francisca estuvo judicializada y encarcelada por crímenes a los que se le adjudicaron desde el Sistema Judicial de Chile. El 2018, fue sobreseída de dichos crímenes tras una huelga de hambre.

La machi Francisca Linconao, representante constituyente por el Pueblo Mapuche.

Fuente: Feministas Constituyentes en Chile. De Las 12 y CLACSO

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