COLUMNAS

CONVERSACIONES FEMINISTAS:NI UNA MENOS


Redacción por Flora P.V.

Los estallidos feministas actuales son el resultado de años de un activismo local, continuo e innovador. A lo largo de-casi- cuatro décadas, los feminismos en la Argentina han demostrado su potencialidad y su capacidad de diálogo para la (de/re) construcción de un movimiento tan heterogéneo como laxo, el cual alberga las más diversas/disidentes voces, cuerpas y existencias.

En el largo recorrido de los feminismos latinoamericanos, el año 2015 se presenta como un momento de inflexión. Tras la sistematicidad de los casos de feminicidios y de travesticidios, ocurridos entrelos meses de mayo y junio del año 2015 en la Argentina, la furia organizada llevó a la emergencia delNiUnaMenos: el espacio feminista transfronterizo con capacidad de articulación más grande del
movimiento. Su grito encontró y encuentra réplicas en países vecinos, e inauguró una marea violeta y rosada inédita, la cual irrumpe constantemente en los espacios públicos de variadas geografías.

En esta oportunidad nos juntamos a conversar con Jani Godoy, Alba Pezzani, Dolores Córdoba,Marce Ruarte, Ana Iturrieta y Clara Burgos, compañeras y compañeres de la Asamblea Ni Una Menos San Juan.

En esta conversación, dialogamos sobre todo y más. Sin embargo, de lo todo y más, rescato una idea: el Ni Una Menos San Juan como espacio donde se prima el diálogo, cimentado en torno a la diversidad de un espacio feminista que busca abrazar las más variadas expresiones. La importancia de reconocer el legado de luchadoras pioneras de la provincia, abridoras de caminos: la Luci Collado
y la Rosita Collado, también quedó manifestado.

Como siempre, estos textos son el resultado de un diálogo compartido, de un entre-tejer disparadores y preguntas, sentires y pensamientos, en una praxis feminista con la cual buscamos dar a conocer los activismos feministas de la provincia. Sus recorridos, sus logros, sus desafíos y sus horizontes en San
Juan se exponen a lo largo de las siguientes páginas.


¿Qué es el Ni Una Menos San Juan? ¿Quiénes lo conforman? ¿Cuál es el feminismo que construyen? ¿Cuáles son sus horizontes políticos?


Jani G.: Ni Una Menos (en adelante NUM) es un espacio feminista. En la San Juan (SJ) hay mucho espacios feministas. NUM es un espacio plural y diverso. Surge en el año 2015 en la Argentina, tras los feminicidios y travesticidios tan dolorosos. Comienza con una cuestión de violencia de género y después se va a ir desarrollando en torno a todas las injusticias sociales y políticas, y de allí las
reivindicaciones que vamos tomando las mujeres cis y trans, travestis, lesbianas y no binaries del país. Los espacios del NUM se desarrollan regionalmente, de distintas maneras en el país. Hay un montón de NUM, un espacio por provincia. Personalmente, creo que NUM en San Juan es el más piola (risas). Creo que tiene un posicionamiento político de izquierda importante. Sí, se diferencia de
otras mesas. Justamente en eso mismo se diferencia: los otros espacios se reducen a mesas coordinadoras. Y, por supuesto, es lo que siempre digo: NUM San Juan tiene que ver también con las distintas expresiones, presentes en todas aquellas regiones del país, donde se referencia con la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito; se referencia con el Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis y no binaries; se referencia con las Madres de Plaza de Mayo, con las Hijas; se referencia con las indígenas, las afrodescendientes; se referencia con las putas, con las trans. Es decir, nosotras reivindicamos todos esos espacios, y tratamos de reunirnos en la Asamblea con todos estos espacios regionales como son AMMAR y ATTA. Más allá de que no
están a lo mejor representadas en las Asambleas del NUM todo el tiempo. Igual, las consideramos nuestras compañeras y estamos en permanente dialogo, permanente escucha y acompañamiento cuando esos espacios también los necesitan.


Clari: Siento al NUM como una colectiva de acción. Como decía Jani, somos una agrupación de gente pluri-diversa. Nos encontramos en este espacio después de largos recorridos políticos por parte de cada una. Para otres es el primer active político. Es un espacio que recibe el debate. La posibilidad de discutir está presente. Eso considero que lo hace pluri-diverso. No nos quedamos en palabras que suenan “progres y bonitas”. Considero que nosotrxs laburamos realmente lo que decimos, lo que nombramos. También considero que en nuestro activismo nos hemos cuestionado mucho los privilegios. Por ejemplo, cuando hacíamos las Asambleas en el centro de San Juan, y veíamos la necesidad de un feminismo que llegue a otros lugares de la provincia. A partir de esto, decidimos trasladarnos al departamento de Ullum. Ahora estamos pensando cómo ir a Caucete o a otros
departamentos más alejados. Siempre teniendo en cuenta la necesidad de tejer redes con las compañeras de otros lugares que están laburando. Algo que no resulta fácil, pero que es necesario.

Siento al NUM una colectiva de acción. Está conformado con personas partidarias e independientes. Lo interesante y poderoso es haber logrado que todes, más allá de cualquier inclinación política, podamos coordinar y sentarnos a plantear sobre las cuestiones que nos son urgentes. También lo importante es haber creado vínculos entre quienes participamos del NUM. Eso está bueno. Hace al active más ameno, más humanos. Sobre todo, cuando estamos desgastadas, ahí los vínculos nos sostienen. Y son vínculos políticos, vínculos feministas.


Dolo C.: El NUM tiene un funcionamiento asambleario. La conformación del espacio es diversa. En cuanto a quienes participan, son tanto partidos como otras agrupaciones. Hoy vamos conformando distintas comisiones dentro del NUM. En principio, surge junto con el NUM como movimiento, como grito y como salida masiva a las calles a nivel nacional y a nivel sudamericano. Va tomando distintas
formas de acuerdo a la geografía, como dicen las compañeras. En San Juan tiene esta característica especial de funcionar como un estilo de coordinadora, en asamblea de las distintas grupas y colectivas feministas de la provincia.

Actualmente, dentro del NUM San Juan funcionan la comisión de
acompañamiento. Esta comisión nos llevó, y nos continúa llevando, mucho debate, sobre todo en torno a la pregunta: ¿qué es un acompañamiento feminista a mujeres, lesbias, travestis, trans y no binaries en situación de violencia? Es un debate que nos damos continuamente, ya que tenemos que pensar en los contextos locales.

En relación a esto, en San Juan este año comenzó a regir la ley 26.485 “Ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales”. Esta ley nacional existe desde el año 2009. La provincia desconoció esta ley en relación a los crímenes por violencia de género. Continuó rigiendo una ley que
contempla la protección de la familia (Ley N° 7943: Ley de Orden Público: Establece las garantías, principios, acciones y procedimientos destinados a la prevención y sanción de la violencia en el ámbito de las relaciones familiares), la cual no posee la perspectiva de género, prácticamente la niega. Esta visión de protección familiar sigue presente en el Estado provincial. Sin embargo, de a
poco, con el movimiento del NUM, y la masividad en las calles a lo largo de estos años, lo cual considero nuevo ya que, si bien se produce en todos los territorios que conforman la Argentina, en San Juan se notó más, se va abriendo el debate sobre la perspectiva de género en el abordaje de las violencias. Las marchas masivas comenzaron el 3 de junio (3J) del 2015. Estas movilizaciones
constantes han permitido que hoy nos encontremos en una situación diferente. Que la ley 26.485, con sus dificultades y sus problemas, este siendo implementada en la provincia. Y en relación a esto, estamos continuamente dialogando con el Estado.

También nos encontramos involucradas políticamente con la lucha por el Aborto Legal, sobre todo en las convocatorias a los pañuelazos y los diferentes debates que hemos realizado en la provincia sobre el tema. Hemos encontrado una respuesta muy importante a estas luchas por parte de les y las pibas más jóvenes. Ellas hicieron que los pañuelazos fueron masivos en San Juan, considerando que
los representantes legislativos de la provincia en las Cámaras Altas votaron todos en contra de la ley, con discursos que contradecían lo que sucedía. Por ejemplo, que la población de San Juan no estaba a favor, desconociendo a las miles de pibas, mujeres y disidencias pidiendo por el aborto legal. Inclusive, notamos respuestas favorables de algunos sectores que no abordaban este tema por
considerarlo un tema tabú, o que era un tema que restaba convocatoria de gentes en las calles, les demostró que no era así. Sino, las movilizaciones por el derecho al aborto en San Juan han demostrado que la lucha por el aborto es una reivindicación. Y aquí es importante señalar las actividades de Las Hilarias-Socorristas en Red de San Juan. Su activismo es importantísimo por la información que nos ha brindado. Es increíble su active. En resumen, el activismo del NUM en San Juan en estos cinco años ha cambiado el panorama político en la provincia en cuanto a los feminismos. Nosotras nos consideramos sujetas políticas de transformación. No estamos solamente como consigna inicial, muy
ligada a la cuestión de las violencias hacia las mujeres. En realidad, son muchas más las cuestiones en las cuales nos vamos dando el espacio para la transformación, siempre desde el debate. Esta transformación se relaciona tanto en nuestro vínculo con el Estado, como buscando cambios a nivel
cultural.


Alba P.: ¿Hacia dónde queremos llegar? Es muy plural nuestro feminismo. No nos identificamos con ninguna corriente de feminismo específica, en el sentido del feminismo indígena, el feminismo negro, etc. Pero a la vez, tenemos tanta diversidad de compañerxs, de planteos y de corrientes políticas hacia
adentro del NUM, que nuestro feminismo va hacia diferentes direcciones. Creo que la praxis feminista del NUM va hacia donde la situación política local y de la Argentina lo requiera. La otra vez hablábamos de esto en la Asamblea. Muchas veces hacemos o accionamos sobre lo que va pasando en el momento, sobre lo que se necesita o quien nos necesita. Y muchas veces nos perdemos
otros planteos políticos o debates entre nosotrxs, justamente por estar donde se necesita en el momento. Creo que es esa la corriente que nos va moviendo: los lugares en donde caemos a accionar porque la situación lo amerita. Vamos hacia donde necesitamos estar, y esto pasa por defecto, lo que nos hace analizarlo a veces como un error. Al estar donde nos necesitan, hacemos el trabajo que el Estado no está haciendo.


Jani G.: Eso me parece a mí que puede ser. Sin embargo, considero que tenemos pisos de discusión que hemos logrado. Obviamente, vamos aprendiendo en el camino qué más queremos lograr. El feminismo descolonizado, el feminismo indígena, el feminismo negro. Nostrxs queremos llegar a eso.

Ahí entra el tema de la construcción. Es un trabajo de-construir un montón de privilegios que sí tenemos, pero sin embargo estamos en el debate de poder preguntarnos: bueno, ¿por qué acá no están las afrodescendientes, las mujeres indígenas? ¿por qué no están las mujeres de los barrios? Es decir, nosotrxs sí, nos planteamos constantemente a dónde estamos llegando. Sí, si nos planteamos poderdecolonizarnos, y así llegar a ese feminismo que no es biologicista, y alejarnos de ese feminismo “conserva” y hetero-normado. Es complicado, pero estamos en un proceso deconstructivo constante.


Clari B.: Pensaba en lo que decía Alba. Algo que me sucede cuando habito la Asamblea es que todo el tiempo me voy repensando las cosas, en todo lo que vamos diciendo en ese espacio de la Asamblea, que para mí es una de sus características. Siento que uno de nuestros horizontes, los cuales hemos
discutido en el espacio de acompañamiento, es eso de ocupar los espacios que el Estado abandona, y en eso mismo radica que vamos hacia donde tenemos que ir es por la misma desidia del Estado. O sea, nosotrxs estamos ocupando un montón de lugares que el Estado abandona. Y en ese abandono, abandona la vida mujeres cis, trans, lesbianas. Y ahí mismo, en ese bache, vamos y ocupamos esos
espacios. Uno de nuestros horizontes es pelear para que el Estado ocupe los lugares que le correspondan. Y acá otro punto. Mientras nosotrxs militamos y activamos, también somos trabajadorxs precarizadas por el mismo Estado. Eso es muy loco: le hacemos el laburo al Estado y, a la vez, el Estado nos precariza. Por otro lado, siento que otro de nuestros horizontes es construir nuestro propio poder feminista. En el sentido de hacernos con un peso político. Por ejemplo, nos han dicho cosas como: “Este caso tuvo tal repercusión porque NUM estuvo en la puerta de Tribunales”.

Ahí nos damos peso político, y construimos nuestro poder. Un poder que habilite a nuestras voces ser escuchadas, enunciarnos después de tanto tiempo de silencio. Es muy valioso. Siento que, a partir de nuestra praxis, el peso político será cada vez mayor, y así también ir disputando poderes al Estado.


Marce R.: Retomando el tema de qué es el NUM, considero que el NUM es un movimiento muy dinámico. Y que es cierto que comenzó el 3 de junio del 2015. Sin embargo, tiene sus antecedentes ligados al Encuentro Nacional de Mujeres (ENM) del año 2013 en SJ, el cual no fue el primero, pero para muchas de nosotras fue el primer Encuentro. Por otra parte, el NUM de SJ tiene particularidades que diferencian al espacio de otros NUM a nivel nacional. Es un espacio muy abierto, es un espacio flexible, al acoger a distintas organizaciones y partidos políticos. Muchas de estas organizaciones y partidos continuaron participando del espacio, sin embargo, otras se fueron yendo con el paso del
tiempo. Y en este punto de la permanencia de las orgas y partidos en el espacio influye la coyuntura socio-política que atraviesa el país. Por ejemplo, los partidos con más acuerdo con los gobiernos de turno son los primeros en retirarse del espacio. Eso se notó este año, a diferencia de lo sucedido en el año 2015, cuando había una clara posición política de desacuerdo con el gobierno nacional vigente
en ese momento, el macrismo. Volviendo, el NUM tiene eso de rico: se adapta a las situaciones, a las coyunturas, a las problemáticas que van surgiendo tanto local como nacionalmente.

Con respecto a la pregunta: ¿hacia dónde va? ¿cuáles son sus fines políticos? Considero que la pregunta refiere a un debate muy abierto. Las discusiones nos las continuamos dando. Pero algo sabemos e identificamos: las violencias, o muchas de ellas, provienen directamente de los poderes del Estado, ahí nosotrxs disputamos sentidos a esos poderes, porque buscamos una trasformación.
Asimismo, en algunos debates nos damos espacio para identificar al sistema económico capitalista como el impulsor de muchas de las violencias. Creo que a futuro nos tendremos que dar un debate sobre si vamos a continuar exigiendo al Estado, o si vamos a disputarle al Estado espacios, poderes y sentidos. Sobre todo, pensando en los diputados provinciales en las Cámaras Altas. Si esos diputados continúan, por ejemplo, el derecho al aborto en San Juan se complica.


A razón de esto: ¿Cuál es su lectura sobre el rol/actitud del Estado ante las demandas del movimiento? ¿Qué opinan de la constitución del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad (MMGyD)?


Jani G.: Considero que nosotrxs hemos logrado construir y poner una agenda, una agenda feminista y de reivindicaciones sociales y políticas que necesitábamos que el Estado tome. Creo que, aunque a algunas no nos guste, se va articulando y se van generando estos espacios como el MMGyD. Por
ejemplo, el MMGyD actualmente está haciendo el tema de los Consejos Provinciales de la Mujer, Género y Diversidad. Para pertenecer a estos Consejos, los cuales se están articulando, las organizaciones pueden participar sin tener personería jurídica. Y eso es importante, facilita la inserción de las grupalidades y organizaciones. En SJ el Gobierno “se está moviendo”, “nos pinta la
cara” decimos nosotrxs, con respecto a violencia de género. A raíz de esto, se han juntado organizaciones feministas de todos los colores y posicionamientos, y eso ha generado que se estén abriendo los espacios y que se estén abriendo los debates. Esto nos sirve para conocernos entre nosotrxs, conocer nuestros activismos, y así poder armar posicionamientos en común acuerdo. Por ejemplo, los posicionamientos con respecto a la Interrupción Legal del Embarazo (ILE), a la
Educación Sexual Integral (ESI), la ley 26.485, y todos estos temas que nosotrxs venimos pidiendo hace rato. En resumen, considero que el MMGyD es un primer paso el cual, nosotrxs como organizaciones feministas, tenemos que continuar monitoreando. Como lo venimos haciendo con las instituciones del Estado, las cuales son las que deberían garantizar que funcionen. Es un proceso que
venimos haciendo, y considero que se está dando. Ahora, que nos vaya gustando o no nos vaya gustando, creo que es otra cosa. Estamos en este proceso. Y vamos a estar ahí para que eso se cumpla. De hecho, creo que nosotrxs ahora estamos mirando un poco el acompañamiento feminista y ciertos conceptos, justamente, porque hemos aprendido y logrado, en estos cinco años, que hay cosas que se
van fortaleciendo. Por ejemplo, antes pocas personas sabían lo que era la violencia de género y había que salir a explicar. Hoy está en la boca de un montón de personas y de un montón de políticos. Ha costado. Sin embargo, hoy está en el léxico, está en la palabra. Y entonces hace que esté en la acción, y ahí salimos a monitorear y a exigir. Que esté en la palabra nos da la posibilidad de la exigencia política para que eso se cumpla. En el sentido de, si el gobernador lo dijo, si algunas directoras o algunx funcionarixs lo dijo, y bueno, entonces lo tiene que garantizar. Y eso es un paso. Ahora continúa observar cómo se dan las otras articulaciones y pasos. Cómo continuará este proceso. Nosotrxs pedíamos intención política. Esta actitud muestra una intención. Ahora veremos cómo es el
accionar, cómo se cumple esta intención.


Alba P.: Considero que mi mamá (Jani) lo relató perfectamente. Si tuviera que agregar algo, sería que me parece muy interesante la dinámica que tenemos nosotrxs con el Estado. Varios movimientos feministas, o movimientos de militancia en general, tienen una dinámica con el Estado basada sólo
en la exigencia. Sus esperanzas y responsabilidad recaen sobre el Estado. Nuestra dinámica es interesante. Pues, si bien reconocemos las responsabilidades del Estado y no paramos de exigir las cosas que deberían estar haciendo, además de continuar cubriendo los espacios en donde el Estado no está para no dejar a las personas violentadas “en banda”, me parece que no recaemos en un lugar
de esperanza en cambiar a las personas que ocupan cargos políticos o de importancia. A diferencia de esto, nosotrxs buscamos y vemos cómo copar esos espacios vacíos que deja el Estado. Veo en los movimientos dos dinámicas: la primera, exigirle al Estado y a las personas que están en el Estado que
deberían “ser así y así y así”. La segunda somos nosotras copando esos espacios, nosotras dando el debate y meternos ahí. Si le tendría que poner una palabra, esta última me parece bastante más efectiva, y es una dinámica que me parece interesante aclarar.


Dolo C.: Me parece también que, en todo esto que venimos hablando, hay transformaciones de las coyunturas y de los contextos políticos. Venimos, en este último momento, con una derecha muy fortalecida, una derecha fascista. Y eso se ve fuertemente acá. Entonces, por un lado, algunas de las
demandas del movimiento se van institucionalizando en el Estado, lo cual consideramos que es correcto. Que está bien. Y nosotras continuaremos dando lucha para el reconocimiento de nuevas demandas en el ámbito de lo cultural y de las subjetividades. Pero también, tenemos que pensar permanentemente cómo van cambiando estas coyunturas y cómo se van dando estas luchas.

Hablábamos la vez pasada, al comienzo de la cuarentena, en cómo tenemos que pensar la comunicación feminista: ¿en cuales términos hablamos, nos comunicamos, vamos dando esas transformaciones culturales? Hace tres años, cuatro años, en otro contexto, estas cuestiones eran más de batallas, más del estilo:” si no entiendes no importa”. Hoy nos cuestionamos otras cosas. Vemos la emergencia de posturas fascistas dentro de la sociedad, las cuales no sólo se traducen en el antifeminismo y en el homo-odio, sino también en la legitimación de asesinatos de personas, de desapariciones, de gatillo fácil, de justicia por mano propia. Y en esos espacios también vamos dando discusiones. Por ejemplo, con el punitivismo, un tema que abre mucho debate hacia el interior del movimiento
feminista. Un tema con muchas aristas para debatir. Claramente, no nos pensamos como punitivistas.


Igualmente, reconocemos que el tema nos formula muchas preguntas a quienes venimos con una militancia y activismo en derechos humanos y anti-punitivismo. A esto le sumamos el estar acompañando a mujeres violentadas, más los escandalosos números de feminicidios en la Argentina y en Sudamérica, considerar a todas las mujeres que están en riesgo, mujeres a quienes el Estado
desoye y no da respuestas ante las violencias a las cuales se enfrentan. Por ejemplo, hemos acompañado casos de mujeres que llegaron a poner 12 veces denuncias a su agresor, casos en donde no pasaba nada. Entonces, cuando hay un acompañamiento feminista, una respuesta feminista, sea escrache u otras praxis, enseguida salen a acusarnos de punitivistas. Pero no acusan de punitivista al
resto de la sociedad. Ejemplo son las respuestas de ciertos sectores de la Justicia cuando mandan carta documento o procesan a las pibas quienes buscan algún tipo de respuesta ante todas las violencias que sufrimos a diario. A través de esto, buscan meternos una mordaza, callarnos.


Esto me lleva a pensar en cuestionar más fuertemente al Estado y a los gobiernos, lo cual venimos haciendo en nuestras consignas. Sin embargo, este cuestionamiento debe dirigirse a las respuestas que dieron, o no, los funcionarios estatales en ciertos momentos a todos los derechos, que han sido y
continuando siendo, vulnerados diariamente, derechos vigentes en leyes, y son los derechos de las mujeres cis y trans, lesbianas, no binaries. Creo que en este punto no hay respuesta, en el sentido de asumir las responsabilidades por parte de los funcionarios. Ahí hay que buscar una respuesta por parte de los funcionarios, una respuesta que sea acompañada por la aceptación de las responsabilidades de estos funcionarios, y que en esa respuesta se respeten los derechos conseguidos. Derechos que fueron conseguidos por medio de la lucha. Acá nadie nos regaló nada. Bien sabemos que estas luchas vienen
desde hace mucho tiempo y que se van dando de diferentes maneras y pensando de diferentes maneras. Como piso exigimos un respeto por los derechos conseguidos. Asimismo, seguir luchando por más transformaciones y por más derechos.


Personalmente, leo al espacio del NUM de la siguiente manera: por un lado, como un espacio articulador de demandas específicas del movimiento feminista; y, por otro lado, las leo como una colectiva situada y anclada, que se reúne permanentemente en Asamblea, y que tiene una praxis continua y especifica. Entonces, en este rol de articulador: ¿Cuáles son los desafíos que
se les presentan? ¿En que se han visto fortalecidas?


Jani G.: Considero que sí, hay exigencias de algunos espacios feministas. Como decíamos al principio, sentimos a muchas organizaciones feministas, como AMMAR y ATTA, parte del NUM.

Pero reconozco que nos ha costado, y hemos tenido una militancia activa de muchas de nuestras compañeras para llegar a esos espacios. Es decir, para que se entienda; cuando comenzamos a activar fuimos muchas organizaciones y personas quienes conformábamos el NUM. Con el paso del tiempo,
algunas orgas comenzaron a retirarse del espacio, sin embargo, continuaron participando en la Asamblea abierta, y allí nos encontramos. Esta Asamblea está conformada por Las Hilarias, AMMAR, ATTA, Patria Grande, Movimiento Evita, y otras muchas más. Estamos en permanente charla, pero esas orgas no están conformando el espacio del NUM de forma permanente. Nos cuesta
que se sientan parte. Y ese es un laburo y un trabajo que nosotras, en el interior de la Asamblea, venimos haciendo y militando. Por ejemplo, que hoy tengamos un vínculo político más fuerte con ATTA o con AMMAR, ha sido también un laburo para nosotras, no sólo para las compañeras de esas orgas. Ha sido un laburo, no solamente llevar el debate del trabajo sexual hacia el interior de la
Asamblea, que puede tener sus distintos posicionamientos, sino también el laburo de que se sientan parte y formen parte de la Asamblea del NUM. Es un laburo nuestro y ha sido un laburo nuestro que las compañeras de las demás organizaciones participen del espacio. Yo lo reivindico. Y lo digo por eso: valoro el laburo que hemos tenido como Asamblea interna. Obviamente, nos ha enriquecido, pero también ha sido todo un tema poder llegar a las demás organizaciones. Por ejemplo, desde acompañamiento acompañamos a mujeres trans y laburamos de la mano con la Vero Araya, a quien nombro porque es una referenta de ATTA, y estamos toda la semana en permanente comunicación,
en el sentido de: “mira, hay una compañera que necesita esto; ¿la podes ir a ver? ¿la podes trasladar? ¿la podes llevar? ¿podes venir a verla acá?”. Y esto lo digo porque hemos generado vínculos, y eso es un laburo político de esta Asamblea.


Clari B.: No sé si fue una demanda del resto del movimiento feminista hacia el NUM. Creo que lo sentimos, y que devino en todo el laburo que dijo la Jani. Ese laburo de descentralizar nuestro feminismo y nuestra active. Como dijo a Jani, por ejemplo, cuando hacíamos una actividad en conjunto con ATTA, íbamos a buscar a las pibas casa por casa para que pudieran llegar, eso también
es parte de nuestra praxis. Porque tener la SUBE cargada es un privilegio. Y nos hemos dado cuenta de eso en el hacer, había compañeras nuestras que no podían llegar a la Asamblea, hubo momentos muy complicados con el macrismo, y todavía estamos en eso. No sé si hablar de demanda hacia el NUM por parte del movimiento feminista. Sí, lo sentimos, y lo estamos laburando un montón. Más
si nos enunciamos como un espacio pluri-sectorial, pluri-diverso. Tenemos que generar las condiciones para que sea así. Asimismo, es doloroso reconocer esos privilegios para nosotras, es una responsabilidad política. Esto también lo vimos reflejado en el espacio de acompañamiento. Cuando acompañábamos casos en donde encontrábamos estas particularidades, entonces necesitábamos y
necesitamos respuestas políticas para no quedar en el asistencialismo. Y aquí otro punto. Desde la Asamblea nos exigimos no caer en un asistencialismo político, sino buscamos un acompañamiento feminista. Y este concepto lo hemos laburado: el acompañamiento feminista tiene particularidades que no posee otro tipo de acompañamiento. En ese sentido, no puedo precisar si fue una demanda del movimiento feministas, o si fue una demanda nuestra como un espacio feminista conformante del movimiento, o si fue una demanda de nosotres en este contexto socio-político. Nuestra praxis y la Asamblea devino así, ante tantos casos particulares había una necesidad de respuesta política ya que
claramente fue y es un problema coyuntural antes que personal.


Jani G.: También, lo que hemos percibido desde el espacio de acompañamiento es a mujeres, cis, católicas, conservadoras, que, desde sus distintos lugares y desde las violencias que viven, acuden a nosotras y nos exigen determinadas cosas, desconociendo muchas veces que somos mujeres, lesbianas, trans. Es decir, no es sólo desde el movimiento feminista es desde donde se nos exige. Sino que es de varios espacios y cuerpas. Y estas exigencias son de tiempos, en el sentido del “estar ya”.

Muchas veces desconocen que nosotras tenemos otras responsabilidades. Estas miradas que vos decís, tanto el NUM como articuladora y a su vez como colectiva, no se ven para afuera. Y nos es difícil transparentar este movimiento permanente de Asamblea.


Alba P.: Esta visión asistencialista que nombra mi mamá, del cómo nos ven, se refleja no solamente en las personas que acuden a nosotras con acompañamiento, sino también en las personas que faltan en Asamblea. Sobre las personas que no pueden asistir a la Asamblea, refiero a las personas
precarizadas, que no pueden cargar la SUBE, o las compañeras trans que no pueden andar en la noche por la calle. Eso viene de los privilegios que nosotras tenemos y otros grupos no. Por otra parte, desde mi lugar de adolescente, noto que en la Asamblea soy la única menor de edad. Y eso no es casual.
Tampoco es porque nosotras no hablemos de problemáticas adolescentes, que, de hecho, faltan un poco, y es justamente porque no hay adolescentes en NUM. Considero que esta ausencia viene de ese lugar en el cual nos posicionan, un lugar puramente asistencialista.

¿Qué es el NUM para mi círculo, o el espacio donde me manejo, en el cual la mayoría son personas feministas, no binaries y diverses, pero que no militan? Ven al NUM como un espacio articulador de demandas feministas. Para elles el NUM escracha, organiza las marchas y nada más. Piensan que tenemos solamente esas funciones, que somos una ONG a la cual pueden acudir. Muches adolescentes
no han activado en ningún lado, y NUM no les es una posibilidad para comenzar a activar. Siento que en NUM caen en las personas que han militado antes. Sin embargo, en las marchas está lleno de adolescentes y de estudiantes, pero no están en la Asamblea, y hace falta esa presencia. Creo que la ausencia de adolescentes viene de un lugar de miedo o glorificación del NUM porque “el NUM está muy arriba, organizan todo, hacen todo, es el feminismo de SJ”. Esa visión sobre el NUM me resulta molesta, en parte porque no sé si cae en nosotras esa responsabilidad de que nos vean así. Diría que la visión que tienen las personas feministas no activistas es esa: asistencialista. Van a las marchas y
se informan virtualmente. Me parece que el activismo puramente virtual también viene de mi generación: el leer un PDF, o compartir una historia en las redes e ir a una marcha, eso ya es activismo. Me parece que habría que hablar más de eso y cambiar la visión. De hecho, ¿por qué la mayoría de las personas RADFEM son de mi edad? Porque acceden de esa manera al conocimiento y a la información.


Dolo C.: Esto que vos decís Flor, también es todo un desafío para nosotras y nosotres esa construcción, esa construcción en la cual nos mantenemos como colectiva y como articuladora. Funcionamos así, y es un debate que nos hemos dado muchas veces: ¿Cómo sostenemos eso con toda la diversidad en los modos de funcionamiento del NUM, diversidad también reflejada en las perspectivas, en los criterios de construcciones partidarias y de feminismos autónomos? Entendemos que en SJ, en el contexto en el que estamos, tenemos que tratar de articular lo más posible, y a la vez, construir ese espacio como una colectiva para quienes no estamos en espacios partidarios, que vaya profundizando en este pensamiento, en este posicionamiento y en esta acción de prácticas políticas
feministas. Personalmente, la crítica a lo partidario tiene fundamento en las prácticas, cuando una termina teniendo un límite en los temas a debatir o en las agendas y demás. Entonces, por un lado, en NUM fue la posibilidad de construir una agenda feminista que en principio fue ese 3J del 2015, ante los feminicidios y las violencias de género, pero que también fue los 8M y los paros internacionales de mujeres, lesbianas, travestis y trans. Son todos los debates hacia el interior de los feminismos, en donde hay diversidad de posiciones. Podríamos haber dicho directamente: hacemos una colectiva. Y esa articuladora podría haber sido desarmada, o roto esos momentos que se reflejan en las calles con
todas las demandas y exigencias para detener las violencias, para legalizar el aborto libre, para visibilizar las violencias contras las disidencias, el tema del trabajo precarizado.
Con respecto al tema del MMGyD, nos parece que está bueno. Pero también nos parece que, si va a haber promotoras comunitarias en género, tienen que ser pagas. Sino, siempre terminamos cayendo en el discurso del Ministerio, pero el laburo nuestro sigue siendo laburo gratuito. Y los espacios que ocupamos son siempre espacios de solidaridad, la olla, el barrio, lo comunitario. Por un lado,
discutimos que el trabajo del cuidado, la centralidad del cuidado y de la vida, reconocemos el trabajo doméstico como trabajo, y todo eso que con el 8M y los paros internacionales se puso en cuestión.


Por otro lado, no vemos que eso este tan claro en las políticas públicas. Una señal clara seria que esas promotoras sean con un sueldo, con un salario, porque el trabajo tiene que ser pago. No se les pide a los ministros y a los funcionarios públicos que lo hagan gratis. De hecho, en el contexto de la pandemia, los empresarios salieron a pedir y el Estado estuvo pagando la mitad de los salarios al
grupo Clarín, por mencionar un grupo. Y bueno, ¿y nosotras seguimos haciendo el trabajo gratis?


Jani G.: Dentro de la colectiva, al enunciarnos pluri-diversas, nos enunciamos políticamente. Para muches de nosotres, el que haya diversidad de pensamientos, diversidad de posicionamientos políticos hacia el interior de la Asamblea, es un posicionamiento político en sí, para la construcción y deconstrucción del pensamiento que se plasma después en las acciones públicas y políticas. Creo
que es importante para entender por qué nos ven como una articuladora y por qué no como una colectiva. Es muy difícil pensar un espacio político feminista desde las diferencias de posicionamientos políticos.


Alba P.: Estas diferencias están pensadas. La pluralidad del movimiento no es casual ni circunstancial. No tenemos esta diversidad de pensamientos porque sí, porque surgió así. Creemos que es la manera. Por ejemplo: las auto-convocadas no somos auto-convocadas porque no estamos en ningún lado o porque no tienen planteos. Sino, justamente, porque ese es nuestro planteo: ser auto-convocadas. Nada de lo que pasa es casual. No somos plurales porque de repente hay una de la izquierda y otra peronista, lo somos porque fue una decisión política.


Clari B.: Retomo lo del active adolescente. En el año 2015, cuando comencé a activar, las condiciones eran diferentes. Por esos tiempos una activaba. No había otra opción. Considero que los contextos socio-políticos influyen en el active político de sectores de la población. Me parece que eso excede al movimiento feminista. En el NUM, como colectiva, encontré un espacio de active político
horizontal, una posición política que sostenemos y discutimos. Además, discutimos las responsabilidades que cada compañera toma con la colectiva, así tratar de evitar que algunas pocas se sobrecarguen. Esto la hace diferente a los espacios partidarios, de donde provengo, y los cuales se constituyen en lógicas verticales, donde una tiene que disputar espacio para su voz, para ser
escuchada. Y acá pienso, el cómo nos ven desde afuera y cómo nos vemos nosotras desde adentro.
Considero que el ser vistas como articuladora recae en la invisibilidad de nuestra praxis política organizada en torno a una colectiva que se reúne de manera continua.


Como colectiva permanente, ¿cuál es su experiencia?


Ani I.: El NUM se organiza en Asamblea, y esa Asamblea se organiza en comisiones. Una de esas comisiones, la cual viene laburando fuerte, es la comisión de acompañamiento, y eso recae en las praxis políticas. Eso nos lleva a seguir los movimientos del Estado en políticas que refieren a mujeres y géneros, y ser parte de esas políticas también. Entonces, no nos tenes solamente en la puerta de
Tribuales exigiendo, sino también nos tienes exigiendo una vez a la semana en la Dirección de la Mujer para que atienda a les compas, y que esa Dirección de la Mujer no sea solamente para mujeres cis, sino también sea para las disidencias.
Con respecto al MMGyD, consideramos que ha sido una victoria nuestra. Ha sido un logro del movimiento que ya no sea solamente Ministerio de la Mujer, o que al hablar de violencia de género sólo se refieran a violencia contra las mujeres. Actualmente, estamos revisando el Plan Nacional de Acción contra las violencias por los motivos de género (PNA), el cual tiene en su haber muchas de
las prácticas que nosotras llevamos adelante hace más de cuatro años, como los acompañamientos. A partir de esto, vemos que en este PNA no sólo vamos a contar con el Estado, con sus políticas y sus presupuestos, sino observamos en la salida y la puesta en marcha la interseccionalidad. El mismo PNA fue armado de manera inter-seccional. En el mismo participaron las organizaciones que están
en las calles. Eso es parte de las praxis que nosotras llevamos adelante. Entonces vemos como el Estado, en este caso, el MMGyD, retoma discusiones nuestras para el diseño de políticas. A partir de esto, nuestra militancia se hizo visible y se llevó más allá del espacio de la Asamblea. En sí, la práctica del acompañamiento está en discusión permanente. Es una praxis que requiere mucho de nosotras, que nos coloca en la precariedad del trabajo de cuidado. Esa práctica es pasión, es corazón. Es ir, sentarse, quedarse, acompañar. Eso es una praxis, es militancia, y nos lo enseñamos entre las pibas.

También, como Clari, vengo de una militancia partidaria. La organicidad de los partidos también nos ha enseñado muchas cosas, pero el partido tiene una línea y las discusiones no son tan abiertas.


Jani G.: Con respecto a los acompañamientos, por más que haya una comisión específica, consideramos que todes acompañamos dentro de la Asamblea. Hay algunas a lo mejor que están más enfocadas en los acompañamientos, porque otras compas tienen otros laburos. En general entendemos que todes acompañamos. La práctica ha tenido un proceso muy largo, porque es una práctica intensa, en la cual revalorizamos el territorio como espacio de militancia. De ahí nosotras decimos que la calle es nuestro territorio y espacio de militancia, lo llevamos a la práctica. Nosotras estamos permanentemente en las calles acompañando a mujeres y diversidades. Cuando nosotras decimos acompañamiento, referimos al tejido de redes, al debate, a la deconstrucción. Cuando comenzamos a decir acompañamiento feminista, no la “cazábamos”, salíamos de emergencia a distintos lugares y a distintas casas cuando nos llamaban, y nos movíamos para asistir, para acompañar, para abrazar, para
dar una palabra de aliento, acompañarlas a la Dirección de la Mujer y a las distintas Áreas de la Mujer.


Y desde ese lugar, desde esa práctica, comenzamos a comprender cómo debíamos tejer esa red. Hoy estamos en otro lugar, hemos aprendido de ese proceso. Y ese accionar, que es político, nos ha interpelado, y nos interpelamos continuamente. Eso hemos aprendido, también, de los acompañamientos: al sentirnos que al acompañar no sólo acompañamos al otre, sino también nos
acompañamos y nos fortalecemos a nosotres. Eso realmente ha sido una práctica. Por supuesto que hay bajas y subidas en los estados y los ánimos. Sin embargo, hoy nos proponemos recuperar ciertas praxis políticas que llevan adelante compañeras de otras orgas, como Las Hilarias, para poder nosotras acompañar desde un acompañamiento, el cual es necesario según las mismas personas a
quienes acompañamos, donde nos conectemos en talleres, en conversatorios, en charlatorio, en grupos con todas las personas que acompañamos. El fin es poder nutrirnos de las distintas experiencias que hemos transitado, cómo las hemos llevado a acabo, por qué algunas tuvieron más éxito que otras. Éxito me refiero a poder conseguir una perimetral, que para algunes es básico, y a veces no tiene resultado, pero que en muchos casos de violencia no se logra esta protección. Estas nuevas modalidades que nos estamos proponiendo, vienen para reflexionar sobre estas cuestiones de la praxis, las cuales para algunes resultan insignificantes, pero que nos llevan mucho laburo conseguir.
En fin, el acompañamiento lo hacemos todas en la Asamblea, y es un accionar que tenemos de manera permanente. Hoy, justamente, vamos a comenzar con estos talleres, porque hemos ido a algunas reuniones que ha presentado el gobierno y nos han dado la posibilidad de acceder a los bolsones de mercadería, por ejemplo. También debatimos sobre esto: ¿Por qué nosotras tenemos que tener un
bolsón de mercadería? No nos gustaba ese lugar, reconocido que muchas organizaciones tenían esos bolsones. Entonces dijimos: “bueno, un montón de personas que acompañamos no tienen muchas veces ni la leche para les niñes, tengamos algunos, para ciertos casos”. A partir de esas entregas de
los bolsones de mercadería nos preguntamos: “¿Por qué nosotras tenemos que hacer este trabajo? “. Y bueno, lo hicimos y lo hacemos, continuamos llevando bolsones de mercadería a las personas que acompañamos cuando nos lo solicitan. Sin embargo, no nos quedamos en el asistencialismo. Y a partir de esto, decidimos empezar con los talleres, para conversar, conocernos. Y de ahí mismo que
retiren los bolsones quienes lo necesitan. Fuimos viendo cómo darle una “vuelta de tuerca”, y alejarnos también de lo meramente asistencial.


Marce R.: Escuchando a las compas, cuando hablan sobre el laburo y las praxis. Noto que se desvaloriza el tema de la convocatoria de la Asamblea. Considero que eso es un trabajo que también se da el movimiento NUM, más allá de que es un bajón que sea lo único que se vea. Creo que no hay que desvalorizarlo. Es zarpado laburo y responsabilidad. Llamar a una convocatoria, organizarla,
hacer flayers, toda esa cuestión. Que haya convocatoria, organizarla y dividirnos para que salga la marcha bien, para protegernos. Considero que es un trabajo, el cual no estamos reconociendo como laburo. Noto como que “es esto, y nada más”, como si fuera poco, y no es poco, es bastante. Me parece necesario valorizar eso.
Por otro lado, creo que es necesario valorizar los otros laburos, como el tema de los acompañamientos. Y de ahí ver estrategias para mostrar números y estadísticas. Considero que hay mucho laburo todavía por visibilizar. Igualmente, no considerar como poco el tema de la comunicación, los flayres, los
comunicados y las convocatorias. Son temas que requieren tiempo, requieren sentarse, requiere deliberar, la cuales por ahí no se ven reflejadas en los que ve la gente. Hay que visibilizarlo porque el laburo está. Todos esos son muchos laburos, son praxis.


Dolo C.: Me parece importante lo que dice la Marce en revalorizar. No sólo en tanto praxis y aprendizajes nuestros. Sino también todo lo que eso fue generando en la provincia, reflejado en las colectivas de artistas, de las mujeres músicas, de las mujeres actrices, lo que es hoy el espacio de Comunicadorxs con perspectiva de género- La Recope, la cual surgió a partir de todo un activismo
que llevó a dar el debate del aborto en la Universidad. Todo eso surgió, en parte, de nuestras praxis.
Entonces, hoy, si bien no vamos a decir que el panorama es nuestro horizonte deseado, y considero que no lo será nunca, que seguiremos siempre caminando en búsqueda de un horizonte más allá, es importante que podamos ver lo que hacemos e hicimos, y no quedarnos en lo que no hicimos.
Considerar que, en este tiempo, que como tiempo político es muy poco, hemos logrado un montón.
Para mí, que exista la posibilidad del conocimiento de los derechos de las mujeres, lesbianas, travestis y trans en la provincia, tiene mucho que ver con la existencia del NUM como movimiento masivo.
Porque, la verdad, en SJ de la ILE y del aborto no se hablaba, no se hablaba de estos derechos que ya estaban. Todos esos conocimientos eran negados a las gentes, como es negada al día de hoy la ESI.
Si no es porque vamos abriendo espacios, esto seguiría negado. Y aquí ingresan los llamados y las convocatorias a docentes, estudiantes y a quienes están interesades en la ESI con perspectiva d género.
A partir de eso, ir generando las redes y los espacios. Fortalecer redes y comenzar a cuestionar a los medios de comunicación hegemónicos que son nefastos. En el 2015 ya se empieza a instalar el tema de los feminicidios, y los medios de comunicación locales continúan hablando de emoción violenta.
Continúan utilizando la violencia política en sus modos de enunciación contra los feminismos con total impunidad. Desde el NUM vamos generando redes, metiéndonos en los intersticios. Y a la vez, en la medida en que el Estado va institucionalizando algunas cosas, vemos cómo se va institucionalizando, porque sabemos que la ESI del Ministerio de Educación provincial no es la ESI
que queremos nosotras. Vamos dando pelea.


En este contexto de pandemia: ¿cuáles han sido los impactos que percibieron hacia laspoblaciones de mujeres, lesbianas, bisexuales, trans, travestis y no binaries? ¿Cuáles son los desafíos que se presentan al movimiento feminista en la “nueva normalidad”? ¿Cuáles consideran los caminos a recorrer?


Alba P.: El mayor desafío fue no poder estar en nuestro espacio de active que es la calle. Pienso que, si tuviera que definir un espacio nuestro de militancia es ese, es la calle. Y el estar afuera todo el tiempo. También hablamos de lo personal es político, y de la violencia adentro de la casa, pero nuestro active real es en la calle. Entonces cuando nos quitan ese espacio, y no nos dejaron ocuparlo, tuvimos que ver otras formas de active y militancia sin perder esa constancia. Y lo virtual en la cuarentena ayudó mucho. La parte buena es que se trabajo mucho más en la comisión de comunicación, en el diseño de los flayer. Y detrás de eso hay un montón de laburo. En los flayer se ve la parte menos trabajada de una marcha, pero atrás de ese flayer hay una persona que pensó todo, con la cual
debatimos qué información poner. Igual, detrás de un comunicado hay una comisión de redacción.
Hay mucho laburo que no depende del espacio público, el cual antes estaba acompañando al active en la calle. Durante la cuarentena fue usar solo ese tipo de active. Fue un desafío. En un principio fue difícil. Perdimos un poco la comunicación, el debate y la constancia. Después nos juntamos y dijimos
BASTA, al reconocer y aceptar que nos habían puesto un freno, y nosotras no lo queríamos. Me parece que es un desafío, y lo estamos manejando bastante bien. Asimismo, nos llevó a apreciar el laburo de comunicación, de redacción, de diseño, de info y lecturas.


Jani G.: Asimismo, si tuvimos que salir a la calle a hacer un rescate de una persona que sufría violencia lo hicimos. Nos pusimos, nos arriesgamos y lo hicimos. Los teléfonos explotaban, horas y horas en los teléfonos haciendo acompañamiento. Nos metíamos en el auto, íbamos al territorio, íbamos a la casa, hinchábamos a la Dirección de la Mujer para que la saquen. Hicimos red con compas de Mendoza. Estuvimos un mes laburando y la sacamos a la compañera. La cuarentena nos
desorganizó, pero continuamos activando. A algunas nos cuesta más lo virtual que a otras. Entonces nos vamos turnando y lo vamos haciendo. Nos desorganiza, pero si es la manera, salimos lo mismo. Y si nos tenemos que arriesgar, lo hacemos y lo hicimos.


Clari B.: Esta “nueva normalidad” implico más precarización para las mujeres, trans, lesbianas. El sólo hecho de tener que estar encerrada con tu abusador o con tu golpeador. Además, la cuarentena cortó redes, fue difícil. Sin embargo, en SJ tuvimos un contexto distinto al de otras ciudades. Acá pudimos volver a encontrarnos. En esta “nueva normalidad” que instaló la pandemia, nos vimos
precarizadas, nos recargamos de tareas domésticas, en medio del teletrabajo. En este aislamiento hubo muchos casos de feminicidios. Nuestra práctica política de encontrarnos en las calles y en la Asamblea se vio implicada, es difícil coordinar desde los espacios virtuales. Igualmente, no siento que haya una nueva normalidad, de a poco retomamos a lo mismo. Lo que sí, nos han quedado
enseñanzas nuevas, analizamos nuestro active y agregamos nuevas prácticas.


Dolo C.: Si bien la cuarentena ha sido una dificultad que a nadie contentó con la situación, nos permitió tener un diálogo bastante fructífero con compañeras de Guatemala, dialogar con las Hilarias. Nos ha permitido tener este ejercicio que es bastante fructífero el cual, si bien nos hubiera permitido dialogar con las compañeras de SJ, no hubiera resultado en otro contexto con las compas de Guatemala. Esto de intercambiar experiencias, pensar en cosas nuestras a partir de preguntas de ellas, ha resultado algo bueno. No para pensarlo como remplazo de las cuerpas en la calle y en todos los espacios. Como docente, hablar de la “nueva normalidad” me eriza la piel. Pero bueno, podemos ver esto, el acceder a herramientas antes no pensadas como necesarias.


Alba P.: Estamos hablando de lo que hicimos fuera de las calles, desde nuestras casas y de actividades virtuales que, como decía Dolo, nos brindó el conocimiento sobre el uso de las herramientas que no teníamos antes. Pero, también recordaba, salimos a las calles en un momento y a pesar de todo. Como
decía mi mamá, el espacio lo ganamos, la calle es nuestra. El 3 J salimos a hacer una caravana, concentramos en la plaza, cayó la policía, hablamos y nos permitieron estar, sabiendo que nos podían llevar tranquilamente. Lo que quiero decir es que, igualmente concentramos, hablamos, hicimos un vivo para Instagram con todas las cuerpas ahí. Salimos en caravana, llegamos a un punto. O sea, hicimos un montón de cosas en la calle, en la medida de lo posible, y saliendo un poco de lo legal. Nadie nos lo impidió. Es un espacio ganado y reafirmamos lo que tenemos.


Jani G.: Por último, con el feminismo se sana, con el feminismo nos salvamos. Agradecerte por el lugar. Y, personalmente, tengo un principio que es: que no falte en ningún lado el nombre de la Luci Collado y la Rosita Collado. Ellas fueron una de las primeras feministas que originan el Movimiento de Mujeres en SJ. Es muy importante para mí. Aunque hablemos del NUM, tiene un origen y la mujer
de SJ es una mujer cis y trans, travesti, lesbianas, no binarie muy luchadora. Reconocer en esas personas un hilo originario de la lucha de las mujeres y los feminismos en SJ.

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